La importancia del número

1 septiembre 2014

Siendo una población de un millón doscientos treinta y seis mil habitantes, contabilizados a dedo, choca el pensar que sólo dos están censados, debidamente marcados y archivados en los libros de registro. Ambos se pasean orgullosos, sabiéndose ciudadanos, conocedores del sentido de su vida: formar parte de la masa numerada. El uno y el dos con nombre y apellido sobre una hoja debidamente sellada.

El resto, no vinculante por su inexactitud, bastaba con que pasara una segunda vez con distinto caminar para volver a ser contabilizado. Su número era aproximado y variable con muertes y nacimientos simples o múltiples. Los gemelos, los trillizos destrozaban toda estadística al no fichar cada día, por negarse a llevar un uniforme en el que se pudiese leer el número adecuado. Por eso el ayuntamiento, presidido por el señor uno, se preocupaba y lanzaba campañas para el correcto censado de la población autóctona y foránea. Prometía la no molestia una vez muerto, la perfecta identificación en vida ante multas que no le pertenecían y morir con todas las ventajas que ofrece el sistema de salud: camilla esterilizada y la atenta supervisión del personal cualificado para tal menester.

Para dos fue suficiente un pequeño sustillo del corazón. Un médico no numerado se apiado de ella y, aún sin saber su cuantificación, la atendió y salvó la vida. Lo primero que vio fue un póster oficial en el que incitaban al censo- deja de morir como un perro sin collar-. La combinación de morfina y superstición hicieron el resto. El censo lo empezaba a ordenar todo, la existencia misma cobraba otro sentido y número uno podría planificar una estrategia para dos. Un millón doscientos treinta y cuatro mil habitantes estaban perdidos.

LaRataGris


Y Alicia entro en mi vida

11 septiembre 2008

Alicia tumbada en su cunita juega con los sueños, entreteje el manto de noche sobre su cabeza y en cada estrella que borda están escritas las horas a las que quiere dormir. las escoge al azar y se enfada si no quieres jugar con ella cuando ha decidido.

Alicia es tan pequeña que se ve enorme. Hay que protegerla, alimentarla, llevarla de paseo y llorar con sus lágrimas o reír en sus labios. Alicia es la cosa más bonita que me ha pasado nunca, (Su madre sabrá perdonarme), y desde hace tres días que no entiendo cómo es posible haber vivido hasta ahora sin ella.

Antes de nacer ya le dediqué varios dibujos.

Uno sobre el parto, cuando me asustaron en las clases pre-parto y lo quise reflejar, ahora sé que la cosa puede ir a peor, que me quedé corto y que algún día volveré a dibujarlo como en realidad es, no juegan a ser dioses son carniceros disfrazados, no hubo que lamentar nada pero no fue gracias a los “doctores”.

Dogmatización de la ciencia

 

Otro fue un día antes de que me dijeran el sexo del bebé, después de escuhar mil veces si sabía que qué iba a ser me animé a hacer una predicción y ahora cuando la cojo entre mis brazos sé que acerté.

Ni lo se ni me importa

 

Alicia nació el ocho de septiembre de dos mil ocho y sé que aún le quedan muchos bellos dibujos por enseñarme.