La educación de las élites

12 septiembre 2016

Colgó la chaqueta como si fuese un acto de rebeldía, mordiéndose el labio inferior para formar una mueca chulesca, su cuerpo acompañó con un movimiento de escuálida lagartija.

-iPuedes sentarte de una vez!-le espetó la profesora- Hay alumnos que quieren comenzar la clase- Era una evidente mentira, la que más, el que menos, la ignoraban interesadas en otra vida que sus hormonas les descubrían.

-Tranqui- Se sentó mientras levantaba la solapa del polo.

«Los institutos para niños ricos son lo peor», la pobre cayó sobre su silla, sin ganas de explicarles nada.«Sólo vienen los que tienen dinero suficiente como para acabar siendo drogadictos. Los que no quieren estudiar y sus padres piensan que aquí los meteremos en vereda. Menuda panda de imbéciles»

-iChist!- llama su atención el rebelde sin causa- ya puede comenzar.

-Bien,- regresa al universo- ¿Alguien puede decirme porque Franco perdió la guerra civil? – y ríe complacida porque, si solo uno escucha, lo que va a oír y memorizar será suficiente como joder a sus padres…

LaRataGris

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Los huesos correctos

31 julio 2014

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Vidas en blanco

22 mayo 2013

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Regios dictadores

21 febrero 2013

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Cuento susurrado

14 agosto 2012

Hay una historia que no esta escrita en ningún libro. Se cuenta de piedra a piedra, entre muros que separan a los presos de sus familias. Dentro pasas el rato explicando por que consumes tu vida enterrado, son susurros de viento para que no los escuchen los carceleros.

Tal vez mis nietos puedan leer las palabras que quedaran enganchadas en las fotografías mudas, en los silencios de la memoria desaparecida. Puede que pregunten por ese niño que de un salto paso a otro álbum de recuerdos volviéndose demasiado viejo para ser el mismo. Entre medio la guerra civil me arrancó para borrar mis huellas.

Tras los asesinatos de amigos y enemigos, una vez limpios los campos de cadáveres, los exílios de los supervivientes, las prisiones, las torturas, el hambre y el dolor de los que nos tocaba morir lentamente… tras las desgracias, más bien delante de ellas, pintaron una mentira de cielo azul y esperanza. Apagaron mi lucha y la de compañeros con los que soñé soles de noche y lunas libertarias.

Únicamente nos dejaron nuestros cuentos intentando unir el complicado rompecabezas de lo que tan hábilmente había dejado de existir para siempre. Hay una historia que aún esta por inventar. Es la que se forma entre los huecos de la memoria borrada, la que no olvida que matamos pero que también nos mataron, que en las luchas murieron los hermanos de ambos bandos y sólo hubo un vencedor que nos dolió a ganadores y vencidos. Fueron tiempos difíciles de los que llegara un día en el que no habrá demasiado miedo por preguntar.

LaRataGris