Compra chicle

6 diciembre 2016

la carpeta de compra se iba llenando cada vez más de basura comercial. El correo electrónico se iba quedando sin espacio, escondía las cosas importantes. Compra, una bola cada vez más grande, ahogando las palabras de amigos y familiares. Compra, cosas que ni te van ni te vienen. Compra, solo por que ya lo hiciste antes. Una vez compraste un chicle de menta en almacenes Onorato: donde te lo vendemos mas barato.

Compra, se lo compraste a tu sobrino, dejaste el número de teléfono, el e-mail para que constara en la base de datos, que te pueden bombardear a spam, que entras en el sorteo de un castillo medieval en la vieja escocia, te dijeron. Eso fue hace diez años y sigues en la jodida base de datos.

-Oiga- intentas que el comercial que llama cada día razone- Que yo ya estoy muerto, que no me interesan los derivados del petroleo, ni los libros que explican como convertir el agua en vino. No quiero saber el uso y origen de los PVC desde la era industrial, no necesito ningún muñequito de los cromos que regalaban con los patatas sabor melón. por favor, déjenme en paz.

Compra chicle, se escucha al otro lado

-Si lo hago ¿dejareis de agobiarme?

Por supuesto, responde con una sonrisa más allá del teléfono y los dedos cruzados, compra.

Y compras chicle y sigues en la base de datos.

LaRataGris

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Paraíso para uno

2 agosto 2016

No podíamos permitirnos el paraíso, al menos no todos a la vez. Sorteamos una semana y, a piedra, papel, tijera, decidimos quien comenzaría el primer turno. Mamá preparo la maleta en una milésima de segundo, antes de que cambiasen las reglas y su triunfo fuese revocado.

Los que nos quedamos lo hicimos soñando oler los flores de un Edén artificial; perfecto, lejos de nuestros rutinarias vidas. Mirábamos con recelo a mi hermana, en un año seria la próxima afortunada. Parecía ser la más feliz de los tres y aún así no la odiábamos demasiado porque eramos personas civilizadas.

Cuando mamá regreso llena de vitalidad la escuchamos absortos, intentando paladear cada uno de sus recuerdos. Sobrevivimos haciendo nuestras sus experiencias, fingiendo que no quedaba nada para las que de verdad nos pertenecerían.

Hicimos una piña, en dos años mi paraíso sería real por siete maravillosos días. No iba a matar a la tata, no forzaría que mi semana llegase un poquito antes.

LaRataGris