La habitación pequeña

21 mayo 2019

Ismael vivía en una habitación pequeña, llena de cómics, películas y libros. con todos sus tesoros construía castillos en los que esconderse.

En su mundo siempre sonaba algo de música, se podía tumbar mirando el cielo del techo, rodeado por sus amigos imaginarios.

Mas allá de la puerta, el resto de piso, era un lugar frio en el que convivir. Zonas comunes en las que tenías que desordenarlo todo de un forma exacta, para que nadie tropezase con nada.

El día en que cumplió cuarenta años, como si la vida se transformase, llegaron un montón de desconocidos a despedirse, cada uno con un regalo absurdo, algo que ya no cabía en su madriguera.

Tendría que desprenderse de algunos de sus tesoros para hacerle un sitio a un pisapapeles horrible, tarjetas y camisetas en las que se leía “demasiado viejo para la vida.”

Buscó algún rincón en desuso, quiso colonizar espacios comunes y al final tomo la decisión más acertada. Se deshizo de todo lo que le habían regalado, agradeciendo que fueran cosas tan inútiles que no le supusiera ningún problema el no quererlas.

-Ojala siempre me regaléis estas mierdas- les dijo antes de que la última persona, que llevaba veinte años sin ver, saliera para siempre de su vida.

LaRataGris

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Cuarenta ladrones

15 enero 2018

Han pasado cuarenta años como cuarenta ladrones, llevándose gran parte de mi vida. Siempre la que no tiene que ver conmigo, la otra me queda para la eternidad del recuerdo.

Yo que siempre he estado en crisis: Un trabajo alimenticio, poco tiempo libre y un mundo que gira indudablemente a la derecha, contra mi izquierda revolucionaria.

Es imposible realizarse cuando tu no quieres subir peldaños prefabricados de mierda. Necesitas un valle infinito por el que caminar. Allí estaba, siempre intentando construir utopías mientras me lanzaba contra el muro de su realidad, esa cabezoneria era lo que hacia soportable mi derrota, estaba perdido pero consciente.

Por eso pensé: Si esto no es crisis a los cuarenta me voy pegar una ostia considerable.

y llegue con las inseguridades habituales. No me dio para comprarme un descapotable, ni económica ni mentalmente, no podía, ni quería. Tampoco me apetecía liarme con una chiquilla que pudiera ser mi hija ¿Pintarme el pelo de amarillo pollo? ¿Para qué?

Por la ropa siempre he sido bastante hortera, pero no me iba a ceñir unas mallas de cuero, calcetines de dandi venido a menos… En cambio me multiplique en lo que siempre había disfrutado: Mis niños, el dibujo, la escritura,…

Aprendí que las crisis son acordarte de que una vez tuviste sueños que ahora ves imposibles.

Te dices a ti mismo: ¡ya no los cumplirás!, eres cruel e insensible. Yo sigo siendo un soñador y por eso tengo trece años, donde no habitan las miserias. Hace mucho tiempo que entendí que cumplir más no me llevaba a ningún sitio, por eso me mantengo en mis trece, madurando mientras veo al mundo envejecer.

LaRataGris

Si quieres colaborar en cumplir alguno de mis sueños puedes hacerlo en: Payhip  o en Comic Square


El perdón del sordo

9 octubre 2014

el perdón del sordo