Siete ladrones

24 septiembre 2015

Siete ladrones, ¿diez? Comprenderás que sea vago en los detalles, que no de cargos o nombres pues, los siete, digamos el número al azar, tienen recursos suficientes como para que aparezcan pruebas de que no digo la verdad. Y yo no poseo suficiente capital como para defenderme de las mordazas.

La banda de los siete no tiene carácter organizativo. Son personas escondidas tras el paraguas de unas siglas, pero tanto les da pactar con este o aquel si eso aumenta sus ingresos. Viven el necesitarse sin quererse, el apoyarse sin comprometerse y a la vez están comprometidos. Juntos han saqueado lo que es de todos, se han ocupado de garantizarse un buen retiro de sus cargos políticos y a los siete se les ha de tratar de ilustrísimos, y es que así lo manda la ley que ellos mismos redactaron, la que me impide ir más allá de un número. Siete ladrones, ¿diez?

LaRataGris


Las siete diferencias

12 enero 2015

Una hoja en blanco junto a otra idéntica. Tan iguales, tan perfectas en su vacío: busca las siete diferencias, unicamente siete. El hombre inmejorable analiza cada pequeña imperfección, el gramaje, que si una se ha doblado más que la otra al sacarla del paquete, en cual se ha detenido una mota más de polvo, las impurezas, el…toquetea, resopla y vuelve a empezar. Lupa en mano, enciende una luz, se despeja y justo en su lecho de muerte ríe al descubrir las siete diferencias de golpe: no vivir, no sentir, no pensar, no comer, obsesionarse, perderse, no encontrarse e, incluso, morir antes de tiempo, la octava por la tardanza, como compensación.

LaRataGris


Siete puertas

28 junio 2011

Hasta donde alcanza mi vista puedo ver siete puertas en fila, siete a los lados y también siete por detrás. Estoy en un centro, custodiado por siete cerraduras, siempre a siete del final.

Traspaso la primera, observo y lo mismo. Sigo viendo siete en cada punto cardinal, siete si atravieso la segunda, siete en la tercera, siete y cuarta, siete quinta, seis y siete siete… Ya sólo cuento hasta el siete.

Saco el catalejo, alargo mi visión y consigo añadir diez puertas más. Suman diecisiete hasta donde puedo llegar, en cualquier pared, repitiéndose igual que hizo el siete al pasar primera, segunda, tercera, cuarta,…infinito diecisiete.

Me pregunto si un aparato más potente extendería las puertas, llegaría a ser incontable… una eternidad. Quizá sea mejor no saberlo, lanzar el anteojo, olvidar más allá del siete y pensar que siempre estoy a siete puertas del final…que en la próxima quedaran seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno… siete y elijo un camino distinto. Sin orden, sin números, sin imposiciones. Donde el final esta en ir caminando.

LaRataGris