Todos en marzo

29 enero 2024

En marzo nos habían echado a todas. Una máquina, la te lo hago barato 3000, podía hacer lo mismo que nosotras pero más rápido, más barato, sin protestas ni días de fiesta.

Primero tantearon el producto, convivimos aproximadamente seis meses en los que la máquina aprendía de nuestras rutinas. No tenéis que tenerle miedo, nos dijeron justo antes de despedir a la mitad, luego quedamos un cuarto de los iniciales y para marzo la empresa estaba totalmente automatizada.

Un robot iniciaba la producción a los nueve. Aceite y metal era el futuro mientras que carne y huesos nos retirábamos a morir en un rincón.

Pronto se acabaron los escasos ahorros que teníamos, pronto vimos como mañana era un lugar desolador.

El resto de empresas no estaban mejor. Sufrían el mismo cambio, era imposible conseguir un empleo si no estabas hecho de titanio. Íbamos pensando en la extinción cuando alguien entendió que nuestra fuerza estaba en nuestras manos.

Empezamos a cultivar huertos en Casa, construimos desde los desechos y nos intercambiábamos necesidades. Tejimos una red donde todos eramos bienvenidos menos los empresarios que veían como sus productos caducaban sin que la carne tuviese dinero para mover el capitalismo.

LaRataGris


Mis «posibilidadas»

30 octubre 2012

Tal vez necesite estar callado. No decir, ni mucho menos hacer, por que han aprendido a silenciarme. Leyes que son eufemismos para poder tenerme quietecito sin justificar que la libertad de expresión sea sólo una definición de diccionario, un lo que debería y en realidad suena a poesía utópica.

Quizá debería aceptar las reglas de juego. Entender que puedo intentar sin cambiar, que la lírica ha de ser soñadora sin ser un arma. Que se me recordara por lo que venda, por lo que gane y me hagan perder. La condena esta escrita y tenemos un guión para saber como sentirnos en la inminente derrota.

Puede que tengan razón pero yo sigo teniendo palabras, corazón, cabeza, manos para llorar a mi manera, corriendo en mi dirección, construyendo y exigiendo armas a los soñadores. Dejame tus bombas de poesía, que caigan las jaulas de tristeza, los olvidos en silencio.

LaRataGris.