Love is in the air

15 febrero 2019

Love is in the air

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Derrotados

13 agosto 2018

Su cuerpo parecía poseído por el vacío, como si solo su envoltorio perteneciese a la realidad, podías verlo pero solo había aire dentro de él.

-Ya es demasiado tarde- pronunció con su voz de vientos perpetuos-, ya no podemos solucionarlo.

Angie pretendió ignorarlo sin demasiada suerte, su pesada sombra era tan envolvente, excesivamente gris. Con esfuerzo fue bombeando dolor con su corazón magullado, hasta que ya no pudo callarse- ¡Tu nunca has hecho nada por nadie! ¡Jamas has pretendido cambiar el mundo por algo mejor! siempre arropado por tu tristeza de mierda.

-Pero, ¿No lo ves?- volvió a repetir con desgana- Ya es demasiado tarde.

– Si, para ti siempre es demasiado tarde. Menos mal que el resto, incluso los derrotados, los que quieren volver a levantarse, no dependen de ti. Te quiero -Se detuvo como si cada palabra fuera una tonelada de plomo en la garganta -, te quería, pero no voy a parar por ti

LaRataGris

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Rutina horaria

8 mayo 2017

La habitación temblaba a la luz de una vela. De repente un soplido calmó la inestabilidad.

Cerró los ojos para hacer más evidente su nuevo estado y, en la oscuridad, dejó que los sueños la alcanzaran. Pero no era perfecto, pequeños rayos de luna se colaban por las rendijas de la ventana, se clavaban como finos alfileres de luz.

Así pasó una hora, dos…

-Arrrgh!!!- Gritó al ver llegar aquel sol impertinente, cortando la oscuridad con sus lancetas bien afiladas- iEs demasiado pronto!- Bramó furiosa. Pero ya estaba todo escrito: El girar de la Tierra, el día, la noche, su muerte… sin saber el cuando ni el por qué, moriría y, ahora, se veía obligada a no resistirse a los cambios cotidianos, ya estaba muerta sin la libertad de decidir.

-iNo!- todo en ella se había convertido en un grito que no buscaba solución. Debía aprender un como asesinar al sol, la luna, pero no sabía como hacerlo y era más sencillo seguir chillando.

LaRataGris

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Seguir caminando

31 diciembre 2016

Seguir caminando


obligaciones del año nuevo

30 diciembre 2013

obligaciones del año nuevo


Era silenciarte

17 septiembre 2011

Era una de esas muertes de cada mañana en las que el mundo se hace tan grande que empieza a pesar demasiado sobre los hombros. Era un dolor al que se obliga la gente para poder seguir el ritmo, para destacar entre los iguales que también se infligen daño para poder seguir el ritmo, para destacar en las cadenas de montaje donde todos, iguales, se van destrozando para ir a la misma velocidad y ser los más rápidos de entre todos los clones que se pinchan para continuar y sobresalir en algo que se repite con ligeras variaciones, insustanciales y absurdas.

Era dejarse caer sobre los pies, acompañarlos en su arrastrarse y colaborar en todos los trabajos que ayudan a autoconstruir prisiones con el beneplácito de la mayoría suicidada. Era no criticar, aceptar, callar y bajar la cabeza de forma sumisa mientras nos matan, asesinan, degollan… asumir la vida como la mierda que es y vivirla por que siempre ha sido así y no se puede ni intentar cambiar. Y ahora que lo sabes hazte el loco.

LaRataGris


El engranaje

13 febrero 2009

El catorce de septiembre del tres mil veinticuatro un coche se paró en medio de Vía Laietana. En un principio los que iban por delante ni se enteraron, seguían pisando el acelerador aunqeu no se movían del sitio. Detrás, un conductor tuvo que girar el volante para no comerse el parachoques de aquel Ford Juerga que intentaba arrancar sin éxito, el automóvil no le hizo caso.

Un policía que lo había visto todo, de lejos, se ordenaba correr para ir a ver si todo estaba bien, pero sus piernas prefirieron arraigarse en el suelo; solo podía mirar alrededor, a todo una ciudad que se había detenido bruscamente, a la par que aquel vehículo.

Las nubes desde el cielo, el Sol que no se decidía a seguir su curso persiguiendo a la Luna, las horas estáticas en un reloj, … Todo esperando que alquien le diese, de nuevo, cuerda a esta enorme atracción de feria. Pero nadie llegaba, y la gente se impacientaba, pensaban que los despedirían en el trabajo por llegar tarde, que morirían de hambre sin poder ir por comida. Murmullos que se elevaban, pitidos que luchaban por ser los más insoportables, gritos y entre ellos, uno que se impuso por su lógica- ¡Que alguien con móvil llame a reparaciones!- pero no tenían cobertura, se había esfumado con el movimiento – ¿Sirve una cabina!?- claro que sirvió.

Desde que el hombre que se había quedado enganchado en la cabina llamó, hasta que llegaron, sólo pasaron tres días. Con la habitual rapidez y eficiencia llegó un operario vestido con su mono marrón, llevando un maletín imitación de piel.

La gente, que había permanecido setenta y dos horas en el mismo sitio empezó a meterle prisa, sin conseguir nada a cambio. El hombre hizo caso omiso, incluso parecía ir más lento.

Se acercó al auto que inició el embrollo, abrió el capó y le echó una ojeadaa la motor, lo cerró. Miró dentro, debajo y finalmente quitó una piedra de la rueda trasera, la tiró a la papelera y todo regresó a la normalidad.

Cada instante, cada elemento volvió a girar en la dirección de siempre y, nadie, hablo nunca más de aquel incidente.

LaRataGris.