Amantes

31 marzo 2016

Amantes


Machos alfa

27 febrero 2012

El señor Borrell, que se ha ganado el apodo de señor disfrazándose de macho alfa, bruto y salvaje, se sentó a mirar El infinito. No miraba las estrellas desde que era un crío enamorado que sólo tenía ojos para el escote de una cualquiera. Aquella noche no era muy distinta y sin embargo parecía como si la inmensidad quisiera llamar su atención- Borrell,- le susurraba- siéntete pequeño, tiembla ante mi grandeza-. Y claro, ya no creyó ser tan importante.

Pensó que era algo insignificante, una mosca a punto de ser aplastada y, como no quería morir, llamó al resto de machos alfa para explicarles como el universo le había revelado su poder y domnancia. El que mas el que menos, había sentido en algún momento de su vida aquella fuerza descomunal así que no tuvo que explicarles demasiado. Uno a uno fueron buscando en sus miedos mas escondidos, allí donde ocultaban los terrores que no creían propios de unos machotes como eran ellos y, acabaron admitiendo que se sintieron perdidos ante aquello, por eso jamas lo habían exteriorizado hasta entonces.- Nada podremos contra el universo si continuamos separados- era tan lógico que fundaron la U.A. inmediatamente. En su primera intervención, la unión alfa, se pavoneo y cacareo sus fuerzas para atraer el mayor número de cobardes, buscando protección, a sus filas. Todos los solitarios quedaron atrapados convencidos de que solos no podían nada. Constituyeron países, continentes y finalmente un mundo insultando al cosmos y su grandilocuencia. Fabricaron una flota de naves defensivas, cruceros protectores, cañones, proyectiles, palos y piedras que sirviesen de barrera contra la idea infinita y, con todo aquello, destruyeron la realidad para que nada ni nadie les pudiese vencer a ellos. El grupo les había salvado del rumor y, ahora que todos eran uno, otra amenaza empezó para que la fuerza siguiese teniendo sentido.

LaRataGris


los perfectos ignorantes

31 agosto 2011

los perfectos ignorantes


Daño colateral

21 julio 2011

daño colateral


Señor dos millones cuatrocientos veinticinco mil doscientos veintiséis

26 mayo 2011

El señor dos millones cuatrocientos veinticinco mil doscientos veintiséis estaba muy contento. Había conocido al señor dos mil cinco, un hombre importante en el partido, uno de los cargos más respetados.

Estaba prácticamente seguro de la buena impresión que le había causado.- Con suerte- se dijo emocionado- pronto dejare de ser el señor dos millones cuatrocientos veinticinco mil doscientos veintiséis para volver a empezar como dos millones cuatrocientos veinticinco mil doscientos veinticinco.- Habría subido un peldaño en menos de cinco años. ¿Quién podía decir eso en los tiempos que corrían?

Sin ninguna gran guerra en la que demostrar tu valor por el partido, sin enemigos que abatir,… sin la razón de las armas era prácticamente imposible acceder a las esferas de poder. Nadie mataba a sus lideres y mostrarse sobresaliente era algo complicadísimo utilizando únicamente talento y destreza. Es cierto que existían los juegos, enfrentamientos de uno contra uno. Tediosos, lentos…tenías que matar a tanta gente antes de destacar que se hacía imprescindible conocer a alguien como dos mil cinco, bien situado y amigo de los sobornos.

-Se prepara una bomba- le dijo gesticulando entre copa y copa- eso si que hará subir a las personas. Morirán cientos, miles, millones…- con cada sorbo aumentaban las víctimas y el codiciado premio se hacía más jugoso- el que la lance se colocara en una posición de privilegio, sera un héroe en cuanto lo retransmita la cadena pública.

