Llorar

29 mayo 2017

Su cabeza cayó como un peso muerto sobre el hombro que ella no le ofrecía, como queriendo compartir la gravedad de la vida, intentando que se disipasen los problemas.

Ella apartó su apoyo e intento mirarle a los ojos, solo encontró una sonrisa triste, pretendiendo que un muro los separase.

-¿Necesitas mi calor y no me dices por qué?- Aleja la mirada, se levanta buscando otro cuerpo que le permita llorar en paz. No quiere dar explicaciones, no puede por que le roban las palabras para hacer cortantes espadas silábicas. En ese momento se da cuenta de que el mundo es un lugar terriblemente doloroso.

LaRataGris

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Imaginando cielos – Revoluciones

8 enero 2014

imaginando cielos (sin texto)

Mira mi rostro, y dime en qué piensas. Sé que no me ves a mí, que no piensas en mí.

Tan sólo piensas en el terror que aguardo en mi interior.

Me ves y no piensas en mí, me ves y sólo rezas por ti, ¡para que no te pase!

Soy un muerto en vida, un pobre e indefenso diablo.

No eres capaz de fijarte en mis ojos, nunca lo has hecho. Pero en ellos, si te fijas, aún reflejan vida, no la tuya, sino la mía, porque hay fulgor en ellos, y el poco centelleo que en ellos hay, evidencian lo que llevo dentro pero, aún hay más, si te fijas, revelan algo que en ti falta y en muchos más.

Respiro, y soy consciente de ello. Porque esos ojos que no ves, ahora están más atentos que nunca.

Me pierdo cuando miro la extraña rama de un viejo árbol, y busco y encuentro rostros en él, como si almas guardara en su interior.

Ahora una simple gota de lluvia la siento en todo mi cuerpo. Mi cuerpo…

Hasta el poco tiempo que tengo lo pierdo a veces en mover los dedos de los pies, y al sentir que están ahí, me río, por majadero, por idiota, y por sentirme de esa forma aún vivo.

Sigo soñando, no creas que he dejado de hacerlo. Que aún me gusta soñar despierto e imaginarme entre sus brazos y en aquél lugar. Sueños que nunca se llegarán a cumplir. Quizás por eso sean los mejores…

Ahora la vida llega a mí como las olas a una apartada orilla. Nunca valoré tanto como ahora el canto de un pájaro, la sonrisa de un niño o sentir el calor del sol sobre mi cara pálida.

La muerte me busca jugando al esconder, y yo riendo la espero.

Álvaro Rojas

Ilustración: LaRataGris

Poema: Álvaro Rojas

Voz: Aurora Rodríguez

La poesía no muerde


Los ojos que vieron el futuro

12 marzo 2009

Los ojos de Alicia, que miraban embobados la pantalla de un televisor rectangular, comenzarón a llorar con el anuncio de una O.N.G. que preconizaba el futuro.

– Hambre si no ayudas.- Decían en un tono melodramático- Deforestación si no colaboras…- Y ella decidió que nadie lo haría, que no salvarían la imagen del niño desnutrido que se ahogaba entre las moscas del tercer mundo.

Se arrancó los ojos al no poder parar el llanto, los escondió en una cajita de terciopelo rojo que enterró en el tiesto vació de un helecho muerto.

Las orejas de Alicia, que escuchaban ensimismadas el dolby surround del mismo televisor de antes, comenzaron a pitar dolorosamente ante otro espacio publicitario que pedía- No apartéis la vista hacía otro lado, ayudadnos.- Y creyó lógico que nadie pararía el berrido lastimoso del fondo.

Y, junto a sus ojos, depositó las orejas y la nariz que podía llegar a oler la mierda, las manos que palparon el esqueleto del hambre, el corazón que duele y las vísceras que se enervan con las injusticias … Se quedó en algo menos que poca cosa, un amasijo indefinido que ni tan si quiera podía imaginar un futuro mejor.

LaRataGris.