Quimeras en habitáculos ojos

18 febrero 2020

Habitantes de sus ojos: Un loco, la bruja, libertarias, dragones,… Habían construido ciudades enteras que funcionaban, ¿ingenuos?, con trabajo duro, solidaridad, compromiso.

Pero, ¡ay, desgracia!: el ser humano destruye, encarcela, se autolesiona fingiendo bienestar. Le pidieron, le exigieron, que se normalizara. Que no dejase vivir a las quimeras.

-Arrancaré mis ojos- les prometió -. Seré un ciego sociabilizado, creeré la mentira.

Y, sin embargo, la verdad ha arraigado. Se revolucionan sus fantasías que no quieren morir. Sus ojos tienen un brillo especial, un algo que no podrá esconder. Contagian optimismo que tildan de pueril, pero por el que vale la pena luchar, educar en un mundo nuevo y no en la derrota de una ruina.

LaRataGris


Descripción de una pena

31 julio 2018

No era muy grande, metro sesenta y poco. De ojos tristes y palabras esquivas, casi inaudibles.

No tenía nombre y siempre caminaba a mi lado, para no perderse. Yo, que sabía de su presencia, prefería ignorarla mirandola.

Mi pequeña pena por todo. No había felicidad en el mundo que pudiese saciar tu hambre.

Yo te cogía en brazos cuando te veía demasiado cansada, seguía llevándote conmigo porque, de alguna manera autodestructiva, yo te quería incluso cuando ya no podía quererte.

LaRataGris

En cambio, hecha de alegrías


El perdón del sordo

9 octubre 2014

el perdón del sordo


La vida del tullido

31 marzo 2014

Cada mañana, Senda, se arrastra hasta la silla y sentada se tapa los muñones de las piernas. Siempre coloca un par de bambas para dar la sensación de que allí donde acaba la manta comienzan sus pies, como si no fuera un escondrijo de sus vacíos y empezase a tener frío incluso en el infierno.

Su vida, por elección, era rutinaria. Nada complicado, tampoco aburrido como un trabajo, se limitaba a aparentar perfecciones. Mejoraba la farsa para que nadie sintiese lástima. Se obligaba a creer lo que debía, decía lo que consideraba que reforzaba el teatrillo. Su entorno, incluso el que no soportaba la representación, sintió pena, penita, pena por la vida de aquel tullido que no se quería. Todos intuían la verdad de aquella burda mentira, aunque jamas le evidenciaron la poca sutileza de la falacia. Acariciaban su pelo condescendientemente, sonriendo demasiado para que, sin realmente proponerselo, quebrasen las alas que le habían arrancado.

LaRataGris


Colores de esclavitud

18 noviembre 2011

Colores de esclavitud


Solo ante nada

13 octubre 2011

Solo ante nada


Dispensador de no tristezas

21 septiembre 2011

dispensador de no tristezas