Esperando la película
24 mayo 2009Seguir el camino
20 mayo 2009Alonadba es el sueño de un arquitecto majadero. Una ciudad circular, con calles concéntricas que se deshacen en una plaza también redonda, inmensa y presidida por una estatua que simula la perfección del cuerpo humano en la figura de Johanes Soliluna, el creador de todo lo que se puede ver en el lugar e impresionante globo culturista.
Hacía el norte puedes subir por la calle Norte, grande como la Sur, Este y Oeste. El resto de puntos cardinales están representados por callejuelas ligeramente más estrechas llamadas como las direcciones que indican.
Las peronas que viven allí, como Johanes, son musculuras extremas, recubiertas por finas capas de piel. Todos se levantan a la hora del gallo, para llegar a sus puestos a la hora del trabajo, ni un segundo antes ni un segundo después … Las cosas allí funcionan como un motor bien engrasado que mueve la vida al paso exacto.
Noel Martínez era mimético en todo a sus conciudadanos. Vestido según el día de la semana, disfrutando a las horas de la alegría con la música colectiva, para nada un bicho raro. Al menos, no hasta caer enfermo.
Era el día impoluto en Alonadba cuando tuvo lugar la disrupción. La gente seguía la línea recta de la cola, avanzando lentamente por el camino marcado con los conos anaranjados. Sin hablar nadie con nadie, pensando solamente en llegar al almacén donde se rapartían los utensilios de limpieza.
Noel estaba, tendría que haber estado, entre un hombre y una mujer de la calle Noroeste. Su hueco vacío era irrelevante para el resto que seguía su marcha como si no faltase. Sólo en el almacén, cuando la escoba que le alargaban cayó estrepitosamente contra el suelo, haciendo tropezar al que tendría que ir detrás, se dieron cuenta que faltaba alguien.
Toda la fila continuaba avanzando, entrechocando unos con otros, materializando un caos imposible en la ciudad.
Alguien hizo sonar una alarma que marcase la nueva situación, que avisaba de un espacio en el que la gente tendría que reestructurarse de forma que el pueblo en masa formase una entidad pluricelular que localizaría con rapidez al desaparecido señor Martínez.
Noel les abrió la puerta muy desmejorado. Con los ojos vidriosos por la fiebre. – Lo siento- masculló- no pude levantarme.
La gente se giró mostrando un desdén ensayado- Demasiado tarde,- susurraron al unísono- quedas expulsado.
Donde acaba la calle Sur, ya fuera de la ciudad, comienza un camino mal empedrado que recibe el nombre de Senda de Salida. Por él nunca ha llegado nadie, solo sirve para que los expulsados se alejen, en dirección a las montañas. Noel, aún enfermo, lo resigue cabizbajo, increpado por sus vecinos dispuestos en paralelas a ambos lados de la carretera.
En esa dirección se han ido muchas personas imperfectas. Se les supone en una vida semisalvaje que no favorece en nada a los recien llegados. Él no llegará a conocerlos. Cae a mitad del camino vencido por la fiebre y sin que sus antiguos amigos puedan verle, ya estan de regreso en la ciudad, ocupando su sitio en la cola del día de comprar cosas bonitas, olvidandose de que , una vez, alguien, no fue un ideal de rectitud como lo es, ahora, todo el mundo en la ciudad de Alonadba.
LaRataGris.
Por otra forma de andar el camino
17 mayo 2009El pedigüeño
13 mayo 2009Hacía un mes que se había muerto el pedigüeño del barrio. No era ni guapo ni simpático, pero… era sobre el que descargaban sus culpas todos cuando hacían algo mal.
Como cuando el del quinto abandonó a la mujer y al poco se enteró que se había suicidado; le dió veinte duros al mendigo, ( unos sesenta céntimos de euro), y se sintió mejor. Pero ahora no tenían pobre. ¿Qué pasaría, irían todos al infierno!!!? Eso no podía ser. La asociación de Maruj… que diga de mujeres del barrio tomo la iniciativa; alquilaron una página en el periódico y pusieron el anuncio: – “Barrio de San Cristóbal necesita mendicante. No le faltará comida ni dinero” – y en letras pequeñas- “inconvenientes: vivirá entre cartones”- Volviendo a caracteres grandes – “interesados ir el día tal, a tal hora, a tal sitio”.
Tal día había por lo menos trescientas mil personas. Gracias a Dios salíamos de la crisis, o eso decía el gobierno, si no aún entrevistarían aspirantes.
Se quedó el puesto un joven en paro. Tendría unos veinte años, pero era el más cualificado: a más de su barbita y su pelo grasiento, tenia un master en medicina por la universidad de Harvard. La ropa sería un problema, aunque pronto se le consiguió una poca raída y el puesto a las afueras de la iglesia de nuevo estuvo ocupado.
LaRataGris.
Peligros por nada
6 mayo 2009Conocer un nuevo mundo, o uno viejo, todo da un poco igual cuando tienes hambre. Te embarcas en una empresa imposible, atravesando un mar tempestuoso que hunde la charada a la que llamas barca, alambradas llenas de espino, de guardias, de mil y un contratiempo que te impiden llegar a esa tierra prometida que no deja de ser otro desierto yermo como del que huyes.
¡Si!!! Hay árboles que crecen, que pudren sus frutos, pero tu no puedes recogerlos porque, en el paraiso, no se come fruta.
¡Si!!! Hay animales, dicen ser sagrados para tu religión, ojos del dios que no te cuida.
Personas que estaban en paro cuando llegaste, que siguen parados, que tienen miedo que les robes un sueño inexistente.
Semillas de progreso que no florecen si no las abonas con papeles, papeles que no te dan sin la planta del futuro, ¿Dónde se esconde? Bajo tierra, resulta inútil regar sin fertilizante.
LaRataGris.
Mis niñas
3 mayo 2009La uña
21 abril 2009Tengo una uña más larga que el resto, apenas dos milímetros, pero se nota, y mucho. Si no, no me explico la razón por la que todo el mundo me lo dice, incluso gente que no conozco de nada, me para por las calles, sorprendidos de que sobresalga un poco más de lo normal. Muchos ha que me piden que me la corte, que las iguale, pero es que a mi no me apetece llevarla como ellos quieren. La miro una y otra vez, me pregunto si tendrán razón tantas personas diciendo lo mismo, supongo que sí (Ja!!!), que debería hacerles caso.
Cojo el cortaúñas varias veces al día, hago ademán de utilizarlo, me arrepiento, vuelvo a intentarlo. Así durante horas hasta que al fin me decido. Lo tiro al cajón del que salió. Aunque no pueden equivocarse, hay algo que no dicen cuando me aconsejan deshacerme de ella, y es que sin mi uña, su vida sería un poco más aburrida.
LaRataGris.

Escrito por laratagris 











