Ignorarte

2 marzo 2015

-¿Recuerdas? Salíamos a la misma hora, tu me decías: ¿has cogido el móvil?, cuando yo te preguntaba por tu libro electrónico. Si hacía frio caminábamos de prisa, sin hablarnos, con calor bufábamos y para el entretiempo llevábamos el cuerpo tan girado que era imposible pararnos.

En el metro procurábamos sentarnos uno al lado del otro, para poder sentirnos solos en compañía: tu jugabas a romper caramelos yo leía, sin apartar los ojos del e-book hasta que en paradas distintas nos separábamos con un beso instantáneo: m bajo 8*,

Hasta esta tarde ;* respondías en la siguiente estación, con un pitido del mensaje.

Regresábamos separados y nos dormíamos viendo la tele desde el sofá: tu en el chaise-longue, yo en la otra punta, hasta el día siguiente, en el que volvías a preguntarme por mis cosas y yo por lo tuyo. Todo estaba tan perfectamente milimetrado que es ahora, que no estas, cuando me siento perdido y te hablo por que no consigo ignorarte.

LaRataGris

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El falso ídolo

16 febrero 2015

– mi gobierno- el discurso, hablase de lo que hablase, era un calco del anterior. Podían cambiar las palabras, los hechos, pero no la intención, las conclusiones del yo bueno el resto caca cacota. Tanto daba si alguien pasaba hambre, enfermaba o, incluso, moría. Ellos tenían claro que eran semidioses- todo ha salido bien.

– De no ser por nosotros…- la culpa era evidentemente ajena, heredada. Cuando algo así no funcionaba se explicaban con un- y tu más, chincha rabiña cara de piña-, eso debía ser suficiente.

– …no podemos permitirlo- unos minutos antes lo quisieron linchar pero ahora toda la asamblea se levantaba para vitorearle. Incluso se escuchó alguna voz jaleando al presidente: ” viva, bravo”. Marcelo, disfrazado de nuestro presidente, totalmente en su papel les hizo callar con un gesto de las manos.- igual que a vosotros al principio, todos creerán que soy él, todos hablaran de nuestro mensaje.- y un nuevo aplauso acabo con cualquier tentativa de seguir hablando.

– ¿Preparado?- el cámara mostró cinco dedos de su mano derecha y comenzó una silenciosa cuenta atrás. Cuatro, tres, dos, uno y, cuando sólo quedó el puño cerrado en alto, Marcelo empezó el discurso que habían preparado. Habló de corrupción, de recortes, de sanidad,… el hombre del plasma dijo todo lo que un día antes les intentó ocultar.

La gente, que no sabía nada del pinchazo al plasma presidencial, no se imaginaban que el gobernante había sido suplantado y lo escucharon como nunca habían hecho antes, aplaudiendo cada autoinculpación, cada palabra era bien recibida.

Tres días después lo detuvieron por hacerse pasar por quien no era, por difamación y terrorista. Al dar la noticia nadie la creyó pues el falso ídolo era más real que el original

LaRataGris


Su mundo libre

17 julio 2014

Su mundo libre