Nostalgias

17 octubre 2016

Amanece nostalgia entre nubes negras. Ya debo ser un señor mayor que no vive del momento si no del pasado. Todo el día hablando de cuando era niño y jugaba a…, veía el.., soñaba con… y otras cosas que no me importó dejar olvidadas. Aunque hoy parezcan construir los muros de recuerdos de mi casa.

Leo libros con los mismos personajes, les cambian la caras pero perduran sus poses prepotentes. No hay ruptura, riesgo, ni pasión.

Los videojuegos han mejorado los gráficos para contarnos una y otra vez la misma historia.

Veo en los cómics personajes que se copian, les colorean la capa de otro tono para que puedan decir las mismas frases. Los imbéciles siguen estando en el mismo lugar, igual que yo en mi rincón.

No me interesa el futuro porque ya lo he vivido.

Que odiosa es la nostalgia. Ojala pudiésemos admirar lo hermoso del pasado, aprender de los errores pero sin dejar de crecer, ver el presente con cara de un porvenir novedoso. Anochece nostalgia y no me interesas.

LaRataGris


Más romper y menos aparentar

30 abril 2015

más romper y menos aparentar


Recuerdos por olvidar

4 septiembre 2011

La vida de Alberto era muy sencilla. Levantarse, ir a trabajar y volver a casa a dormir. No hacía mucho más y tampoco notaba que le faltase algo a sus monotonías. Se había acostumbrado a ser su trabajo y en el se perdía para no tener que pensar demasiado, al menos no en el. Se dedicaba a encontrar imbéciles. Le contrataban para llevar clientes a los sitios y los ignorantes eran más fáciles de convencer.

Les prometía un cielo, una pequeña satisfacción y un souvenir para que pudiesen recordar la aventura de la compra durante toda una vida por un módico precio. No tenía que insistir mucho entre los que necesitaban sentirse un poco más queridos.

Su mundo construido de carencias reflejaba una vida de lujos, un gran apartamento en el que no vivía, siete coches por conducir y ropa que no combinaba con el uniforme que usaba de lunes a sábado. Le ahogaba la abundancia sin que el pudiese hacer nada. Cada vez que caía muerto frente al televisor se convertía en su carnaza favorita, sus propios anuncios lo hipnotizaban y secaban su autonomía.

Lucia siempre llegaba un poco más tarde, con más cosas por olvidar. Abrazaba su vegetal y le susurraba como consuelo para ambos- Tuvimos suerte de sobrevivir.- Luego suele caer rendida a sus pies y juntos esperan que la alarma del móvil les obligue a levantarse. A la vez sueñan la época en la que resistieron, echan de menos sus excesos y la vitalidad de no arrepentirse. Cómo si sobrevivir no hubiese sido suficiente.

LaRataGris


Recordar el olvido

4 abril 2009

Recordar el olvido