La ciudad de los sueños

18 septiembre 2017

Jamás se duerme en la ciudad de los sueños. Sus habitantes se quedan despiertos, maravillados por las luces cálidas y lejanas. Hablan entre ellos, como muertos en un cementerio el día de difuntos -Son tan hermosos los fuegos artificiales, es tan bonito el mundo.- y puede que quieren que sea así. Abrir los ojos y volver a cerrarlos anegados de maravillas.

Pero los verdaderos soñadores, los que no viven en ese paraíso, duermen y se despiertan en esta porquería de realidad, sin que luminosos impulsos eléctricos supongan un consuelo. Ellos, indefinidos, pequeños, si que empujan para que todo mute. Hacen cosas que jamas te creerías. Les guía el no habitar la ciudad de los sueños prefabricados, donde todo esta preparado para dormir despierto, lejos del infinito que te venden. No hagas nada por ti y no tendrás problemas. No están vivos pero tampoco muertos. Sal a la realidad y sueña, pero que solo sea una forma de caminar.

LaRataGris

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y no se si sueños o locuras en:

Payhip o Comic Square


Cambiar al escritor

15 septiembre 2014

Desorden. Recuerdo que sobre el teclado nada parecía tener sentido. Las letras no seguían una estructura lógica y comprensible, no formaban frases ni palabras, no buscaban la cadencia artificial del abecedario. Todas parecían dispuestas al azar: aquí una a seguida de una s, rodeada de q, w, z,… La barra espaciadora abajo, los acentos a la derecha, arriba números…todo era tan aleatorio y sin embargo, esa misma disposición, se repetía una y otra vez desde las antiguas máquinas de escribir hasta los ordenadores y periféricos más actuales. Sin manera de entenderlo, sin forma de cambiarlo, acepte su locura y deje que mis manos se familiarizasen con los caminos por trazar. Pasos pequeños fueron haciendo mía la distribución para que cuentos y absurdos aparecidos en la pantalla me descubrieran las maravillas que se escondían en aquel desorden. Así fue como mis dedos volaron sobre las teclas, borrando con su roce ciertas letras que se me iban enganchando primero en la yema y luego atravesaban la piel hasta viajar por mi sangre. Todo lo que iba apareciendo frase tras frase, las descripciones de la realidad, mis deseos más profundos se iban conformando y a la vez erosionaban mis aristas más superficiales. Escribir me transformaba en lo que quería ser a la vez que el mundo podía acompañarme en la peregrinación. Aquella maquina desordenada se había quedado muda, las letras eran yo y yo respiraba y expiraba historias que me obligaban a caminar con la rotación del mundo.

LaRataGris