Monedas de piel y huesos

15 marzo 2019

Monedas de piel y huesos

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La jaula de la cantora

20 mayo 2013

El pájaro, por qué molestarse en preguntar su nombre, dormitaba día y noche en su prisión sin rejas. Nunca dormía del todo, jamas se despertaba, siempre se quedaba en eterna vigilia: esperando sin esperar nada.

Julieta se desesperaba de verlo cansado. Ella, que había atrapado lo mas bello, veía como era una forma marchita en propiedad.- ¿ Qué te sucede, mi tesoro?- y por entre algún un trino le explicó que echaba de menos su cielo, con su lago y su tierra.- Necesito- le dijo- no sentirme lejos de mi hogar.

La princesa llamo a sus arquitectos, decoradores, pintores, contratistas, obreros, peones,…y le hicieron una prisión más grande, colorida y acogedora, aunque seguía teniendo el techo cerrado y su tierra olía a porexpan y pintura para maquetas.-¿ Estas ahora contento, mi tesoro?-. Pero el animal no se molesto ni en contestar lo que no había escuchado. El chico para todo, que iba y venia con los cafés, había coloreado un sustituto sobre uno de los arboles sintéticos pensando que así se podría comer el original con miel y patatas.-¿ Por qué no contestas, mi tesoro?-.

De nuevo congrego a sus siervos, pregunto a sus hombres mas sabios por la pena de su posesión mas preciada. Todos coincidieron que aquel diorama que se les presentaba, incluida la pintura del ave, no era ni triste ni alegre- Forma parte del arte- concluyeron- y como tal depende del espectador para justificarse o no.- Contrariada, Julieta, regresó a su habitación sin saber que había visto una mentira. Jamas había estado en la realidad y por eso su sola representación la dejaba vacía y sin dirección.

LaRataGris


El rey ciego

14 agosto 2011

Todos los reyes son ciegos que no quieren escuchar. Si alguno toca algo de realidad, si huele la tristeza sobre la que gobierna, prefiere quedarse mudo a tener que paladear palabras que le obligarían, con su fuerza, a ser demasiado real, casi humano.

El día en que el rey ciego contó sus tres fortunas una vez más, poseyó a dos de sus cien concubinas y mató a un rebelde contrario a su bondad, ese día, se sintió envejecer. En apenas un segundo pasaron al menos veinte años que le volvieron rancio y deslucido.

Llamó al único consejero en que confiaba y vio que también se había gastado tras el cristal del espejo.- ¿Qué nos a pasado?- se interrogó sin fuerzas. Su reflejo, que llevaba al menos dos decadas preparando ese momento, sonrío sutilmente. Había ido añadiendo imperceptibles arrugas, cabellos desteñidos, caídos, ligeras lorzas y pequeñas flacideces que se habían unido para hacer el instante posible.

-Tu vida se acaba.- le insinuó con escasa delicadeza- alejate de tu castillo de nubes, conoce tu mundo y llevate el recuerdo de lo que gobernaste con sabiduría. Deja de ser uno de esos reyes ciegos.

Siguiendo los sugerencias del futuro monarca se desprendió de cualquier recuerdo del pasado y viajo de noche. Así podía volver a llenarse de los sueños que se escapaban de las casas dormidas. Empezó a ver su tierra a través de los ojos de sus súbditos, de las esperanzas e ilusiones con las que chocaba en su camino. Todo olía tan bonito y suave, tan distinto a aquel acumular sin deseo, que lloró superficialmente hasta el amanecer.

El nuevo día despertó con el ansia de ver todo lo que le habían prestado los ensoñaciones ajenas. Preparó sus cinco sentidos y descubrió que la vida de aquella pobre gente no era ni una simulación imperfecta de lo que había visto. Corrió hacía su palacio, sorteó a los guardias que, por orden de su soberano no le permitían el paso, y llego por pasadizos secreto hasta la habitación del rey. Allí intento explicar en balde que aquel sistema no funcionaba, necesitaban cambiarlo para que todos pudiesen vivir cuentos de hadas. Pero el rey ciego se había sacado los ojos, arrancado las orejas, cortado las manos, saturado de perfumes y tragado la lengua para no tener que sufrir como aquél rebelde que sería presentado al verdugo…

LaRataGris


Mapa de desilusión

22 diciembre 2010

Mapa de desilusión