La ciudad amiga

20 abril 2026

Hace tiempo sintió que la ciudad era su amiga.

Cuando Hombre-Lobo paseaba sin rumbo siempre llevaba una botella de agua porque la ciudad enemiga había cerrado sus fuentes. 

Vigilaba para no tropezar; con el rostro escondido para no ser confundido con amigo o antagonista.

Durante su camino gruñia demasiado, aceleraba el paso y si podía no detenerse no se detenía.

No siempre llegaba donde quería, no le gustaba ir donde tocaba, hacía acto de presencia y regresaba derrotado por el camino de las obligaciones. 

Ya nada le parecía divertido, ya  no le aullaba a la luna.

Caminaba para recuperarse incluso aunque fuese demasiado tarde.

LaRataGris


El juego de las sillas

30 julio 2012

Cada noche la ciudad enemiga enviaba varios hombres, de lo más común posible, disfrazados de vándalos. Destrozaban nuestras sillas atadas a vallas y arboles para que la ciudad, mas inhumana que nunca, pudiese decir que tenia razón. Después se iban a su escondite para nada secreto, lleno de secretas.

Cada noche volvíamos a sacar nuestras sillas a la calle para tomar el fresco y vernos las caras mientras dentro, las televisiones, prohibían revoluciones. Veíamos pasar a los salvajes y, sin miedo, hablábamos y hablábamos hasta que era el sueño el que nos derrotaba. Rendidos dejábamos el mobiliario por el que nos habían quitado, para que lo pudiesen destrozar a su antojo.

Cada noche, casi desde que llego el nuevo alcalde, nos sentábamos a construir estrellas. Fue al poco de entrar en el gobierno; retiro los bancos de los parques para que no nos juntásemos la mala gente, nos tuvimos que sentar en el suelo y en los escalones por que los veranos son imposibles en nuestras casas-horno. Luego, como somos de la peor calaña que existe, nos cansamos del duro cemento y salimos a los portales en un clamor de cotidianidad por recuperar nuestras calles pero,…

Cada noche la ciudad enemiga….

 

LaRataGris