Protocolo 26

27 abril 2021

Año treinta y dos P.J.

sería injusto para la historia decir que todo se fue a la mierda tras el gran juicio interplanetario. Fue un buen punto de inflexión y, por tanto, el momento adecuado para acabar con el calendario anterior.

El año cero Post Juicio se vendió como un resurgir del ser humano,”la era de oro”, gritaban a los cuatro vientos cuando solo fue un parche.

Herederos del sistema anterior no lograron las maniobras necesarias y, en estos treinta y dos años, todo había caído. La realidad solo era un cáncer, de toda la historia anterior, en metástasis. Por todas partes podían verse fragmentos de la vida.

Año mil novecientos treinta y siete P.J. Nave interestelar “Kipling-5”:

“Capitán Martínez, preséntese inmediatamente en el puente de mando”.

Repite cinco veces la frase y cierra megafonía. El Capitán Henry Martínez despierta cansado. Los fríos y solitarios pasillos no le invitaban a salir de la habitación.

-¿Es necesario, Rick?- y sin esperar respuesta se arregla sabiendo que la nave no ordena lo que no es necesarios. Aún así la voz metálica responde metiendo prisa- ya va, ya va.

Se disfraza de capitán aunque no no va a verlo nadie. Seguramente será una video-llamada para felicitarle la navidad, recibida tras varios meses de retraso y, su respuesta, con suerte, llegará las próximas navidades.

-Capitán Henry Martínez- la pequeña sala reverbera con voz enlatada- activación del protocolo 26. Repito estado de emergencia: activación protocolo 26.

Había pocos protocolos que hubiese memorizado y, evidentemente, este no era uno de ellos. Volvió a releer sin llegar a creérselo, lo comprobó una vez más.

– ¿Ordenador? ¿soy el último hombre?

-Probabilidades de un 99’9%. Protocolo 26 activo. Protocolo de preservación. Extremando las medidas de seguridad. Función prioritaria protección y búsqueda de una fémina que permita recuperar la especie.

-¿Cómo?¿Cómo ha pasado?

Protocolo de preservación de la memoria.

Un holoreportero intenta hacer la experiencia menos traumática. A imagen de una vieja actriz y con varias personalidades entremezcladas, recopilaba cada palabra del Capitán, por insignificante que fuese.

-¿Ordenador, Rick?

-¿Sí, capitán?- responde el holograma sin dejar de transcribir cada respiración.

-¿Qué posibilidades hay de un futuro? si llegamos a encontrar a alguien de mi especie ¿Podré comunicarme tras tantos siglos a la deriva?¿Cómo habremos cambiado?

-Chis- Adoptando la apariencia que había visto en fotografías de su madre comenzó a tranquilizarlo-, ahora duerme mi niño.

“Una posibilidad entre mil trillones”, archivó la respuesta “preservación”, para sentirse útil.

LaRataGris


Metafísica tópica

26 marzo 2021

Quebrar


Crecer con menos

27 diciembre 2019

Crecer con menos

Dinero por sangre” es una exposición donde diversos artistas hemos reinventado algunos billetes para protestar contra el polígono de tiro de las Bardenas. Por aquí os dejo el mio. El del resto tendreís no los podreís sacar del banco…

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Yo si quiero meterme en eso

1 febrero 2018

Yo si quiero meterme en eso

Y para lo de mi “salario”: Payhip  o en Comic Square


El último hombre sobre la tierra

5 diciembre 2017

Nada hacia pensar en Juan como alguien extraño. En términos generales era como cualquier otro hombre: un bípedo de orgulloso colgajo balanceándose ajeno a su voluntad. Era, en el sentido más clásico del término, un macho de homo sapiens, aunque quizá tu quieras catalogarlo como a un neanderthal. Puede que esa forma de comportarse tan simiesca fuera lo que más resaltaba en comparación a otros humanos, daba igual del genero que fuesen.

Evidentemente no pertenecía a este tiempo, aunque él se sentía pegado al lugar. Se creía el dueño de todo y todas. Sus padres lo habían educado como a un todopoderoso, un amo sin poder real, vestigio de otra realidad que, en realidad, quedaba lejos. La gente, algo más evolucionada, había empezado a mirarlo como a un bicho raro, sin cabida en el mundo. Y el mundo, que giraba incluso con él, hubiese sido un lugar más tranquilo sin sus tonterías. Por eso al morir, aunque desaparecía el último hombre sobre la tierra, se acababa una especie, nadie lo echo de menos, nadie intento salvarlo.

