Opinión privada

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Opinión privada

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Borrando vida.

9 mayo 2011

Sin darse cuenta sus dibujos se habían llenado de demasiadas tristezas, de colores apagados, ciudades caníbales y personas que sobrevivían para arrastrarse. No podía ni mirarlos sin encogerse, comenzaba a faltarle el aire y tenía que sentarse, parar y olvidar.

Volvió a coger los pinceles y le pidió a su mano que trazase una sonrisa, que dibujase una estrella…un corazón. Esta tembló provocando una mueca, un cielo oscuro…una línea recta, sin pulso, que se iba apagando. Histérico borró todos los cuadros, apagó las luces con un rodillo de pintura blanca y se prometió felicidad.

Un autorretrato pequeño, sobre servilleta manchada con boli de color rojo, se escondió ayudado por las ráfagas de viento. Cayó debajo del sofá y allí siguió llorando.

Pasaron los años y el pintor había dejado de serlo. Vendía puerta a puerta rollos de papel higiénico. -El más largo, extra suave y con diferentes motivos. Baratísimo-. Se había quedado los cuadros decolorados, las pinturas se habían secado en un rincón del estudio sin que tuviera fuerzas para tirarlas. Poco a poco iba olvidando sus penas, se acostumbraba a no perseguir sueños y a sobrevivir igual que hacía la gente de sus antiguos cuadros. Un día olvido completamente su pasado, recogió todo lo que quedaba de el y lo empezó a meter en bolsas de basura. En una de ellas iba su autorretrato. Un alguien que no conocía, que lloraba por todo lo que veía mientras se le notaba más feliz de lo que Antonio sería jamás.

LaRataGris.