Zombies

10 mayo 2018

Zombies

Otra invasión

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Peligrosos

2 abril 2018

Retuvieron sus palabras antes de ser pronunciadas. Los encerraron entre cuatro paredes, sin puertas o ventanas al exterior.

Fuera, nosotros, los afines, tejíamos una red de ruidosos silencios, llenas de miradas cómplices, con los que nos indicábamos el camino que cada uno tomaría.

Unicamente gritaban los que, del lado del poder, se sentían seguros de su discurso, un gruñido complaciente con quien paga la fuerza y la convierte en razón.

-Somos libertad- susurrábamos asustados pero sin miedo- somos…- utilizábamos las sombras para movernos porque sentíamos que solo en ellas podíamos estar.

No hay alternativa, la estamos construyendo

LaRataGris

Cucarachas enojadas


Preso de sus ideas

25 junio 2015

Preso de sus ideas


Calla ruido

22 junio 2015

Si esta noche me pierdo, si el laberinto es demasiado oscuro y frio, lleno de callejones sin salida, calla ruido, que los vigilantes no crean escuchar pasos.

Escribir, dibujar, es buscar caminos nuevos donde antes sólo había un muro. Difícilmente invocaremos una salida mágica, nuestro destino es vivir paseando una y otra vez por calles ya vividas, por eso el arte ha de ser un trazador de nuevas vías que intentan incidir lo máximo posible en la realidad.

Nuestra ineptitud, nuestra inexperiencia, nuestra gorda soberbia nos vacuna contra la inteligencia, nos inmuniza para que no protestemos, ese es nuestro camino guía. Es muy difícil que una sola persona alcance el Nirvana intelectual. Necesitamos tejer redes de personas que inviten al pensamiento crítico y seguir avanzando en la construcción de nuestro laberinto.

En el intento de amordazarnos se evidencia lo estrecho que son sus caminos, la dirección única y sin ramificaciones que quieren imponernos. A los laterales de su linea recta existen prisiones para todos los constructores que sean minimamente transversales al sistema. Es allí donde viviremos una gran mayoría, sabiendo que es legal la ilegalidad, que las hojas son laberintos de libertad sobre las que perdernos, aunque les duela la verdad a los mentirosos.

LaRataGris


Las edades del reencuentro

27 octubre 2014

Ácrata no se había dado cuenta pero era un poquito más grande. No por haber crecido o madurado, simplemente habían pasado los años y eso era motivo suficiente como para catalogarlo en su generación. Sus coetáneos eran conocidos como la quinta del robot.

Un día se cruzó en una autopista virtual con Lalo. Habían jugado de pequeños, explicado sueños y esperanzas de adolescentes, luego se separaron sin saber el uno del otro y, ahora, su amigo estaba muy mayor. Sus fotos reflejaban años y daños inexcusables.

Ácrata se preguntó si le habría pasado lo mismo. Se fotografía sobre un espejo y la miró durante trescientos sesenta y dos días y una mañana, hasta que al final admitió lo mucho que había cambiado. -¿ soy un hombre? ¿acaso, eso, varía en algo mi vida?- Con desgana comprobó la hora, llegaba tarde a trabajar.

– Lo siento,- palmeó Jefe su espalda- no eres mal chico pero llegas tarde.

Ácrata respiró hondo- Necesito el trabajo, no podrías pasarlo por alto.- Como nadie escuchó esto último, Jefe se había puesto a firmar albaranes y sellar comunicados, levantó la voz para no desaparecer- Te juro que te lo recuperare.

– Mira,- deja su rutina- no es sólo que llegues tarde es que vienes obsoleto.

– Puedo hacerlo tan bien como cualquier niñato. Me reciclare.

Sin levantar esta vez la vista del papeleo despreció la súplica- Siempre supe que traicionarías tu nombre, que el mal vicio de la comida acabaría con tus convicciones. Yo en cambio puedo honrar el mio. Los nuevos modelos de trabajador no son mejores que tu, no hacen nada nuevo.- esquiva fugazmente los documentos- yo ya estaba contento con como le dabas al botón de tu máquina.- por un instante se pierde en el techo para poder retomar el discurso con más ímpetu- No es nada que tu puedas aprender, es que ellos cobran menos.

– Yo- dudó- también puedo cobrar menos.