LaRataGris

Y de mono a cucaracha en: Payhip o Comic Square


El interior del hombre invisible

10 agosto 2017

El interior del hombre invisible

Para enterarte de por que ha pasado todo esto, y que vendra despues, puedes comprar la versión digital, en Comic Square o Payhip, donde ya tienes el número uno completo, con el que ayudas a mantener está web. O puedes seguir la guia de lectura de “Vota Charlie”, donde tienes un enlace a todo lo publicado hasta ahora por aquí. Y ya me diras que te parece.

Si te compras la versión digital avisame para que te lo dedique


El hombre invisible

16 abril 2015

El hombre invisibleGuia de lectura Vota Charlie, a la que pertenece esta Llegada a la tierra


El hombre inculto

18 agosto 2014

Javir de nada sabía, unicamente de su vida. Había cuantificado las veces que se había despertado desde mil novecientos setenta y siete, lo que le gustaba comer estaba anotado en la lista de la compra semanal, su trabajo mecánico le obligaba a desconectarse el domingo para no repetir las mismas acciones en un escenario distinto y soñaba con patos salvajes, aunque esto último no sabía bien bien que significado tenía, por mucho que no dejase de repetirse.

El hombre inculto no sabía de los tejemanejes de la audiencia, el miraba sus programas favoritos, no leía libros, revistas o propaganda con más de dos palabras. Se movía por inercia por sus lugares conocidos y era feliz así. Aunque también era cierto que no le gustaba trabajar, ni lo de comer pescado cada martes, a pesar de que los malolientes peces fueran un alimento tan importante para su salud. El hombre inculto había comprendido que la cultura no le libraría de lo que no soportaba y por eso mismo no era una de sus prioridades. Pero, aún sin importarle, aprendió a sumar para que no le dieran mal el cambio, a escribir para poder firmar de forma reconocible y a leer para saber quien ofrecía contratos poco fiables. De esta manera siguieron equivocándose en lo que le sobraba, continuo firmando sin leer y le timaron en la factoría, no había cambiado nada excepto su forma de pensar. Una lógica le llevo a otra hasta verse estudiando por el placer del conocimiento- no voy a conseguir nada- se repetía constantemente. El hombre inculto hizo varias conexiones, sus neuronas se abrazaban para que el hombre culto fuese un esclavo de una mente libre y brillante. Nada cambiaba aunque ahora tenía alas, era imparable

LaRataGris


El hombre del momento

12 mayo 2014

Hacía tanto ruido, se hacía notar de tal manera que todos acababan mirando para ver como gritaba- ¡ Soy el más mejor!- El todopoderoso rey del mundo empezaba a creerse la leyenda que, unicamente el, se había inventado. Según contaba podía dominar los vientos y sus súbditos habían de agradecerle desde la leve brisa hasta el huracán más despiadado.- tales son las exigencias de vuestro monarca. Su majestad I del multiverso. No, no soy vuestro rey, soy un dios, el dios.

Su deidad se había construido una torre de oro macizo, o algo similar que pudo pagar, donde recibía a todo aquel que fuera digno de su presencia. Se sentaba en su incomodo trono de zafiros de plástico y esperaba a que alguien solicitase audiencia para decidir si lo recibía o no. Evidentemente no vino nadie.

Murió de frio y hambre, esperando la comida que había ordenado telequineticamente para poder seguir haciendo nada. El hombre del momento, una pequeña nota en sucesos. No un dios, tampoco un rey, ni tan siquiera un ser vivo; un cadáver hallado tras varios días de estar muerto sin que nadie notase su ausencia de no ser por que dejo de hacer ruido para que sólo se escuchase la paz.

LaRataGris


El hombre de dos corazones

18 enero 2013

ilustración de Maria Jose Daffunchio.

ilustración de Maria Jose Daffunchio

Hay una historia, tal vez dos, que hablan de ella. El resto, los enlaces con otros seres vivos, se han ido borrando en el mar de la poca importancia. En su vida se había cruzado con demasiadas personas irrelevantes, casi tan insignificantes como ella misma, y nadie había guardado algún recuerdo de sus encuentros. Así, si alguien se  interesaba, tenía que leer la historia en su viva voz, escuchar todos los laberintos recorridos hasta llegar al momento de su no muerte. Pero, ¿quién sabía de ella? ¿Quien le preguntaría por su no existencia?

Solo él. Tal vez recordase un algo, una anécdota, un beso furtivo que aun no ha malgastado, o caricias que no se confundan con otras caricias. Si es así no lo demuestra; baila sobre el mundo como si nunca hubiese coincidido con aquella sombra. Tiene dos corazones pero que importa quién se lo regalo o si aquellos besos son de otro, le alegra en los días grises y eso es suficiente. El nombre de la que fuera su dueña tanto da si ya no le pertenece, si puede venderlo por otro cualquiera más joven y fresco.

