Viejos amigos

26 abril 2022

Entró cerrando los ojos, dejando que fuera el tiempo quien le describiese cada rincón del bar. El aceite requemado, la conversación de los borrachos habituales y el aire como una presencia física. Un parroquiano lo aparta de un empujón y sus pies se despegan con dificultad del suelo.

Abre los ojos para intentar no volver a tropezar, el espeso humo y la escasa luz no ayudan.

-Una cerveza, botellín, que no tengas que limpiar un vaso.

Mama Gladys escupe sobre la barra y mezcla grasa recubierta de polvo con el gapo y la vida de la balleta.

-Nadie, en su sano juicio, entraría aquí por su propio pie ni después esperaría salir sin perder algo por el el camino. Tómatela deprisa y no molestes a mis parroquianos. Este consejo es gratis, por los viejos tiempos .

-Claro, Mama Gladys.

– Ya no perteneces aquí, no la cagues- Y vuelve a escupir, está vez a sus pies, antes de marcharse.

Una mesa demasiado animada llama su atención y, de los cuatro que la ocupan, el más joven se da cuenta.

-¿Vas a dejar de mirar, payaso?- le dice mientras se acerca con pocas ganas de hacer amigos.

-Me parecéis un grupo simpático.

-No somos alegres muchachos ¿Qué coño quieres?

-Lo que no busco son problemas.

-Lugar equivocado, Mandril -y los ojos serenos de uno se encuentran con los inyectados en odio del otro.

-Entonces será mejor que me acabe la cerveza y me vaya.

-¿Qué pasa, Rou?- una voz ronca y directa surge desde la mesa.

-Nada, Matt, un imbécil que ya se va.

-Sabes, Rou- le dice Matt -Solo he conocido a un tipo con tan mal gusto para las camisas. Un viejo amigo al que juré matar si volvía a verlo.

Marv se mira los dibujos Hawaianos.

-¿Entonces lo mato, Jefe?

-No creo, me debo haber Confundido ¿Verdad, Marv?

-Claro, Viejo amigo.

-Eso pensaba.

Marv suspira, nada lógico lo ata a esté lugar Se levanta para deshacer el camino hasta la puerta cuando Matt le hace un gesto.

-Marv, No necesitabas esa advertencia para saber que no eres bienvenido. La tienes solo porque soy mejor que tú. No volveré a avisarte.

-¿El cementerio es neutro?

-Solo hasta que la entierren.

-Solo hasta que la entierren -y se marcha sin mirar atrás, como hizo hace trece años.

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El turista

19 abril 2022

Las calles comunes estaban llenas de vacío y dolor. Marv caminaba como un turista que ya ha estado allí. Conoce los lugares emblemáticos: donde se pilla, el precio de cada amigo y el callejón de los deseos.

Ni siquiera son zombis, sus habitantes no caminan, no reaccionan. Algunos solo se quedan de pie, sacudidos por el viento. Respiran Como un guiño a la vida, una mentira que poco más parecen poder mantener.

Los pocos que consiguen salir de su letargo es para pedir unas monedas o un sitio donde caer muerto.

Uno se le acerca siendo solo piel y huesos. -¿Unas moneditas? -pide con voz de goma y mirada perdida. A pesar del aspecto lo reconoce aunque para él, Marv, es solo un extraño que le puede dar un respiro.

-No traigo demasiado -vacía el monedero sabiendo que, si no se lo gasta de golpe, tendrá para tres días de paz. Con suerte no morirá con la primera dosis.

-Gracias, tio.

-De nada, Kevin.

No hay charla ni moral, el también ha estado en esa muerte y sabe que las palabras no salvan náufragos.

LaRataGris


La reina Maggot.

29 marzo 2022

Los tambores retumban como truenos anunciando la lluvia- Llega la reina Maggot- Gritan sus voceros- Abrid paso, purría.

Siempre precedida de sus esclavos. La comitiva, de un blanco absoluto, recortada sobre el espeso sucio de la ciudad, ilumina con su contraste las calles por las que pasa arrastrandose como una larva ciega.

Maggot es un punto negro entre sabanas de seda que ocho fuertes eunucos llevan a peso.

Nadie la ha elegido pero respetan su poder. Tiene una locura que la hace peligrosa y todos se adaptan a sus caprichos .

Sin tiempo para adaptarse, como si el sequito lo estuviese buscando; Erre ve que se detienen frente a él y, los eunucos, bajan el palanquín y forman entre siete una escalera humana mientras el octavo ayuda para que su ama baje.

Una gasa cubre sus ojos albinos.

-No mereces que te vea- le dice la reina ciega.- Dime entonces ¿por qué estoy aquí?

-No se- responde Erre- No te he llamado, no te conozco.

-¿Has venido a recuperar tu trono?

-Nunca ostente título alguno que me de derecho a reclamarlo. En mi apogeo y en mi caída siempre fui un hombre sin ataduras. No he Cambiado tanto como para necesitar el veneno de tus lujos.

A una palmada de Maggot la regresan a sus sabanas.

-Mucha gente te hubiese seguido- le dice enseñando sus labios rojos entre el blanco-te agradezco que respetes el status Quo.

-No hay respeto, es supervivencia. yo desee destruir, no mantener.

-Matadlo-le susurra a uno de sus eunucos-, pero que no nos relacionen. De todas formas- grita esta vez para Erre- es mejor que te quedes al margen.

y se retira con siete eunucos transportándola y los tambores bramando

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