
Negociar
1 abril 2022Un gigante de verdad
14 diciembre 2021Te voy a contar una historia real, una historia que sucedió hace mucho tiempo y que jamas deberías poner en duda.
No seré yo quien te juzgue si quieres cuestionarla pero, no me podrás negar, que tal como te la explicaré pudo haber sucedido. ¿Acaso eso no es garantía suficiente para cualquier cuento?
Hace mucho tiempo vivió un niño gigante. Tan sumamente grande que cuando iba al baño y hacía caca, la mierda, caía al water generando una ola tan grande que sus efectos llegaban al mar. se formaban maremotos y los barcos tenían que salirse del agua para que la fuerza no los hundiera.
Era algo terrible, aunque el gigante no lo hacía con mala intención. Él solo era un niño pequeño que quería jugar, cantar y bailar.
Lo que pasa es que era un niño pequeño tan grande: de una altura tan descomunal, de proporciones tan infinitas, que si se resfriaba y estornudaba: un viento huracanado surcaba los cielos, despeinaba las aves, hacia volar los tejados, arrastraba a las personas que buscaban mejores tiempos lejos, en el sur.
Era algo horrible, pero un algo sin mala intención.
Solo era un crio con ganas de jugar, cantar, reír.
Y a la vez era un niño tan grande, tan tan grande que cada vez que jugaba a pilla pilla con las montañas sus carreras hacían temblar la corteza terrestre hasta que los humanos temblaban también, pero del susto, y empezaban una huida sin final, mientras gritaban: ¡Terremoto!
Pero de verdad que él no lo hacía con mala intención. El solo era un niñito que, como todos, necesitaba jugar, saltar, volar. Pero era tan grande, tan enormérrimo, que al bailar aspaventaba con los manos tapando y destapando el sol de forma intermitente. La gente, sin saber si era de noche o de día, se levantaba y se acostaba al ritmo frenético que marcaba el gigante. Nunca descansaban lo suficiente y luego se arrastraban imposibles durante lo que quedase de jornada.
Imaginate el panorama, desolador, gente zombificadapor el sueño. Pero ya sabes que no lo hizo con mala intención. Solo que era alguien tan grande, tan descomunal y gargantuesco, gigante, gigantesco, que no cabía en la tierra o no hubiese cabido si hubiese sucedido aquí y de esa manera.
Aunque es posible que solo sea un cuento extraño sobre un pequeño gigante con demasiado poder. Un cuento para antes de ir a dormir.
El gigante puede que no fuese tan grande, y podía parecerse a alguien ¿Llevaba nombre de amo?
De ser así no habría excusa para no poner remedio a sus atrocidades de ínfimo gigante.
Eso si, verdad o mentira, su mierda era peor que un maremoto y olía como cien mil rayos.
LaRataGris
Otra vez
30 junio 2020-Buenos días.
Entró insegura, fingiendo un aplomo del que carecía. Querría haberse presentando chocando las manos -Sara- evitaba los besos, las conversaciones demasiado largas.
Necesitó derrumbarse un par de veces en el baño, sobretodo cuando analizaron su cuerpo con descaro. En esa ocasión les regalo una sonrisa y se disculpó de forma tranquila, que suene tranquila, se pidió nerviosa.
Fue un día de cuarenta y ocho horas y diez minutos. Pasó la criba, le comunicaron que estaba preparada para sentirse así cada día de su vida.
Respira hondo, pensó, olvídate del hambre y mandalos a la mierda.
Esa siempre es mi parte favorita, cuando no cierra los ojos y con la boca bien abierta se da un capricho solo por que así se siente mejor.
LaRataGris
Escrito por laratagris 












