El vuelo del viento

18 diciembre 2018

Poca gente sabe que nosotros siempre hemos volado. Primero libres, era un sueño del que no podíamos despertar, más tarde llegó un viento, uno como no había existido jamas, y él empezó a mecernos con cariño.

Parecía querer acariciarlo todo con sus lenguas ráfagas, de una forma suave y fascinante, por eso nos dejamos querer.

Era hipnótico dejarse llevar por sus vuelos erráticos, hojas de otoño danzando en un ballet improvisado. No había quien, en algún momento, no se quisiera mecer en el vaivén arrítmico de su ir y venir. Dejamos la vida por estar de su lado.

Un día, sin más, desapareció como había venido. Quería nuevas texturas que no eran las nuestras. Era un viento más grande que el que habíamos conocido. Cada día crecía más y nosotros, que habíamos dejado de volar por nuestra cuenta, le quedábamos ya pequeños.

Fue en ese instante en el que morimos. Unicamente sabíamos lamentar su perdida, sin darnos cuenta que ya solo recordábamos la manera caminar a una cárcel cercana.

LaRataGris

hulu

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Ayer

19 agosto 2017

A veces continuas con tu vida, como viento que sopla en cualquier dirección por que no tiene a donde ir. Ayer el miedo dolía en el mismo corazón por el que he dibujado los pasos de otros días felices, acompañado muchas veces por mis sueños más delicados. Ayer la tristeza y el silencio, en forma de un ruido molesto, insoportable, no me dejaba ver en las sonrisas de ojos cansados. Ayer el mundo se paró por un instante y vinieron con sangre para borrar todas las huellas. Por eso me ato al suelo, para rehacer mi camino sobre arenas movedizas, sin que el pánico me lleve.

El espejo roto es una mentira piadosa, que me devuelve multiplicado en un solo recuerdo, una sola vida pequeña y asustada, pero jamás vencida.

Ayer es hoy y hoy… continuamos.

LaRataGris

 

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Viento de ayer

26 septiembre 2016

El viento me trae la fragancia suave del pasado. ¿Recuerdas? La noche gemía sobre nuestros cuerpos desnudos mientras la luna, tímida, miraba de reojo tras una nube cargada con lluvia de verano.

-¿Cómo te llamas?-Sorprendido mire tus palabras tan sólo un segundo, justo antes de regalarte mi nombre. Estábamos condenados a ser un momento fugaz cuando te empeñaste en hablar, aún jadeantes.

– Mario…-Me recitaste un poema horrible donde yo era sinónimo de luz- Es muy bonito- aunque creo que las carcajadas me delataron.

-Supongo que gracias.

– Es que ya no era necesario, ya…- tus labios estremecieron mi piel y respondí a tu nueva invitación con los ojos vendados.

-Unicamente acabara cuando nosotros queramos ponerle fin- Mis manos tomaron tu cuerpo, expectante, mientras tu voz me susurraba el tuyo-Mario y Mario, el viento nos casara esta noche y cuando lo escuchemos hablar sabremos que nos traerá esta suave fragancia.

LaRataGris


El gigante helado

12 noviembre 2013

– Tengo frio- y no era una forma de hablar gratuita, realmente estaba congelado. El viento más helado había traído las bajas temperaturas y se las había hecho tragar al gigante dormido. Penetró en todos sus órganos vitales y los pintó de un color azulado hasta conseguir que dejasen de funcionar tan rápido como deberían.

Ralentizado, el grotesco humano, era igual que una montaña infranqueable. La gente no parecía percibir su caminar pausado, como si siempre estuviese allí, esperando una erosión cualquiera.

Sus estornudos levantaban ventiscas que hacían temblar a los seres humanos más alejados, los cercanos, los animales, las plantas,… perecían mientras maldecían el frio del gigante. No sabían que de no ser así, si la glaciación no se hubiese escondido en su interior, no quedaría nadie para odiarle, involuntariamente había salvado la tierra.

Los creyentes elaboraron una complicada cosmogonía a su alrededor. Idolatraban sus inacciones, adoraban sus soplidos y veneraban los temblores de tierra que provocaban el caminar que no veían, eran los latidos de la montaña sagrada. Cada diciembre, el páramo helado que lo rodeaba, se llenaba de beatos abrigados que cantaban las alabanzas a un ser que imaginaban. Lo creían en una cueva, en el pico más alto, formando los tiempos del clima.

