Héroes perdidos

25 enero 2022

¿Mis héroes? -dudó- Todos y cada uno a los que alguna vez consideré héroes están ahora caídos en sus propios infiernos. Ídolos con pies de barro.

Se giró dispuesto a no seguir hablando pero alguien, entre el público, volvió a preguntarle

-¿Mis referentes?- reflexionó, cambió, modificó y buscó en la historia algún muerto que ya no pudiese traicionar su legado. Contrastó con todo lo que sabía hasta localizar, en el siglo III antes del culto, la única figura que se adaptaba a sus sueños.

Filipo de Meritea. Defensor de los pobres, luchador por un mundo justo e igualitario. Pensador crítico, guapo y educado. En definitiva el hombre perfecto, adelantado a su época. Lo presentó al mundo ofreciendo un ser superior, señalando su abdomen inmaculado, su culito sexy y el mapa cerebral de sus pensamientos más transgresores-. Esté es la única persona a la que puedo idolatrar sin ruborizarme.

Relleno los papeles para adoptarlo como referencia, solo le faltaba la rubrica en el formulario B-12 cuando nuevos estudios concluyeron que también era humano, tenía sus defectos.

-¡No hay héroes!-gritó- ¡Ni yo puedo serlo!

Miró el Camino marcado dispuesto a seguir su senda, pero no se sentía feliz. – Puede que no exista el prototipo de héroe ideal- se dijo- y, aún así, el mundo necesita todos los gestos que la gente esté dispuesta a regalar. Admirar las buenas actitudes, criticar el resto.

LaRataGris


Vándalos

23 enero 2017

Cada día entiendo más a los vándalos. Ya se que se me ha pasado la edad destructiva, que ahora no todo vale. Supuestamente tendría que haber buscado mi sitio, arrasando el mundo a mi paso, atemperarme y ser un remanso de paz dando consejos que jamás cumplí. Un ya me he equivocado y mi mala experiencia es un grado. La juventud, evidentemente, se burlaría de mis batallitas y yo los criticaría por su rebeldía sin causa.

Por desgracia sigo teniendo la opresión en el pecho de estar atrapado. Continuo con la necesidad básica de construir mientras que la sociedad me pide que recoja los cascotes de la generación anterior, que con ellos fabrique sus mismos errores.

Yo quiero quemarlo todo, reducirlo a cenizas para que no quede más remedio que empezar de cero. Y si caigo que noten mi minúscula presencia.

Entiendo a los vándalos porque, más allá de mi justificación, están perdidos como yo pude estarlo. No les dejaran encontrarse hasta que, demasiado tarde, les ahoguen los compromisos y todo movimiento les sea prohibido.

Y aún entendiéndoles me pregunto que sera más escandaloso ¿mi justificación de su violencia o que ellos no encuentren otra forma de expresarse?

LaRataGris


Con los ojos perdidos

25 febrero 2016

Con los ojos perdidos