Potenciales

18 noviembre 2009

-¿¡Luís!?- y Luís se gira hacia la puerta aunque no hay nadie allí. La voz ha llegado desde la otra punta del piso. Empujada por los pulmones de su madre, disparada en la cocina, atravesando recibidor, comedor y finalmente su habitación para que no se quede dormido.

– ¡Ya voy mamá!- De hecho ya estaba despierto desde hacia rato. Al menos llevaba una media hora mirándose al espejo, cerciorándose de que todo estuviese en su sitio. Cada pelo debía guardar un orden especial, los cuatro rastrillados con algo de gomina para no despeinarse en el ajetreo del día a día; elegante con su traje y corbata, impecablemente planchado por mami, zapatos relucientes y sonrisa de vendedor. Ensaya algunos gestos que transmitan confianza y ya está preparado para empezar a moverse.

Forma parte de un gran equipo, el mejor. Todos están licenciados en económicas, con másters en dirección de empresas y varios títulos más que cuestan mucho dinero. Pero escogieron una mala época para estar tan preparados. – Hay crisis- le dijeron en el banco- la gente pierde sus trabajos, sus casas, el coche… se están quedando sin nada y los bancos tenemos que asumir menos ganancias. – O lo que es lo mismo, lo contrataron por menos de lo que valían sus credenciales y, encima, él se sintió feliz de ponerse a trabajar con unos usureros tan respetados.

Su jefe directo siempre les arenga para trabajar más, aunque sus puestos actuales no sean los más deseados. A Luis, por ejemplo, le han tocado los mendigos, la sección más grande hasta la fecha- amplio mercado en crecimiento, con muchas posibilidades- le dijeron para que no pusiese trabas a su “ascenso”. Y era cierto, cada día veía a más clientes potenciales, durmiendo por las calles, entre cartones que a duras penas protegen del frío, rebuscando en la basura, pidiendo, … pasando desapercibidos para todos los que no sean de su misma ralea y… bueno, ahora las entidades financieras también se fijan en ellos. Sus ridículos beneficios habían sido obviados por mucho tiempo, pero ahora que llegaban las vacas flacas no se debía desaprovechar ninguna oportunidad. De ratas se cornvirtieron en inversores a los que tratar con la más amplia sonrisa.

– Buenos días- Luis se acerca extendiendo su mano acogedora, desencajando la mandibula para mostrar su cara más cordial. Y la respuesta suele ser una total indiferencia, solo rota por los que le alargan la taza señalando el cartelito en el que suplican ayudas monetarias. – No me malinterprete, caballero- y acentúa una expresión de perplejidad, como si nunca le hubiesen hecho eso mismo- yo no vengo a ofrecerle limosna, yo le traigo el futuro- Cada frase está perfectamente estudiada del manual de procedimientos, cada gesto, cada pausa o mirada ha sido mil veces testada para que nunca falle- ¿ Conoce nuestro sistema de tpv inhalámbrico?- preguntas abiertas, en las que esperas una respuesta negativa con la que soltar el rollo- Podrá cobrar con tarjeta, sin necesidad de conectarse a ningún sitio, no perderá dinero porque ya nadie lleva suelto, todos pagan con sus visas, sus mastercards, sus plastiquitos finos y seguros y usted sólo tendrá que abrir una cuenta con nosotros para beneficiarse de las amplias ventajas de ser nuestro cliente. ¿cuánto suele ganar al mes, señor mendigo?…

Con la satisfacción del trabajo bien hecho, sin que se le caiga la cara de vergüenza por ser lo que es, Luis se para con los amigotes en el bar y se burla de la “inmundicia” con la que tiene que tratar. Les habla de lo fácil que es engañarles, de lo mucho que disfruta “cazando”. Lo único que no explica, porque aún no lo sabe, es que en el plazo de un mes otro será el que ocupe su puesto ya que él pasará a ser un cliente potencial.

LaRataGris.


Beber tu veneno

14 noviembre 2009

Beber tu veneno


Sutiles degenerados

7 noviembre 2009

Sutiles degenerados


No a cualquier precio

31 octubre 2009

No a cualquier precio


Escupe sobre mi jefe

29 octubre 2009

Sin nombres, no importa ni el mío ni el de la gente que me rodea, ni tan siquiera el de los que no conozco y fueron tan importantes en esta historia, nada debe relacionarnos.

