Aprendieno a pintar un mural para el Folki

13 octubre 2016

Aprendieno a pintar un mural para el Folki

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Feliz año soñado

1 enero 2013

Feliz año soñado


El maestro copiador

6 agosto 2012

Sin nada que contar el artista copió el mundo que le rodeaba. Pintó naturalezas muertas, rostros de sonrisa posada, costumbrismo forzado en encuadres posibles, realidad sin ser juzgada, carente de poesía… todo tan exacto que se quedaba sin vida propia. Eran fotografías de acuarela, cuadros que debían desaparecer en el mismo instante en el que la existencia cambiaba y se volvían inexactos.

Era imposible comer de aquello mientras cámaras instantáneas realizasen el mismo trabajo más rápido, más preciso, más personalizado. El maestro copiador decidió buscar en mundos ajenos. Se fijó, entonces, en grandes cuadros de renombre; redibujó las firmas en un alarde de imaginación y la comunidad aplaudió el riesgo de reinterpretar con tal precisión a los clásicos. Hacía suyos el modernismo, a los cubistas, renacentistas, impresionismo surrealista y suprarealidades que formaban parte de un todo normal y corriente. Le dio la fama suficiente como para subsistir sin necesidad de explicar nada propio.

Tanto daba que no fuesen sus palabras las que gritaban en aquellos grabados- Todo esta inventado- necesitaba autoconvencerse de que aquel camino fácil era su mejor opción, de que el largo proceso de ser el mismo resultaba demasiado penoso y sacrificado… prefería comer a tener que ser sincero.

LaRataGris.


El día en que jamas conocí a Picasso (*)

14 julio 2011

Cuando yo nací Picasso ya estaba muerto. Se había inventado y reinventado cientos de veces hasta ser un cadáver tan interesante como reservado. No era nada accesible, no concedía entrevistas y apenas se le veía fuera de la tumba.

Conseguí su teléfono de un amigo cubista en común y tras diez tonos la centralita insinuó con su voz de máquina pregrabada- Pablo Ruiz Picasso se encuentra dormido o fuera de cobertura. Por favor, inténtelo un poquito más tarde. – Jamas me cogió el teléfono o me devolvió la llamada.

Perdía mi tiempo en la lectura de sus cuadros. Buscaba discretos mensajes encriptados y me desesperaba por no poder conocerlo. Un día especialmente caluroso decidí olvidarlo. Quemé todas sus pinturas y me arranque los recuerdos de aquellos años perdidos. Pero mucha gente me seguía preguntando sobre el, querían saber si seguía obsesionado, si me había vuelto loco ya o lo haría la semana que viene. Era difícil romper el fuerte vinculo que había adquirido con aquel completo desconocido.

Hastiado fui al parque del castillo en el que reposa su cuerpo y con toda la fuerza de la que pude proveerme le grite- Pablo, hoy sera el día en el que jamas te conoceré. Ahora ya puedo seguir mi camino.- Y Pablo respondió en el ulular de una lechuza.

LaRataGris

(* Nda. Juego de palabras imposible de traducir al francés)


Borrando vida.

9 mayo 2011

Sin darse cuenta sus dibujos se habían llenado de demasiadas tristezas, de colores apagados, ciudades caníbales y personas que sobrevivían para arrastrarse. No podía ni mirarlos sin encogerse, comenzaba a faltarle el aire y tenía que sentarse, parar y olvidar.

Volvió a coger los pinceles y le pidió a su mano que trazase una sonrisa, que dibujase una estrella…un corazón. Esta tembló provocando una mueca, un cielo oscuro…una línea recta, sin pulso, que se iba apagando. Histérico borró todos los cuadros, apagó las luces con un rodillo de pintura blanca y se prometió felicidad.

Un autorretrato pequeño, sobre servilleta manchada con boli de color rojo, se escondió ayudado por las ráfagas de viento. Cayó debajo del sofá y allí siguió llorando.

Pasaron los años y el pintor había dejado de serlo. Vendía puerta a puerta rollos de papel higiénico. -El más largo, extra suave y con diferentes motivos. Baratísimo-. Se había quedado los cuadros decolorados, las pinturas se habían secado en un rincón del estudio sin que tuviera fuerzas para tirarlas. Poco a poco iba olvidando sus penas, se acostumbraba a no perseguir sueños y a sobrevivir igual que hacía la gente de sus antiguos cuadros. Un día olvido completamente su pasado, recogió todo lo que quedaba de el y lo empezó a meter en bolsas de basura. En una de ellas iba su autorretrato. Un alguien que no conocía, que lloraba por todo lo que veía mientras se le notaba más feliz de lo que Antonio sería jamás.

LaRataGris.