Bar, Barcelona, barrio, bar

30 septiembre 2013

En la futura zona alta de barcelona se encuentra el barrio de los bares; donde se desayuna, come, merienda y cena en terracita, entre colegas borrachos y familias simionucleares… se ha multiplicado la vida sana. Les han regulado los carriles para bicicleta, se han reglamentado unas zonas de estiramiento y ahora se pasan la vida corriendo entre resaca y resecas lenguas. Se otorgan la medalla de oro a la deportividad y es para todos los participantes por que- tío,- se apoyan unos en otros- te quiero- se la merecen.

Hay también un paseo sobre el que discurren las terrazas más turísticas. Frente a cada una de las mesas el ayuntamiento ha colocado bancos para los cojos, los que lo están dejando o quien no pueda pagarse una silla privada. Desde allí ven como se intoxican los pudientes y, si alguno de los afortunados siente orgullo de su barrio, podrán pelearse por un trozo de lomo o un pincho moruno. Lo lanzan con cierto protagonismo, contentos de que no se muera de hambre en aquella tierra de nadie donde, como siempre, el dinero marca si estas de fiesta o bajo tratamiento.

LaRataGris.


En tiempo de sueños

22 julio 2011

Era un hombre pequeño, casi ridículo, desde luego insignificante, de escasa importancia para la vida de sus vecinos e incluso la suya propia. Nada, absolutamente nada, se detendría si el diminuto ser desaparecía sin más.

Era algo que se lo habían remarcado por activa y por pasiva. Desprecios, olvidos y educados insultos diarios le recordaban tal y como era, una mierda que se secaba allí donde estuviera.

El, que siempre sonreía, jamas perdía los nervios y contestaba con voz átona y aburrida- Es tiempo de sueños-.

Allí se escondía. Entre elfos y dragones se construía un personaje, una dulce fantasía contraría al mundo real. Cada día intentaba pasar más tiempo dormido, alejado de todos los que no notaron que dejaba de volver, que sus ofensas pedían un nuevo punching-ball para hacerles la vida más llevadera.

Al final nombraron a otro don nadie, un alguien prescindible para no necesitar sentir pena por su propio existencia.

LaRataGris.


Anónimos

23 febrero 2010

Todos los anónimos nos conocemos, aunque sea una contradicción no pasamos desapercibidos. Es muy fácil saber quiénes somos, porque nuestra cara no le suena a nadie. No hemos buscado esos quince minutos de fama. No salimos por la tele, ni tenemos un blog en internet en el que enseñar las fotos de nuestras vacaciones en Ibiza, no cantamos, ni bailamos, no gritamos, no…no somos como todos esos que tú ya sabes.

Nuestra tranquilidad nos hace terriblemente llamativos. Por eso los cazadores de talentos nos buscan, quieren que cedamos nuestros derechos de imagen a las cámaras que hay distribuidas por las calles, pero nunca aceptamos. Por eso, cuando utilizan vídeos de transeuntes paseando, en sus shows nos tienen que difuminar el rostro.

Somos tan famosos que algunas megaestrellas nos imitan para tener más minutos de audiencia. Se someten a operaciones de desfiguración estética, que les dejen la cara como pixelada, para poder ponerse ante las cámaras y gritar histriónicamente- fotos no, yo sólo quiero hacer bien mi trabajo- Supongo que no todos están preparados para ser unos auténticos don nadie, piensan que es mejor ser una importante mierda pinchada en un palo.

LaRataGris