Siempre había alguno que moría desnudo, intentando hacerse parte de sus dios. El resto los enterraban allí mismo y consagraban sus almas para que todos supiesen que habían sido llamadas por su devoción.

Los científicos sabían que aquello no tenía ni pies ni cabeza. Todas las historias, desde el gigante, del que nadie hablaba, hasta el dios en la cueva, pasando por pequeños trasgos y hadas que no se habían visto… no dejaban de ser supersticiones, cuentos divertidos que podían justificarse en la necesidad de una respuesta a algo que aún no estaban capacitados para explicar.

LaRataGris.


Canción de viento

6 noviembre 2013

-Viento- susurra calavera- me siento tan sóla sin tus caricias. Rodeada de tierra, junto a cráneos rotos, olvidados y silenciosos… shhhhi, silencio, que no me escuchen los malos con sus ráfagas que hacen mudos de ojos vacíos y cuerpos inertes. Se tu mi mensajero, a ti no te harán nada. Ululale a mi amor lo que yo ya no canto; dile que si no yace a mi lado, si no ha caído en alguna fosa común, rellena de huesos de guerras perdidas, de sueños y esperanzas por detener el fascismo, si aún camina sobre nuestras cabezas seccionadas, que deje de buscarme que la muerte es fría y la vida deliciosa.juan-lopez-de-ael-1

-Calavera- se cuela el viento entre las rendijas del mundo- conozco tu historia y la de los que quemaron tu carne por que no podían vencer tus razones. Siempre canto a los desheredados que no tienen muros sólidos que me detengan, siempre mis palabras de viento se hacen eco de tu dolor y el de los tuyos. Pero quien más puede no quiere escuchar y quien quiere no puede cerrar su herida con mis excusas.

Ella mana gritos por encontrarte, nunca detendrá sus batallas. Esa es su vida, vencer donde a ti te silenciaron.

LaRataGris

Imagen: Juan López de Ael

Poema: LaRataGris

Voz: Héctor Bermúdez Pérez

La poesía no muerde


Olvido involuntario

5 junio 2013

Ahora que soy uno de los olvidados, de los viajeros de paso, del viento sin voz, … un murmullo. Dejo atrás los recuerdos y las formas fantasmales de los que, como yo, fueron efímeros en el tiempo, las heroínas, los monstruos de traje y corbata.

Ahora que me desdibujo y las risas perdidas se hacen solidas, mi mente grita entre cuatro paredes los mas de diez años envejecidos en un segundo, cuando pude imaginarme arropado y seguro, cuando volaba.

Ahora, con las alas arrancadas y los días recortados, me siento a verme triste. Cada arruga es la vida de alguien que pierdo, momentos arrebatados entre comprensiones, flexibilidades insuficientes y una luz tan intensa que quema. Que bonito todo cuando te animan, tanto que me pregunto ¿ nadie quiera billete de ida a ese infierno? Pero faltan voluntarios.

LaRataGris


Celebrando otoño

29 octubre 2011

En otoño veías aparecer a mi padre cargado con dos enormes sacos de hojas secas, intentando no hacer demasiado ruido para que mi madre no le echase el sermón antes de tiempo y así poder alfombrar el suelo de casa con toda aquella hojarasca. En cuanto lo veíamos aparecer con su cara de sospechoso mi hermano y yo cubríamos todos sus pasos y la casa cogía olor a bosque, las habitaciones se llenaban de ocres y mama empezaba a gritar cosas sobre madurar y ensuciarlo todo. La escena acababa con un beso, con la promesa de recoger cuando el reloj de cenicienta anunciase el final y nuestros ojillos suplicando que permitiera la locura. Siempre nos dejaba perdernos entre los arboles pero le gustaba que pensásemos que sin su permiso nada de aquello tenía lugar.

Cuando ella daba su si cogíamos nuestros anoraks y la verdadera magia empezaba a brotar. Nos íbamos de picnic al balcón, junto a un pequeño río y allí celebrábamos que la mejor estación del año es en la que te sientes feliz.

Un día, cuando mi padre estaba tan mayor como para no traer hojas secas, cuando yo ya era lo suficientemente aburrido como para no seguir con el juego, le pregunte por que hacía todo aquello. El se limito a señalar la ciudad que se extendía tras la ventana y a susurrar como si fuese el viento- yo ya estoy viejo- me dijo después- pero pase lo que pase fuera yo traigo el viento de mi casa.

LaRataGris