-Déjalo estar, sera mejor que no lo liemos, las cosas ya son lo que son.

Reloj marcó las nueve y media, siempre llegaba a esta hora cuando iba al trabajo.- Quizá se le halla pasado. Casi ha estado un año con nos…

– Si, claro- se retorció el señor Sofa- después de todos estos meses mirando la foto se ha quedado lelo, por favor.

– No peleéis chicos- puso paz la luz apagada y la habitación quedó en la penumbra del silencio, esperando a Ácrata. Un murmullo invisible se fue adueñando de la estática del aire.

Reloj marcó la una y treinta y seis minutos.

– Es culpa mía.

– Evidentemente- gruñó Sofa- de haber sido una buena foto no tendrías esas marcas de expresión y hubieses oscurecido su pelo- de repente puerta retumbó asustandolos a todos. Dieron un respingo inapreciable a ojos de Ácrata que entraba arrastrando una bolsa de hambre infinita.

El espejo del recibidor intento que viera su cara más amable, la nevera se escondió sin nada que ofrecerle y la fotografía, como el espejo, igual que le había sugerido Sofa, se retocó para que se sintiese más joven.- Jamás he sido tan niño- conspiró con ellos su vision sin que eso tuviese demasiada importancia. La luz continuo apagada, la puerta se cerró por siempre y Ácrata se diluyo entre las quejas de Sofa.

LaRataGris


El otro hombre

1 julio 2014

Penelope sabía bien como quererse. No necesitaba nada más que sus pensamientos; se tumbaba y se amaba salvajemente hasta acabar rendida, aunque no era sólo eso.

El otro hombre, el que vivía en la puerta de enfrente, no parecía contento con esa actitud. Había conocido a tantos otros hombres, era otro más desde su padre a su ex, pasando por hermano, amigos e incluso su madre había sido uno de esos otros hombres. Le decían que es lo que tenía que hacer, lo que estaba bien y mal, y uno tras otro era más represor, más exigente, más hombre,…otro más queriéndola bien educadita en la vieja escuela. Su vecino lo era, todo un incordio insufrible.

Al final, cansada, había llegado a un acuerdo con ella misma, les iba a dejar hablar siempre que no la tocasen, aunque pocas veces se conformaban con eso. Ellos querían protegerla, ese era el cuento que le explicaban, estarían guiándole hasta que encontrase su hombre diferente, el único e inalcanzable que, ella, tampoco quería. Se sentía hastiada de todo aquello, de las quimeras y la normalidad, unicamente necesitaba que una persona la quisiera y esa era ella misma. Ninguno de los otros hombres, solo Penelope sin querer huir.

 


Competencia desleal

17 febrero 2014

Reunida la comisión nacional de mendigos profesionales en asamblea extraordinaria para tratar sobre el enorme número de pedigüeños que pueblan las calles. Tiene la palabra el señor Velazquez:

El problema de base es que hay mucho recién llegado, gente que ha caído en desgracia sin tiempo de asimilar lo que es vivir sin un techo que te proteja. Nos encontramos con amateurs, personas que se sacan un sobresueldo combinándolo con un trabajo precario, mal remunerado.

Tenemos que presentar una queja formal al gobierno.

Señor Nini tiene la palabra el señor Velazquez, todos tendremos tiempo de dar nuestra opinión.

Yo ya he dicho lo que queria.

En ese caso os diré lo que ya sabéis. El mercado esta saturado y pronto la burbuja estallara. Se nos va a llevar por delante, dará lo mismo los años que llevemos en el negocio.

Entonces que más da, por qué echarles a los perros si todo se va a ir a la mierda.

No seas iluso, Paco. No hay pastel para todos y si aguantamos un poco más tal vez lleguemos al final de la pesadilla.

Ya, a costa de quien?

A costa de quien sea.

Se hace un silencio triste y se desconvoca a los participantes.

Tal vez

Aun hay opiniones entre los que se van

Puede que la crisis ya no exista. Si es así recuperaran su poder adquisitivo y pasaran algunos años antes de que vuelva a estallar la próxima, con suerte ya nos habrá matado el frio.

Eres un bruto, Rafael, yo no quiero morir.

Y tu un iluso, todos tenemos que irnos, la diferencia esta en los motivos.

Y las palabras se pierden sin más.

LaRataGris