El sótano exquisito

15 mayo 2017

-Llegaré tarde- Juan abrió la puerta del sótano y bajó veintisiete escalones que giraban en el tramo final. Podía hacer ese recorrido en menos de cinco minutos, aunque había días en los que prefería sentarse a mitad del camino. Se quedaba pensativo, dejando que se escurrieran las horas hasta haber conseguido acumular una buena cantidad que luego dejaba ir por la ventana, para que los recogiese cualquiera necesitado de algo de tiempo.

Allí podía quedarse media hora o media vida hasta que, su madre, preocupada, lo llamaba desde el hueco de la puerta. Esos días sabía que si no hubiese escuchado su nombre hubiese podido gastar toda su existencia en la oscuridad más absoluta, despierto.

Había acondicionado el sótano para poder escribir un rato en soledad, era un lugar exquisito, incluso para no hacer nada.

LaRataGris


Panegírico de victorias

22 abril 2013

Borracho de palabras golpeó el papel hasta que la tinta manchó la hoja blanca. Clavo una y otra vez la pluma, rasgo la suave piel de celulosa sin darse cuenta que, su furia, no explicaba ninguna historia de final feliz. Era su animal tatuando gruñidos ininteligibles, era su derrota fingiendo ganar tiempo. Cuando acabó con aquel texto desordenado los acentos sobresalían como costillas rotas entre palabras sin sentido. Cercenó las faltas ortográficas del cadáver que acababa de construir, luego arrugo la hoja. Se le clavaron las astillas negras de letras entrelazadas- Mierda.- Le gritó al papel mientras lo golpeaba de una forma absurda.

– Muy maduro- le recriminó la sombra.

– Que sabeas tu- escupió sin siquiera girarse.

– Se que deberías venderlo.- le dijo con indiferencia- Ya no nos queda nada por culpa de tu orgullo.

– Cof, cof- la tos empezó a intensificarse mientras su obra ardía en cenicero de cristal- los caníbales- recitó- no se comerán mi alma.

– Eres un imbécil- sentenció escondida- Nos devora el hambre pero tu sigues pudiendo violar a tus textos hasta destrozarlos por que nadie te paga por ellos, eres mucho mas que un imbécil.

– Tampoco te he visto a ti salir a cazar mamuts últimamente- Fue su única contestación antes de comerse las cenizas de la víctima.- todos quieren poetas para sus panegíricos, todos necesitan bellas palabras.- luego eructo.

LaRataGris


Una historia absurda

17 septiembre 2012

Empezó juntando palabras inconexas de un mundo que nadie podía ver. No era un verdadero principio pero infinitos ojos se posaron sobre los labios del escritor para leer todo lo que no podían reconocer en la realidad. Por eso se determino que el erase una vez… se pronunciase en aquel momento tan suave y erase una vez miro un poco mas allá, describiendo extraños atardeceres formados de poesía. Hablo por las lenguas alienigenas que lloraban nuestros mismos miedos, las que reían idénticas mentiras con las que maquillar sus propios dolores. El verde era amarillo en esos relatos y el rojo olía a caramelo de menta pero sabia a melón. Todo resultaba tan extraño que erase una y mil veces en lo que parecían cuentos que fabricaban una nueva vida que todos decían comprender sin saber si aquella afirmación era cierta.

Cuando decidieron preguntarle al constructor de mundos, que era como habían bautizado al escritor, el se autoproclamo el destructor de lo conocido. Y todos sus seguidores se preguntaron si habían entendido algo tras aquella entrevista. – no me entienda mal- hablo en confianza con el guapo presentador- yo no recreo otras realidades. Lo que pretendo es demostrar que la nuestra es imperfecta….quiero- pensó lo que tenia mas que estudiado- necesito destruir todo esto para que nuestro mundo pueda ser transformado en algo mejor.- Aquello descoloco a todos los que buscaban una salida fácil, no era el escapismo deseado y ya no podían fingir la implicación que se les exigía.

