Era silenciarte

17 septiembre 2011

Era una de esas muertes de cada mañana en las que el mundo se hace tan grande que empieza a pesar demasiado sobre los hombros. Era un dolor al que se obliga la gente para poder seguir el ritmo, para destacar entre los iguales que también se infligen daño para poder seguir el ritmo, para destacar en las cadenas de montaje donde todos, iguales, se van destrozando para ir a la misma velocidad y ser los más rápidos de entre todos los clones que se pinchan para continuar y sobresalir en algo que se repite con ligeras variaciones, insustanciales y absurdas.

Era dejarse caer sobre los pies, acompañarlos en su arrastrarse y colaborar en todos los trabajos que ayudan a autoconstruir prisiones con el beneplácito de la mayoría suicidada. Era no criticar, aceptar, callar y bajar la cabeza de forma sumisa mientras nos matan, asesinan, degollan… asumir la vida como la mierda que es y vivirla por que siempre ha sido así y no se puede ni intentar cambiar. Y ahora que lo sabes hazte el loco.

LaRataGris


Prisiones de felicidad

15 septiembre 2011

A los presos felices se les ha olvidado caminar. Se sientan en el patio, en la celda, a la hora de comer y poquito a poco aprenden que es cansado levantarse y perseguir un sueño. Viven en un simulacro de vida donde les explican que es la realidad, como descubrirla y aceptarla, como ser uno más para poder salir y acomodarse en un sillón más grande y bonito.

Pensar empieza a ser una utopía irrealizable y les mascan conceptos para que no tengan opción a equivocar las respuestas. Les preguntan de tanto en tanto, esperando encontrar tópicos aburridos sobre la existencia, los motivos y alegrías de seguir. Les ayudan a construir jaulas de cristal, que la libertad no les espante con tanto camino abierto.

Pobres presos pequeños que disminuyen hasta desaparecer ahogados en la masa o se pudren en su tamaño por no saber mentir en el momento adecuado. Que gran sistema que siempre funciona para los que aceptan y los que no…

LaRataGris


Sonría por favor, va a ser asesinado

19 agosto 2009

Aquella mañana, no muy temprano, había gran revuelo en el congreso de los diputados. El excelentísimo presidente del gobierno había regresado de la conferencia para el desarme mundial y se había sentido ultrajado. El fotógrafo en la foto de grupo, con todos los mandatarios, le había cortado la cabeza, encima de que lo relegaban a la última fila. Por supuesto, todo el país levantó el grito al unísono cuando Rivaldo marco gol, también lo hicieron los compañeros del partido gubernamental apoyando a su jefe- Esto no puede acabar así.

Muy diplomáticamente se le declaró la guerra al resto de potencias, aun cuando previamente se había firmado la paz eterna. Así que primero hicieron una hoguera con el papel mojado y después decidieron que no sufrieran inocentes. Se calcularon las bajas hipotéticas y se optó por fusilar a los presos en sus propios países para evitar los gastos de repatriacion.

Cuatrocientos mil manguis, yonquis y demás purria de clase baja murió en España sin la necesidad de una bomba incontrolada. Dos fueron los muertos de Estados Unidos. Uno por la lucha, el otro por pena de muerte. Entre medio, el resto de países con su cifra media de caídos.

Se tiraron algunas chavolas, se montaron veinticuatro o treinta y cinco desfiles y el país perdió la confrontación; pero el honor se salvaguardó.

Los vivos contentos, los muertos muertos y la mayor audiencia para los programas informativos.

Porque en la guerra no desaparece quien debe sino quien no tiene el poder de protegerse.

LaRataGris.