Laberinto y salida- Peque

30 septiembre 2020

Laberinto y salida

Las cosas que no crecen.

Si me descuido no me doy cuenta. Ya con nueve años y yo te veo pequeñito, como con seis. Un mundo lleno de enigmas, puzzles y juegos que si son inventados mejor. Tu vida se mueve a ritmo de música y yo procuro bailar para no quedarme atrás, aunque siempre he estado un poco sordo.

LaRataGris

Peque

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Las cosas por su nombre

13 abril 2015

Cada oveja con su pareja, en mi cabeza Gloria Fuertes. Las cosas, los objetos inertes, animados, extraños, danzando como flores en vientos lejanos; todo por su nombre. El chup chup bonito, con sus cuatro letras repetidas: shup shup.

Los cantares, los pesares, los caminos rectos, curvos de intrincados laberintos, pasiones y odios….todo, sin eufemismos. Mi honki tonk, los parpados abiertos, cerrados, puertas, el submarino, aquellos mundos lejanos, alejados, alas, Perséfone, mitos, logos y sin rodeos. Como aquellos que aparentan mientras pecan de lo que contrapredican, como yo, tal vez, a veces. Intentos vacíos de naderías, si fueran, deseo, llenos a rebosar: absurdities, chup chup, honky tonk y realidad versus lux.

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La mujer impermeable

28 abril 2014

Por alguna razón que desconozco, sin que tenga importancia, Isabel era una mujer impermeable. El agua resbalaba trazando sinuosos caminos sobre su piel. Sólo se le enganchaba entre los laberintos de su pelo, las gotitas quedaban atrapadas por sus rizos castaños de otoño.

Por eso se podía permitir el lujo de caminar desnuda bajo la lluvia, bailar y, por supuesto, cantar cuando se sentía feliz, aunque luego se resfriase. Los demás, a los que la lluvia debía empapar, le ofrecían ropa, paraguas y vergüenzas negándosela- no tienes vergüenza-.

Al final ella tenía que ocultar su alegría por los días lluviosos, gruñía con la cabeza gacha y dejaba que calase su ropa por que el paraguas quería volar. Era tan gris y triste como los demás, para poder sobrevivir lloraba en la ducha por lo que no se atrevía, ni tan siquiera le quedaba su intimidad. Necesitaba no escucharlos por que en realidad no era tan impermeable como ella pensaba.

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Siete puertas

28 junio 2011

Hasta donde alcanza mi vista puedo ver siete puertas en fila, siete a los lados y también siete por detrás. Estoy en un centro, custodiado por siete cerraduras, siempre a siete del final.

Traspaso la primera, observo y lo mismo. Sigo viendo siete en cada punto cardinal, siete si atravieso la segunda, siete en la tercera, siete y cuarta, siete quinta, seis y siete siete… Ya sólo cuento hasta el siete.

Saco el catalejo, alargo mi visión y consigo añadir diez puertas más. Suman diecisiete hasta donde puedo llegar, en cualquier pared, repitiéndose igual que hizo el siete al pasar primera, segunda, tercera, cuarta,…infinito diecisiete.

Me pregunto si un aparato más potente extendería las puertas, llegaría a ser incontable… una eternidad. Quizá sea mejor no saberlo, lanzar el anteojo, olvidar más allá del siete y pensar que siempre estoy a siete puertas del final…que en la próxima quedaran seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno… siete y elijo un camino distinto. Sin orden, sin números, sin imposiciones. Donde el final esta en ir caminando.

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