A veces, ella, fingía ser un alguien que no habitaba en su interior. Se daba importancia para que la mirasen y escribía capítulos que podían ser vagamente recordados. Pero no era su historia, era una obra de teatro en la que aparentaba conservar un corazón latiendo la misma pesadumbre, marcando los mismos silencios y amarguras. Esos días era poca la realidad que se le escapaba de entre los labios. Dibujaba un corazón sobre cartón grueso y lo pintaba de fuego antes de colgarlo bien visible en la solapa, que todos pudiesen respirar su personaje y lo quisieran aún sin conocerla. Cuando terminaba la pantomima quemaba su disfraz sobre el viento, para que una de las dos pudiese paladear la libertad, luego se condenaba a media vida de no coger las llamadas, enviar el spam a la papelera y a escribir una y mil veces ” Jamás volveré a salir de mi mundo”. Cuando vuelven a olvidarla construye otro pequeño poema sobre el cómo hacer llevadero lo insoportable. – Estas loca- por eso se fue. Se marchó llevándose hasta el hueco de su dolor. Llegó tan lejos que, a tanta distancia, solo podía odiarle- No me busques.

Las noches de luna llena el hombre lobo era amable- Ven- y ella rechazaba sus, para los tiempos que corren, buenas intenciones.  Solo quería comer un poco pero ella era demasiado complicada. Tenía que esperar la dulce muerte y no tenía tiempo de llorar otros huesos. Siempre que la segadora llamaba a su puerta era buscando a alguien con un corazón prendido a la solapa.- Los fantasmas- solía explicarle- no me pertenecéis.- De nada servía que insistiera en ser la misma chica, la muerte se iba sola, sin encontrar a la difunta adecuada.

Alguna vez estuvo tentada de no borrar el disfraz, dejarse atrapar por el frío toque. Pero no soportaba la idea de que alguien reconociese el cadáver de quien no era o, más bien, que no supiese el hombre de dos corazones a quien pertenecía. Aun esperaba que entrasen sus dos latidos para poder fundirse, jamás regresaba. – Sabes- un día la muerte tuvo un ratito- Llevo siglos viniendo a por tus extraños compañeros de piso. Nacen y desaparecen por arte de magia. Nunca puedo matarlos y tu quieres que te coja a ti por ellos, eres muy rara. No creo que vuelva nunca más por aquí a perder el tiempo.- También se fue el hombre lobo enamorado de la libertad. No le Prohibió seguirle pero ella tenía la cabeza perdida y no se dio cuenta. Tampoco le prometió no regresar. Se llevo la mano al pecho agujereado y sintió el recuerdo de una palpitación que pugnaba por volver a llenarla. Cogió tijeras, cartón, pintura y un imperdible. Escondió su vacio tras la manualidad y miro a su alrededor, no había nadie. En la calle la gente parecía ignorarla- son ciegos- le dijo el viento.

– Entonces, tu- pero se marcho deprisa por que no quería cuentas con ella. Había visto demasiadas veces como se había dejado amar con un capricho y luego había desaparecido, todos los ciegos lo habían visto. Nadie se le acerco y aquella noche durmió sola. Lo intento un par de veces más antes de escribir su nombre con cuchillas por todo el cuerpo. Pero ella cumplió su palabra, no apareció.- Llamas a la muerte equivocada- le dijo la puerta cerrada- ella no vendrá. Ni ella ni al que deseas- luego perdió un poco más la cabeza y se sentó a no esperar nada.

Cuando volvió el hombre lobo solo fue una pequeña visita por los viejos tiempos.- sigh, niña mía, que hambre me vas a hacer pasar, que bonito corazón de papel se te pudre a los pies. ¿Me lo dejaras comer esta vez?- con una risita juguetona le dijo que no- Bueno,- se conformo el animal- tampoco sería suficiente para saciarme, es pequeño como el de verdad. Busque a tu amigo para ver si él me dejaba arrancárselo.- De repente ella comprendió el horror y escribió el pánico de lo que pensaba en su rostro- oh, no te preocupes. Fui a matarle pero ya estaba muerto cuando llegue, ha pasado demasiado tiempo para únicamente dos corazones. Yo quería liberarte de su carga pero tú ya eras libre, no te hacía falta.

De repente ella había contado todas sus arrugas, había sumado los años, la espera y, todo, pareció demasiado para este final.- ¿está muerto?- susurro. Pero eso ya no iba a cambiar nada.

LaRataGris