Número uno fue el último piloto de bombarderos antes de la paz. Bajo sus manos desaparecieron siete países, doce se convirtieron en un erial triste y desolado. Hoy día es imposible llegar hasta el pero quedarse en señor ciento y poco…

El señor dos millones cuatrocientos veinticinco mil doscientos veintiséis futuro dos millones cuatrocientos veinticinco mil doscientos veinticinco, apretó el nudo de su corbata reglamentaria y comenzó a redactar un comunicado anunciando su próximo ascenso. Esquemática, concisa…pensó que ese estilo bien podría valerle otra subida de categoría. De repente empezó a fantasear con su nueva posición como dos millones cuatrocientos veinticinco mil doscientos veinticuatro. Su poder era imparable.

LaRataGris.


Escenas de la muerte

23 marzo 2011

Cada vez que hay una guerra importante, de esas que suben la audiencia y calman la conciencia del que las condena, a la muerte le gusta sentarse a verla por televisión. Ella preferiría hacerlo con todas, contar los muertos desde la distancia sin tener que exponerse en un lugar tan peligroso, pero no siempre se pueden hacer un hueco en las parrillas de programación. Depende del partido del siglo, los capítulos para acabar la serie o la competencia de las demás cadenas…

Sea donde sea, este más lejos o cerca, siempre toma las mismas medidas de seguridad: un traje hermético, desinfectante y mascarilla de oxigeno. La muerte es muy hipocondríaca y siempre piensa que se le puede contagiar algo de la barbarie, aún con kilómetros de por medio, por lo que pudiera pasar, prefiere llevar el recuento tras el sofá.

Jamás escoge a los que fallecen, eso es cosa del destino, el azar o quizá es la vida quien los desecha…no es algo que le incumba, esta más preocupada por las matemáticas, el equilibrio…hay demasiados humanos y es una forma sencilla de mantener la plaga controlada. Hace una estimación de los que tienen que morir y mientras se supere ese número ella descansa en paz.

Hay días en los que recibe peticiones firmadas para acabar con aquellas locuras. Están todos los inocentes que perecieron, los “cobardes” que sin querer ir a luchar les callo una enorme bala desde el cielo, los daños colaterales,…todos los caídos en batalla, sin importar bando o neutralidad le piden por favor que no siga por ese camino. Y siempre se excusa con que es una mandada, que ya le gustaría, que que pena pero…sigue sumándolos al registro.

En sus largas listas no suele haber políticos ni instigadores. Muchas veces queda con ellos para ver los resultados finales, delante de un enorme bol de palomitas se reparten los fiambres y deciden quien ha ganado, quien se queda los países y las riquezas. Lleva tantos años haciéndolo así que ya no siente justicia o injusticia. Para ella son datos de un trabajo bien hecho, estadística e indiferencia.

LaRataGris


Sonría por favor, va a ser asesinado

19 agosto 2009

Aquella mañana, no muy temprano, había gran revuelo en el congreso de los diputados. El excelentísimo presidente del gobierno había regresado de la conferencia para el desarme mundial y se había sentido ultrajado. El fotógrafo en la foto de grupo, con todos los mandatarios, le había cortado la cabeza, encima de que lo relegaban a la última fila. Por supuesto, todo el país levantó el grito al unísono cuando Rivaldo marco gol, también lo hicieron los compañeros del partido gubernamental apoyando a su jefe- Esto no puede acabar así.

Muy diplomáticamente se le declaró la guerra al resto de potencias, aun cuando previamente se había firmado la paz eterna. Así que primero hicieron una hoguera con el papel mojado y después decidieron que no sufrieran inocentes. Se calcularon las bajas hipotéticas y se optó por fusilar a los presos en sus propios países para evitar los gastos de repatriacion.

Cuatrocientos mil manguis, yonquis y demás purria de clase baja murió en España sin la necesidad de una bomba incontrolada. Dos fueron los muertos de Estados Unidos. Uno por la lucha, el otro por pena de muerte. Entre medio, el resto de países con su cifra media de caídos.

Se tiraron algunas chavolas, se montaron veinticuatro o treinta y cinco desfiles y el país perdió la confrontación; pero el honor se salvaguardó.

Los vivos contentos, los muertos muertos y la mayor audiencia para los programas informativos.

Porque en la guerra no desaparece quien debe sino quien no tiene el poder de protegerse.

LaRataGris.