El secreto del dragón

23 abril 2018

El secreto del dragón

Cada Sant Jordi me gusta celebrarlo con mis niños enseñandoles que la cultura se tiene que trabajar, no basta con comprar un libro y dejar que se llene de polvo.

Mi manera de hacerlo es que mi regalo sea algo personal, hecho especialmente para ellos, cosas para las que el dinero no sirve. Con esto he conseguido que me colmen de dibujos y figuritas que me derriten.

Este año, he tenido que trabajar contrareloj para llegar, ha salido este “El secreto del dragón”. Espero que lo disfrutes tu también y el año que viene, si no antes, te animes a sorprender a tus seres queridos regalando cultura.

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Por si te perdistes los números anteriores: 2016, 2017

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Receta institucional

10 abril 2014

Receta institucional

 

Curioso internauta, como bien te habras dado cuenta esta imagen pertenece al primer certamen de gente que se fotografía con la idea de salir en un dibujo. Por eso creo esencial presentarte a las estupenadas brujas que decidieron participar en esta locura:

primer certamen de gente comiendoMuchas gracias a las tres por participar de mis paranoias y no os perdais la proxima edición el año que viene.

salud

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El aprendiz de mago

24 septiembre 2012

Gato tejió los entresijos del espacio. Moldeó los átomos con sus manos desnudas y suspiro exhausto.

-Un conjuro impresionante.- Su profesor le palmeo en la espalda y se marcho sin decir nada más.

-Estoy aprobado,- se desinflo en una risa nerviosa- ya soy un mago.- Notó como la tensión se apoderaba de el. Su pose impasible se derrumbaba después de años enteros preparándose para la prueba final.- soy un mago- susurro antes de dormirse en aquel mismo suelo. El alumno más brillante ya no tenía que seguir siéndolo, podía dejar de aprender y empezar a venderse.

En el sueño se vio a si mismo lanzándose un hechizo del olvido, borrando todos los conocimientos adquiridos para ser un buen prestidigitador de feria. Necesitaba aparentar trucos ruidosos para el mercado del espectáculo y la fruslería, no necesitaba cargarse con realidad si quería ser contratado. Los hechiceros eran demasiado caros para un instante de ilusiones.

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El hechizo de Nella

12 abril 2012
a contrapelo

ilustración de Maria Jose Daffunchio.

A Nella le gustaba escuchar los hechizos amables que habitan en los cuentos de hadas. Perderse en el leve crepitar de las palabras felices y soñar que son sus manos las que tejen conjuros de aire y sonido. Cuando cogían un libro nuevo papa siempre jugaba a que era la llave a una realidad distinta.- Tus ojos- le decía mientras se los cerraba con una pequeña caricia- son la puerta a todos tus mundos. Por ellos- continuaba en un susurro- entran los caminos de palabras entrelazadas, se abren paso si apagas tu mirada impuesta y dibujas sobre los parpados unos ojos distintos, más pequeños y penetrantes.- Después, con un beso en la frente, dejaba caer algo de magia sobre la piel de la niña y, mientras esta inundaba cada poro, una ciudad se construía en su cabeza. Habitada por todas sus fantasías. Nella llegaba acompañada de la voz suave de su padre, pisando por una senda de letras en la que se leía- Erase una vez, en un lugar muy lejano… una niña creció.

Se había hecho tan mayor que ya no tenía tiempo para la imaginación. Deconstruyo los edificios, borró todos y cada una de los caminos y cerró las puertas para abrir los ojos a un mundo que quería describir sin que los hechizos nublasen su visión. Empezó a perderse en ciencias más ordenadas y lo definía todo en lenguas muertas mientras buscaba la aprobación de sus iguales; gente normal siguiendo carreteras normales en una realidad extremadamente normal. Al mismo tiempo su padre hacía un hueco en una cajita de olvidos para todos los cuentos que ya no iban a leer. – No sueñes,- le quería decir- mantente pegada al suelo para que no quieran derribarte.- Pero cada vez se le atragantaban más ideas en la garganta, haciéndole un nudo que no le dejaba respirar.

El día en el que se le pudrieron las entrañas el doctor fue franco- Tendremos que seguir un rutinario protocolo para dejarlo morir en una fría habitación de hospital- Así que lo dieron por muerto antes de tiempo y se sentaron a esperar su entierro a los pies de la cama. Se iban turnando las visitas hasta el momento en que ya no pudieron y, solo Nella, lo venía a ver algún atardecer. Le gustaba estudiar las lenguas universitarias en aquel silencio tranquilizador.

Una noche, cansada de todo el día, tumbó su cabeza sobre la respiración entrecortada de su padre y se quedo dormida en el olor de sus recuerdos. El bumbum del corazón era una deliciosa nana pero, había un ronroneo diferente, el ruido sordo de algo desacompasado. De repente despertó en aquel murmullo prácticamente inaudible y, sin saber por que, le hundió la mano en le pecho de donde saco su cajita de olvidos, llena de libros infantiles. Escritos en un idioma que jamás había aprendido, cada cuento incomprensible le venía a la memoria con el aroma de los sueños prometidos y, Nella, recordó que los había olvidado.- Papa- dijó como si la pudiese escuchar- he encontrado las llaves pero no las entiendo.- Revisó cada jeroglífico intentando adivinar las palabras sin suerte. Le habían enseñado a leer lo que todos dejando de entender lo esencial. No podía recitarle los conjuros como el había hecho y, derrotada, cerró sus ojos de gata-luna para sin saberlo abrir otros más pequeños. La habitación fue una tiniebla en la que comenzó a girar sin rumbo, arqueo su cuerpo hasta la vertical y, sobre los relatos sin sentido, creció su pelo hasta deslizarse sobre cada uno de los signos que conformaban las palabras. El tacto de las puntas sobre las páginas fue transmitiéndole a sus labios las frases amables, acompañadas de hechizos que abren puertas y dibujan caminos a mundos secretos en la mente de Nella. Allí construye una casita para ella y papa. Lo visita cada noche y le lee historias que no describen el mundo pero lo modifican, por muy mayor que seas, aunque te quiera vencer lo imposible.

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