Caos y pastas

9 febrero 2015

Silencioso, sin moverse, el caos espera: “todo cuerpo”, intenta recordar la frase exacta,”tiende al máximo desorden con el mínimo consumo de energía”. En realidad no esta seguro de que sea así pero, desde luego, están gastando enormes cantidades de energía en ordenarse. Mientras, el caos, sólo tiene que esperar a que se cansen.

Sobre la superficie del planeta la vida se multiplica como si no supiese que tiene los días contados.- ¿ Alexis?- en un instante abandona la ensoñación-¿ Alexis?- se despierta rodeado de un caos eléctrico: montañas de cables conectados unos con otros, retorcidos sobre aparatos que guardan el polvo de otra época. Miles de leds disparan ráfagas de colores rojos y verdes. – vamos cariño, antes de que se enfríe.

Se acerca hasta la mesa, un oasis ordenado entre todo aquel desorden-¿ qué quieres mama?

– Es la hora del te, cariño. Nuestra defensa, nuestra lucha contra el caos, ha de ser fuerte- y toman te con pastas mientras el les espera.

LaRataGris

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Cambiar al escritor

15 septiembre 2014

Desorden. Recuerdo que sobre el teclado nada parecía tener sentido. Las letras no seguían una estructura lógica y comprensible, no formaban frases ni palabras, no buscaban la cadencia artificial del abecedario. Todas parecían dispuestas al azar: aquí una a seguida de una s, rodeada de q, w, z,… La barra espaciadora abajo, los acentos a la derecha, arriba números…todo era tan aleatorio y sin embargo, esa misma disposición, se repetía una y otra vez desde las antiguas máquinas de escribir hasta los ordenadores y periféricos más actuales. Sin manera de entenderlo, sin forma de cambiarlo, acepte su locura y deje que mis manos se familiarizasen con los caminos por trazar. Pasos pequeños fueron haciendo mía la distribución para que cuentos y absurdos aparecidos en la pantalla me descubrieran las maravillas que se escondían en aquel desorden. Así fue como mis dedos volaron sobre las teclas, borrando con su roce ciertas letras que se me iban enganchando primero en la yema y luego atravesaban la piel hasta viajar por mi sangre. Todo lo que iba apareciendo frase tras frase, las descripciones de la realidad, mis deseos más profundos se iban conformando y a la vez erosionaban mis aristas más superficiales. Escribir me transformaba en lo que quería ser a la vez que el mundo podía acompañarme en la peregrinación. Aquella maquina desordenada se había quedado muda, las letras eran yo y yo respiraba y expiraba historias que me obligaban a caminar con la rotación del mundo.

LaRataGris


Solitario en desorden

8 abril 2013

No había cuerpos, como si cada persona hubiese sido un sueño que desaparece al despertar. La ciudad, que si permanecía, era un desierto de construcciones en desuso. Entre ellas, Andres, se sentía el ultimo hombre sobre la faz de la tierra, caminando caprichosamente por donde le parecía más conveniente. En tres días había viajado de una punta a otra de la ciudad sin cruzarse con más supervivientes o, al menos, sus cadáveres. Las calles estaban perfectamente ordenadas: cada coche en su aparcamiento, se alejaban en coloridas hileras, las tiendas tenían las persianas hechadas y nada, absolutamente nada, parecía dejado al azar. Como si hubiese sido una huida bien planificada desde hacia años pudieron recogerlo todo, olvidándose unicamente de Andres, que parecía el único desorden en aquella soledad. El pobre recogía el aire buscando en sus susurros alguna explicacion. Pero no recibia más que silencio.- Mucho me temo- intentó darse conversacion para no volverse loco- que las cosas son así. Como cuando la vida era de otra manera y todos decían que no se podía cambiar aunque estuvieses triste.
– Tienes razón- le contesto el status quo- ahora formas parte de mi mundo y, como lo has comprendido, ya no te echare.- Y, así, la vida encajo exactamente como encajaba.

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