Volver

11 mayo 2021

Aunque ya era tarde para volar, cogió su mochila de vientos y; temblando de miedo, saltó del tren en marcha.

Era una noche cálida pero el seguía teniendo frio junto a aquella ciudad del infierno.

Tambaleándose se puso en pie, con el terror de la equivocación en la mirada.

-Para salir- le indicaron las piedras- haz el camino inverso.

-¿No hay otro?- La voz era frágil, quebradiza- ¿ Uno por el que no tenga que ver la vías muertas que he estado siguiendo toda mi vida.

Pero por respuesta solo quedo la risa del huracán, empujándole por el camino correcto.

Flaco, lleno de flaquezas; a punto de dejarse llevar, se tiró moribundo al suelo. Agarrándose a las grietas de la tierra para que el destino no volviese a raptarle.

Con un esfuerzo imposible se arrastró, deshaciendo los pasos por los que le habían obligado.

Esqueletos conocidos le cerraban el paso. Le ofrecían una última copa en la ciudad del pecado; algo de sexo o un poco de locura sin control. Débil como estaba; sin comida ni rumbo a un lugar mejor, le hubiese sido muy fácil aceptar la invitación. Ya se le transparentaban los huesos a través de la piel, cada vez se parecía más a ellos. La única diferencia era que los descarnados tropezaban y se desmontaban y a él, aún, le mantenía entero la epidermis.

Si que se le veía rasgada por algunos puntos, cosida por otros, zurcido con lágrimas el nombre de la esperanza.

-¡No!- se deshizo en la dirección del amanecer- No quiero volver a caer en ese pozo.

Apartó de un manotazo los cuerpos rotos y guardó un rayo de sol en su mochila vacía. Se miró como se le habían quemado las manos al cogerlo y cerró la cicatriz de sus ojos. La herida sería un recuerdo permanente, un mapa marcando por donde no quería caminar.

LaRataGris


La mochila austriaca

1 noviembre 2019

La mochil austriaca

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Customizando la mochila

30 julio 2013

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Aprovechando los buenos regalos para colorearlo todo….
( el corazón cosido por mi Alicia 8P )


Del pensar hermético

17 abril 2012

Tuvo que viajar por millones de planetas-palabra antes de darse cuenta que, en realidad, era habitante del recorrido. Vivía en la senda de algún lugar que no llega, entre pequeños descansos y el eterno no parar.

Hermanado con la fugacidad infinita y el volver olvidado, giraba en linea recta hacia la izquierda de la realidad, dónde todos bailaban revoluciones. Llegaba cargado con las rocas-ideas de cada tierra abandonada por su vagabundear, se mezclaban en su mochila-cabeza y conformaban un pensamiento algo hermético para los estáticos. Imposible de transmitir, contradictorio, triste y divertido por lo imposible y soñador.

La noche de los insomnes reducía bagaje, reordenaba y enganchaba con alfileres sobre corcho las especies seleccionadas, brindaba con vasos llenos de metáforas propias y ajenas, bebía de otras nuevas tierras en el horizonte. Parecía volverse más humano y sedentario. Más tarde se mareaba y volvía a volar para no perder la costumbre de construir carreteras y posadas.

LaRataGris