-Lo que esperáis de mi,- añadió- todo lo que necesitáis entender de lo que os escribo no son mas que vuestras ilusiones. Como las normas del lenguaje escrito, repleto de absurdos para los vagos que no sepan pensar o razonar. Una irracionalidad arcaica y perniciosa que consume nuestra inteligencia en recordar cosas fácilmente deducibles. Erase una vez- grito cuando el principio ya había sido hace tiempo- No hay normas esto es caos por destruir.- pero ¿quien podía aplaudir aquella locura?, había perdido la cabeza y preferían pensar que hablaba del mundo del mañana. Borraron la entrevista y todo fue como tenia que ser.

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Musas de viaje

4 junio 2011

En el papel sólo se lee un título provisional. No es más que una mancha a modo de recordatorio para el escritor.- Musas de viaje- habían susurrado sus hadas favoritas y le pareció una forma deliciosa de empezar su nueva historia. Evocar el camino, un ser de magia capaz de construir y destruir mundos con una sola de sus palabras. Pero había pasado un mes y las musas de las que hacía gala de una forma tan evidente no habían echo acto de presencia- quizá estén realmente de viaje- pensó sintiéndose un poco abandonado…

Las musas siempre están de viaje. Su hogar es el viento y si alguna vez se visten de otoño pintan su corazón de primavera para nunca estar tristes. Se alimentan de las pasiones ajenas, de la luz de la luna descrita, del calor de las estrellas atrapadas en un dibujo…Por eso nunca las veras encerradas. Se mueren de pena entre cuatro paredes, dejan de sentir el olor de la libertad y se marchitan hasta volverse arena, polvo que Morfeo recoge para bañar los ojos de los soñadores.

Los celos del artista intentan aprisionarlas. Tantas han desaparecido enganchadas en los colores de un cuadro, atrapadas en cárceles de renglones o en hipnóticas melodías inacabadas. Sus dueños no soportaban sus idas y venidas, quisieron hacerlas vivir eternamente a su lado sin comprender que siempre han de estar vagando. Que cuando se aburren de un poeta se buscan a otro, le sugieren y dejan que el nuevo aprendiz las deleite con sus nombres, con sus travesuras, con sus hechizos y fórmulas secretas. Pocas son las que se cansan de contemplarse en el reflejo de una mirada y buscan algún camino sin transitar.

Helena siempre se perdía en sus pensamientos. Se olvidaba llegar hasta sus escritores favoritos y, cuando lo hacía, sus ideas no eran vagas descripciones que otro pudiese transformar. Su verbo trazaba arcos en el cielo y se pintaban iridiscentes. Era tan divertido dejarse llevar que nunca estaba donde debía. Vivía en su mágico mundo, acariciando sus propias palabras, escuchando su voz y atrayendo las miradas de las suyas que, veían con malos ojos su forma de ser, por eso la expulsaron, ya no podría seguir inspirando a nadie más.

La habitación era ridícula, claustrofóbica para quien no había conocido prisión de paredes. Como una miniatura de la realidad, una parodia si alguien intentaba vivir en ella,… una tumba para la pobre Helena. En cada movimiento se chocaba con algún muro, se sentía atada, rea en su nuevo hogar como mortal. La nada se le antojaba un peso insoportable, a cada minuto tenía que abrir la puerta intentando oxigenarlo todo. Respiraba con todas sus fuerzas, como si fuese su última oportunidad de coger otra bocanada de aire, la inspiración marcaba la duración de su vida. Y a cada segundo que sobrevivía se volvía a hacer la misma pregunta- ¿a quien pretendo engañar?- Nunca fue una gran musa. Tan sólo tocó el alma de algún poeta mediocre y ni tan siquiera le susurro las palabras adecuadas ya que tenía toda una historia por delante, la de ahora. Había roto con todo lo que le rodeaba, había renunciado a su condición para ser ella la que explique el cuento de antes de ir a dormir. Descendió al mundo real y descubrió que, en el, todo cuarto es un cuchitril a punto de caersele encima, era peor persona que numen.

