Dos bandos

13 abril 2017

Dos bandos

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Vamonos

11 septiembre 2014

vamonos


Todas las costumbres

12 junio 2013

Un día Moritz se despertó un poco más tarde, aunque no lo parecía. La habitación continuaba a oscuras, entre las rendijas de la persiana no se filtraba ni el más tenue rayo de luna, como si fuera se hubiese apagado completamente el mundo. Un ligero vaivén acunaba la estancia, igual que les pasa a las cajas que cuelgan de las grúas del puerto antes de llegar a su barco. Desorientado y con el dolor de cabeza de haber tomado algo que no recordaba se acercó a la ventana para ver como tras los cristales solo había una pared de madera envolviendo a la de ladrillos.

De repente un golpe seco, plock, y dejo de moverse. Luego más ruido y en apenas unos segundos retiraron los maderos, volviendo a dejar la habitación conectada a una casa pequeña y desordenada. En ese mismo instante sonó el timbre de la puerta como si alguien hubiese estado toda su vida esperando aquel momento, Perfectamente sincronizado. Dos hombres de la compañía le tendieron la mano, una carta y una sonrisa de compromiso.- Señor Moritz,- ni tan si quiera le permitieron contestar- la empresa ha decidido su nuevo puesto de trabajo. Tiene postales en la habitación azul para despedirse de sus antiguos amigos y familiares. Si no le interesa su actual ubicación puede comprar un ticket de regreso y nosotros mismos rellenaremos el hueco de su inestimable presencia. La compañía le quiere a usted pero con el dinero adecuado puede pagar su libertad- e inmediatamente desaparecieron como por arte de magia.

Moritz cerró la puerta y miró por la ventana que hace un momento solo mostraba nada.- la misma nada,- pensó- una zona industrial de cualquier parte del mundo, con gente a la que no me apetece conocer. Entrega urgente- Se dijo con tristeza- solo soy mercancía a la que cambiarle todas sus costumbres.

LaRataGris


La jaula de la cantora

20 mayo 2013

El pájaro, por qué molestarse en preguntar su nombre, dormitaba día y noche en su prisión sin rejas. Nunca dormía del todo, jamas se despertaba, siempre se quedaba en eterna vigilia: esperando sin esperar nada.

Julieta se desesperaba de verlo cansado. Ella, que había atrapado lo mas bello, veía como era una forma marchita en propiedad.- ¿ Qué te sucede, mi tesoro?- y por entre algún un trino le explicó que echaba de menos su cielo, con su lago y su tierra.- Necesito- le dijo- no sentirme lejos de mi hogar.

La princesa llamo a sus arquitectos, decoradores, pintores, contratistas, obreros, peones,…y le hicieron una prisión más grande, colorida y acogedora, aunque seguía teniendo el techo cerrado y su tierra olía a porexpan y pintura para maquetas.-¿ Estas ahora contento, mi tesoro?-. Pero el animal no se molesto ni en contestar lo que no había escuchado. El chico para todo, que iba y venia con los cafés, había coloreado un sustituto sobre uno de los arboles sintéticos pensando que así se podría comer el original con miel y patatas.-¿ Por qué no contestas, mi tesoro?-.

De nuevo congrego a sus siervos, pregunto a sus hombres mas sabios por la pena de su posesión mas preciada. Todos coincidieron que aquel diorama que se les presentaba, incluida la pintura del ave, no era ni triste ni alegre- Forma parte del arte- concluyeron- y como tal depende del espectador para justificarse o no.- Contrariada, Julieta, regresó a su habitación sin saber que había visto una mentira. Jamas había estado en la realidad y por eso su sola representación la dejaba vacía y sin dirección.

LaRataGris