Very presidente

16 marzo 2017

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Vida de cero

18 marzo 2014

El plagio / Nanorrelato

Su autobiografía resultó ser un plagio de su currículum vítae.

Iván Rafael

Cuando Juanjo perdió el trabajo que le había dado de comer los últimos veinte años se hundió. Claro que no había sido el sueño de toda una vida: entró por que su tío era el encargado de la sección cuarta e intercedió ante el señor Nojon, quien le dejo formar parte de la gran familia de Nojon e hijos s.l.

Ahora, con su edad, aquello había sido como un enorme final de mierda, ya no lo iban a querer en ningún sitio. Se le cayó el mundo encima; todo eran miedos, incertidumbres,…hambre. De repente se le hizo un vacío en el estomago y tuvo mucha, muchísimas ganas de comer sin parar, como sintiendo que era algo que, en breve, no se podría permitir. Por eso vació toda su despensa hasta quedarse sin nada a excepción de más hambre.

– Respira hondo- quiso tranquilizarse. Aunque no podía vivir del aire seguía necesitandolo.- Respira- y no estaba más relajado pero al menos le sirvió para empezar a prepararse. Sacó sus recuerdos y experiencias, los clasifico por años, ordenando su vida por los grandes exitosa del trabajo, la ínfima preparación.-usted no sirve para estudiar- lo juzgaron y condenaron sin dinero para matrícula, libros,… la ausencia de excelencia veto las becas. Era del montón y sin su tío aún más abajo, al desenchufarlo le habían quitado la electricidad que tenía que moverle.- concéntrate- se exigió- el currículum- y se describió en sus actos. Seis días a la semana, ocho horas de cada veinticuatro, alguna tarde libre para comprar, cocinar, limpiar y llorar,…hoy lloraba como nunca. Había perdido su vida, hasta ese mismo instante no se había dado cuenta que su biografía no era más que su currículum y, de repente, eso no valía nada.

Escupió las fechas a la papelera, se cagó en toda su, y sus, experiencias, ¿por qué ostias había aceptado aquellas exigencias?, aquel suicidio por la promesa de un paraíso inexistente. Volvió a coger un folio en blanco, escribió su nombre a mano y bajo el, en pequeño, trabajé. El resto quedo en blanco…

LaRataGris


Mansas ovejitas

15 enero 2013

mansas ovejitas


Mi vida en deposito

18 junio 2012

Eran malos tiempos para respirar, ya ni imagino comer o sonreir ligeramente con chistes sin gracia. Aún así me duermo soñando con sobrevivir, con cosas que cambian sólo por que no es decente que te traten como a un perro desahuciado. Dejo mi vida en deposito en una casa de empeño que me da treinta días para recuperarla y, a pesar de los momentos bajos, me entristece ver lo poco que ofrecen por mis recuerdos y los segundos más felices.

En un mes mal venderán todo lo que no halla podido rescatar y entonces, sin vuelta atrás, desapareceré lenta y dolorosamente. Gasto mis ahorros temporales en ducharme y un traje nuevo para aparentar que no soy un indigente que no puede permitirse un trabajo. Me ofrezco donde no hubiese querido, solo es un bache que pronto dejare para ser el que era, pero nadie llama.

Pasado el plazo me siento a mendigar delante del escaparate donde muestran mis restos. Espero ver salir a alguien con una de mis reliquias, entrar a reclamar mi parte proporcional del trato y pagarme un buen entierro. Ni los que me compran parecen reconocer el despojo en que que me he convertido. Ellos también son fantasmas que no se pueden permitir una vida de marca. Con el mal tiempo revenderán todos los artículos adquiridos y, con cierta congoja, lo poquito de original que quede en su existencia, Cada vez a menor precio, por una fosa común y alguna oración sin sentido.

LaRataGris


La huelga autónoma

26 marzo 2012

Marcos es uno de los traicionados, de los primeros en caerse del mundo cuando crisis era una palabra por venir. No le lloraron ni izquierdas ni derechas. Se tenia que alimentar del mismo hambre que acababa con el, de restos y desechos a los que ni las ratas parecían poder sacarle provecho. No hubo convocatorias para el y ahora no siente que las nuevas luchas le representen solo por que viene de la mano de los que le dieron de lado.

Como cualquier otro día elige estar solo aunque eso no le impide tomar la calle. No queda con nadie pero camina acompañado de otros desheredados a los que no define un gobierno que les muerde, no son parte de los que se han apropiado de los primeros pasos, son representantes de ellos mismos gritando lo mucho que duele la esclavitud a su dinero.

-No me manifiesto.- rasga el aire su pancarta- Me han convertido en un objeto del mercado y las cosas no tenemos derecho a protestar.- Luego se sienta en una calle cualquiera, harto de caminar se transforma en una pequeña piedra sin voluntad pero con ideas muy claras. Pocos son los que leen sus palabras, la marcha sigue el itinerario previsto mientras que, algunos de esos pocos se van sentando a su lado, volviéndose silenciosos guijarros, molestando mas que la convocatoria oficial. Cada vez son mas rocas en menos espacio, cada vez son mas llamativos con menos acciones.

-Por favor, sus ideas son ilegales.- Braman los ladrafonos de los violentos- cíñanse a la rebeldía oficial, no modifiquen las directrices-. Pero callados, los escollos, provocan con su paz y, de repente, cuando el daño les puede, descubren que no están luchando por ninguna cúpula de alienígenas, aquello afecta a sus vidas y por ellas están pensando y actuando, Marcos y todos los demás.

 

No he hablado con ningún trabajador que este a favor de la reforma pero si con algunos que no apoyaran la huelga. El 29 de marzo ni por los unos ni por los otros, toma las calles por ti mismo.

LaRataGris


El paro constructivo

4 febrero 2012

El paro constructivo


Billetes rápidos

20 septiembre 2011

Parecía estar en el mundo que le convenía. La vida le apetecía y si algo se rompía tenía dinero suficiente como para poder sustituirlo. Era un privilegiado disponiendo de esclavos a tiempo parcial, al menos hasta caer en la realidad. Lo empujaron sin piedad y lo destrozaron para que no quisiera volver. Los beneficios ya no podían aguantarlo y le sugirieron algo más acorde con sus nuevas posibilidades, tal vez una cuneta o un discreto bar de alterne donde ahogarse.

Sin hacer caso se pasaba el día llorando, contando cuantas existencias podrían haber sobrevivido con los caprichos de la anterior.

Su feng shui se desplomó sin poder pagarse un asesor adecuado. Sus amigos desparecieron con el saldo del móvil, no podía localizarlos y ellos no querían devolverle la llamada. Se quedaba solo mientras su antigua empresa, su hogar, improvisaba un nuevo déspota. Igual de eficaz pero treinta años más barato y maleable. El ya no podía seguir ese ritmo. Su edad no aceptaba cualquier trabajo y los importantes le rechazaban una y otra vez, igual que los que nunca hubiese querido, no le necesitaban.

Se refugió en los recuerdos del frigorífico lleno, los excesos y la rapidez. Con sus últimas monedas se compró un ticket de regreso pero le estafaron con la dosis y el viaje duró demasiado.

LaRataGris