Canción de viento

6 noviembre 2013

-Viento- susurra calavera- me siento tan sóla sin tus caricias. Rodeada de tierra, junto a cráneos rotos, olvidados y silenciosos… shhhhi, silencio, que no me escuchen los malos con sus ráfagas que hacen mudos de ojos vacíos y cuerpos inertes. Se tu mi mensajero, a ti no te harán nada. Ululale a mi amor lo que yo ya no canto; dile que si no yace a mi lado, si no ha caído en alguna fosa común, rellena de huesos de guerras perdidas, de sueños y esperanzas por detener el fascismo, si aún camina sobre nuestras cabezas seccionadas, que deje de buscarme que la muerte es fría y la vida deliciosa.juan-lopez-de-ael-1

-Calavera- se cuela el viento entre las rendijas del mundo- conozco tu historia y la de los que quemaron tu carne por que no podían vencer tus razones. Siempre canto a los desheredados que no tienen muros sólidos que me detengan, siempre mis palabras de viento se hacen eco de tu dolor y el de los tuyos. Pero quien más puede no quiere escuchar y quien quiere no puede cerrar su herida con mis excusas.

Ella mana gritos por encontrarte, nunca detendrá sus batallas. Esa es su vida, vencer donde a ti te silenciaron.

LaRataGris

Imagen: Juan López de Ael

Poema: LaRataGris

Voz: Héctor Bermúdez Pérez

La poesía no muerde


Panegírico de victorias

22 abril 2013

Borracho de palabras golpeó el papel hasta que la tinta manchó la hoja blanca. Clavo una y otra vez la pluma, rasgo la suave piel de celulosa sin darse cuenta que, su furia, no explicaba ninguna historia de final feliz. Era su animal tatuando gruñidos ininteligibles, era su derrota fingiendo ganar tiempo. Cuando acabó con aquel texto desordenado los acentos sobresalían como costillas rotas entre palabras sin sentido. Cercenó las faltas ortográficas del cadáver que acababa de construir, luego arrugo la hoja. Se le clavaron las astillas negras de letras entrelazadas- Mierda.- Le gritó al papel mientras lo golpeaba de una forma absurda.

– Muy maduro- le recriminó la sombra.

– Que sabeas tu- escupió sin siquiera girarse.

– Se que deberías venderlo.- le dijo con indiferencia- Ya no nos queda nada por culpa de tu orgullo.

– Cof, cof- la tos empezó a intensificarse mientras su obra ardía en cenicero de cristal- los caníbales- recitó- no se comerán mi alma.

– Eres un imbécil- sentenció escondida- Nos devora el hambre pero tu sigues pudiendo violar a tus textos hasta destrozarlos por que nadie te paga por ellos, eres mucho mas que un imbécil.

– Tampoco te he visto a ti salir a cazar mamuts últimamente- Fue su única contestación antes de comerse las cenizas de la víctima.- todos quieren poetas para sus panegíricos, todos necesitan bellas palabras.- luego eructo.

LaRataGris