Los osos polares toman café

7 mayo 2012

Los días en que hace mucho frío, tanto que a las focas le crecen piernas para que puedan correr y entrar en calor, los osos polares toman café; con dos azucarillos, agitado, no removido porque lo escucharon en una pésima película que marco a toda una generación de animales.

Sus zarpas torpes cogen las tacitas con una inimaginable delicadeza mientras cotillean alrededor de una fogata vestidos de boys scouts y las tormentas pasan de largo. Nadie quiere perderse la conversación ahogada en marea negra así que, cuando llega la noche, no se duerme, ni siestas previas ni largas hibernaciones, se mantienen ojipláticos con ooooos sorpresa y rigurosos turnos para que toda la comunidad de su opinión.

Tienen tanta prisa por vivir algo que preparan planes, mejoran teorías, reescriben una y mil veces las ideas para conseguir un estado zen adecuado… toman café, piensan, mueren y desaparecen con la bandera correcta entre sus manos, siendo utopías venidas a menos, soñadores que no descansan ni se mueven.

LaRataGris


El inventor de necesidades

23 enero 2012

Cuando el pájaro inventor imaginaba algún artilugio primero trazaba los planos, calculaba los costes, lo construía y, si era rentable, decidía para que iba a servir. Muchas veces, el prototipo, se quedaba en una complicada escultura de ingeniería mecánica, la copia de una copia que copiaba una copia existente de algo inservible y absurdo. Pero no se desanimaba, seguía soñando otros cielos llenos de maquinarias limpias y brillantes, al menos hasta conseguir algo de dinero y creerse demasiado importante como para construir sus castillos sobre las nubes.

Creó alas artificiales para aves, bombonas de oxigeno para respirar en una ambiente limpio y oxigenado… tantas locuras que le venían a la cabeza que se sugirió retirarse a pensar mientras osos especializados se encargaban del trabajo sucio. Enviaba los planos vía e-mail, administraba en una hoja de calculo y creía, desde su paraíso tropical, que, en aquel invierno, su fábrica de objetos raros sería la envidia de cualquiera con dos dedos de frente. Se sentía el creador por excelencia; se notaba rico, más que rico, nadando en la abundancia más absoluta y desmedida. Imaginaba que ya no tendría que seguir reinventándose, al menos  hasta que regresó en primavera a la tierra donde dormían sus piezas orgánicas. Una alfombra peluda roncaba por mil cabezas junto a la cadena de montaje. Hibernaban los muy vagos.- DESPERTAD- gritó enfadado- TENÉIS QUE PRODUCIR-.
Pero los osos; sean mecánicos, camareros o peones, tienen un pésimo despertar. Se levantaron hambrientos, con una única idea aporreando sus tripas vacías, con un sólo animal al alcance de las zarpas afiladas.

Por primera vez, el pájaro inventor, tuvo la necesidad antes que el invento. Pero no trabajaba bien bajo presión, no sabía como solucionar los problemas e ideo un aparato vete a saber para que y que no sirvió de nada, ni evitó que los plantígrados lo devorasen justo antes de volver a sus puestos de trabajo.

LaRataGris.