El día tampoco lo especifícaré, no dejaba de ser como cualquier otro en el trabajo. Un lunes, un martes, miércoles, jueves, viernes o sábado, nada de esto hubiese sido distinto. Estaba en la tienda aparentando felicidad cuando entró un desconocido que vino directo hacía mi y me preguntó si yo era yo. Lo miré perplejo y le respondí que no podía convertirme en otra persona por mucho que lo intentase, así que no me quedaba más remedio que serlo. – No,- me dijo- quiero saber si tú eres LaRataGris.- En aquel momento sí que me quedé pasmado, ese era mi apodo, mi nick prefieren apodarlo ahora, y se suponía que nadie lo iba a saber a menos que yo se lo dijese, y de mis labios nunca había salido.

-Sí, soy yo pero…- antes de seguir hablando ya me estaba abrazando. Noté la mirada de mi superior en la nuca, insinuando que perdía el tiempo en lugar de vender, pero un susurro me tranquilizó. El desconocido murmuraba en mi oreja que entendía mis dibujos, que sabía lo que estaba pasando y que, aunque en realidad no podía ayudarme, sí que haría algo por mí. Luego se marchó sin darme más explicaciones y mi jefe se acercó para que dejase de contemplar las musarañas.-Si no tienes nada que hacer limpia aquellas estanterías, ya.

Estuve al menos una semana preguntándome cómo me había encontrado aquel señor. Supongo que dejé varias pistas a través de mis dibujos, pero la verdad es que no pensé que nadie se tomase la molestia de resolver el puzzle de mi identidad, no importa, como el nombre, como el día, … como tantas otras cosas que son nímias para esta historia. A partir de ahora solo interesa el Señor A… casi doy su apellido. Cada tres horas alguien preguntaba por la primera letra del abecedario, se le acercaba y le escupía al rostro. Y A, mi Amo contratante, se limpiaba hasta que a los ciento ochenta minutos aparecía por la puerta alguien distinto preguntando por él.

Un año entero así no hizo mi vida más sencilla pero sí más divertida. Por eso, quiero agradecer con esto, a nadie. Pues a nadie conozco y con nadie tracé ningún plan, ni formamos ningún grupo en ninguna red social para rascarnos mutuamente la espalda. Y, por su puesto, no quisiera insinuar que si tu jefe te putea, como a mí el mío, este sea un buen sitio donde dejar un comentario, pues yo soy un desconocido para él.

LaRataGris.


Liberarse

25 octubre 2009

liberarse


Pensamientos felices

18 octubre 2009

Pensamientos felices


Adelantando trabajo

14 octubre 2009

Aquí, donde nadie para, en la ciudad del trabajo y la rutina, hay una norma no escrita. Se basa en la producción seriada, en la que cada cuál se encarga de una parte del proceso.

Alguien le da a un botón rojo cada cinco segundos, se abre una compuerta y cae un tornillo sobre una cinta transportadora. A miles de kilómetros, algún desconocido pulsa, también, otro botón cada cinco segundos y, sin saberlo, pone en marcha los engranajes de la cinta que se lleva su metálica carga entre unas cortinillas de fieltro. En la sala de al lado, un tercer operario recoge el tornillo, lo deposita en una cajita de metacrilato y la apila sobre el resto de cajas hasta que el turno de las ocho las recoja todas y continúe el proceso a intervalos de diez milisegundos. Si un eslabón falla, si rompe la cadena, detiene la gran fábrica de la humanidad en la que todas las personas son parte de la misma maquinaria.

Es por eso que nadie deja para mañana y la eficacia se lleva trabajo a casa, sin saber realmente para qué sirve.

El tiempo libre desaparece, a excepción de unos minutos que se gastan en adoctrinar a los niños en la bondad de un sistema en el que todo está perfectamente estructurado, hasta el sentimiento de dolor más básico.

La alienación es tal que se adelantan los días. El Lunes ya se hace la faena del Viernes y el Viernes se concluye la producción de todo el año seis meses y cinco minutos antes de tiempo. Las celebraciones invaden todo el globo aumentando el rendimiento en un setenta y seis por cien. Cada vez va todo más rápido. Los diarios salen en segundos, hablan del triunfo de la masa obrera : Ocho mil coches más, la carne del planeta ya está envasada, lista para ser comida, talados todos los árboles necesarios para poder publicar este periódico por dos siglos más,… y nos ahogan los automóviles, la carne se pudre envasada sin que nadie tenga tiempo de alimentarse, la gente muere desnutrida en un ambiente con cada vez menos oxígeno,…

Poco a poco somos la única especie sobre la Tierra. Desaparecen los animales que nos alimentaban, se marchitan las plantas que aún no habíamos cortado y la Tierra perece llevándose a su tumba a todo aquel que aún estaba preocupado por seguir corriendo.

LaRataGris.


Sonrío

10 octubre 2009

Sonrío


La ciencia en España no necesita tijeras

7 octubre 2009

Presupuestos perdidos

Presupuestos perdidos


la ciencia española no necesita tijeras

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