Universo

29 enero 2018

Había, evidentemente, cosas que no entendía. Todo esto del universo, su funcionamiento. No a gran escala, por supuesto en las macro teorías hay un pequeño acto de fe cuando eres un no iniciado. Se perdía en las cosas más insignificantes, las relaciones que hacen girar el mundo, por ejemplo.

Siempre he sido autista en esto del contacto con la gente. Sobrevivo emocionalmente pero cuando veo que todas las personas estan, indistintamente de su sexo, religión o raza, recorriendo idénticos caminos me obligo a preguntarme: ¿en qué me habré equivocado para ser distinto? ¿por que soy el raro? En realidad no me importa demasiado pero la pregunta sigue flotando, al trazar mi propia senda en Zigzag, llegar a callejones sin salida que me obligan a retroceder, coger carrerilla y saltar la tapia, aún con los diferencias ¿Qué me hace ajeno a la corriente?

Incluso compartiendo parte del recorrido se que sera un pequeño trecho, que algún lateral oscuro me atraerá solo a mi.

Al individuo, en este tiempo de manadas, desde cualquier bando, se le ve como un elemento discordante que impide que la masa sea feliz. Los normales prefieren no escucharte, los raros quieren que les ayudes a cambiar el mundo a su imagen y semejanza.

El universo, la vida, gira sin ti, a pesar de ti. Su forma de existir, incomprensible, absurda, genera una pregunta demasiado obvia: ¿cómo es posible que todo suceda sin que nada se colapse? La repuesta no es importante si la realidad ya te es suficiente

LaRataGris

Y también hablando del universo, pero en otro tono ojo: Payhip  o en Comic Square

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Siete puertas

28 junio 2011

Hasta donde alcanza mi vista puedo ver siete puertas en fila, siete a los lados y también siete por detrás. Estoy en un centro, custodiado por siete cerraduras, siempre a siete del final.

Traspaso la primera, observo y lo mismo. Sigo viendo siete en cada punto cardinal, siete si atravieso la segunda, siete en la tercera, siete y cuarta, siete quinta, seis y siete siete… Ya sólo cuento hasta el siete.

Saco el catalejo, alargo mi visión y consigo añadir diez puertas más. Suman diecisiete hasta donde puedo llegar, en cualquier pared, repitiéndose igual que hizo el siete al pasar primera, segunda, tercera, cuarta,…infinito diecisiete.

Me pregunto si un aparato más potente extendería las puertas, llegaría a ser incontable… una eternidad. Quizá sea mejor no saberlo, lanzar el anteojo, olvidar más allá del siete y pensar que siempre estoy a siete puertas del final…que en la próxima quedaran seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno… siete y elijo un camino distinto. Sin orden, sin números, sin imposiciones. Donde el final esta en ir caminando.

LaRataGris