Mujer desnuda sin pezones

11 octubre 2022

Anunciado a doble página, con colores llamativos y una tipografía sexy: Ideal redes sociales. En todos los periódicos de tirada nacional, con una fotografía del traje extendido y otra en la que una modelo lo lleva pareciendo desnuda.

Tonos personalizados. Una paleta con diferentes pantone permite comparar tu piel con la piel postiza. Un formulario para escoger talla, posibles manchas de nacimiento, cicatrices o algún tatuaje tribal. Efecto faja, bajo un estallido amarillo.

Constricción de barriga y cartucheras. Te dejará perfecta: Mujer desnuda sin pezones, ni bello púbico. Elude las restricciones de las redes sociales y sorprende a propios y extraños con un cuerpo de infarto.

Muéstrate especial, se especial.

LaRataGris


Transacción cárnica

12 abril 2022

-La dependienta no está en venta- dijo el señor Horacio. Y lo escribió en un cartel para que todos los clientes lo pudieron leer.

-Se puede mirar- dijo mientras no le quitaba los ojos de encima, mientras se alegraba del pequeño uniforme,- se mira pero no se toca.

El mismo había escogido la minifalda, la blusa semitransparente, imposible de cerrar más allá del pecho. El resto se insinuaba sin tapujos.

-Tengo un ojo clínico para la ropa de las féminas- Presumía orgulloso con los amigotes del bar. Se reía con ellos antes de comprar para sus nenas, así las llamaba.

Llegó con tres tallas menos de la real y sin tique para cambiarla.

-Yo estoy muy sensibilizado con sus mierdas- Solía pavonearse -iQué no está a la venta!- le gritaba a los machirulos que las desnudaban con la mirada- Ella solo es parte del mobiliario, ella me pertenece, ella no esta en venta. Al menos no si no hay una buena oferta.

LaRataGris


La mujer impermeable

28 abril 2014

Por alguna razón que desconozco, sin que tenga importancia, Isabel era una mujer impermeable. El agua resbalaba trazando sinuosos caminos sobre su piel. Sólo se le enganchaba entre los laberintos de su pelo, las gotitas quedaban atrapadas por sus rizos castaños de otoño.

Por eso se podía permitir el lujo de caminar desnuda bajo la lluvia, bailar y, por supuesto, cantar cuando se sentía feliz, aunque luego se resfriase. Los demás, a los que la lluvia debía empapar, le ofrecían ropa, paraguas y vergüenzas negándosela- no tienes vergüenza-.

Al final ella tenía que ocultar su alegría por los días lluviosos, gruñía con la cabeza gacha y dejaba que calase su ropa por que el paraguas quería volar. Era tan gris y triste como los demás, para poder sobrevivir lloraba en la ducha por lo que no se atrevía, ni tan siquiera le quedaba su intimidad. Necesitaba no escucharlos por que en realidad no era tan impermeable como ella pensaba.

LaRataGris


Mojada

23 enero 2014

Mojada