Trabajar para sobrevivir mientras que se preocupaba de que cada pequeña cosa funcionase no era lo suyo. Acostumbrada a las mieles contemplativas se relajaba mientras hacía solo aquello que le apetecía. Escribía sin parar todo lo que asaltaba su mente, lo visto y vivido, cielos e infiernos, sueños y cuentos pretendían saciar su hambre, su cansancio,…ocupaban espacios inimaginables mientras su pequeña y real habitación se llenaba de la suciedad terrible, el apetito canino hacía mella en su cuerpo que ya no podía mantenerse de ilusiones.

Poco a poco sus aventuras fueron desdibujándose. Del tintero de su corazón surgieron nuevas palabras que intentaban reflejar su nueva existencia. Paupérrima, desolada, sin atisbo de esperanza. Aires desesperados se asentaron en sus nuevos relatos que se habían vuelto los de la gente que vivía triste. Ya no era una musa ni permitía que otras le susurrasen de que hablar. Era alguien como tu, contando su historia, la tuya empezando una y otra vez desde cero, siempre en lo más bajo.

Su cuerpo había empezado a ser una pesada carga. Débil por el hambre y las dudas de un futuro que se le antojaba complicado, cuando nunca se había preocupado por ir más allá del presente. Su anterior vida había pasado rápida y loca, sin restricciones. Pero ahora, atrapada en aquella caja de cerillas, en aquel mundo que parecía tan real y no una pesadilla de la que despertar, todo se le venía encima. ¿por qué renuncio a su vida en los cielos? Lo tenía todo resuelto, era admirada, regalaban flores a su belleza y flotaba en mundos reescritos totalmente para ella…pero se traiciono, ella misma se empujo al pozo del olvido por un chiflado sueño que no le había explicado a nadie con la esperanza de luego poder volar más alto de su mano, cuando en realidad no hacía más que hundirse.

-La vida me es infiel- escribió convencida de su verdad. Nadie miraba sus cabriolas. Sus vanos intentos por destacar eran gritos desesperados que todos desoían. Nadie, absolutamente nadie, quería saber nada de aquella loca. Las madrugadas atrapaban sus sueños sobre un montón de folios garabateados y como un zombie arrastraba los pies y el alma hasta su nuevo trabajo alimenticio. Antes comía estrellas y ahora pedía limosna en un fast food, haciendo hamburguesas para prototipos de personas. Esto le inspiraba no pocas tristezas que muchas veces hubiesen podido empezar con un vomito y un dolor…

El día de su muerte pocos fueron los que la visitaron. En sus pupilas se leía todo un universo por reinventar, murmuraba luces y sombras escapando de sus labios entrecerrados. Un sueño de sensaciones y todo estalla sobre su cuerpo desnudo. Los miedos y frustraciones se hacen palpables pero también una alegría desmesurada- ¿por qué sera más fácil la tristeza?- se lamenta un poema junto a un vaso vacío.

Hay un arrepentimiento por todo lo que fue, sus viejas compañeras lo insinúan en tristes réquiems cantados. Lloran lo que renuncio con la esperanza de no ser un sueño ajeno. Era luz nocturna, abrigo de juntaletras, refugio del frío. Y, ahora, con su nueva piel se congela en pleno agosto, bañada en una tormenta de ansiedades y desesperación. Pesadillas le rondan ya muerta y con los ojos cerrados recuerda una sin razón tonta- ¿quien soy?- le pregunta a su reflejo en del río de los muertos- ¿ quien?- no recibe respuesta. El peso de la vida se reescribe en profundos renglones, arrugada y cansada su imagen de fantasma se va despidiendo una a una de las que fueron sus musas amigas. Les regala un beso, un abrazo y un extraño consejo de quien ya esta marchita- No te empeñes en seguir siendo inspiración, es mejor ser libre de gritar lo que quieras. Dejar de ser una quimera, formar parte de la vida, escribir sobre ella, morir por estar respirando cada aliento multicolor…

LaRataGris.