Portada Vota Charlie: Piezas

4 mayo 2017

Portada Vota Charlie: Piezas

Estoy muy contento de poder presentarte la portada para “Vota Charlie”, de este primer volumen que he llamado “Piezas”. Ya que, si está aquí, es por que tengo acabado el número y lo puedo presentar en sociedad. En la web lo seguiré desgranando a página por mes, como siempre de forma gratuita. Pero, si no puedes soportar la intriga, te lo puedes descargar por sólo 1.75 € (más I.V.A.) en este enlace de Payhip.

 

Si decides descargártelo te lo agradezco, ya que ese dinero ira para mantener esta página, así como para diversos materiales para el dibujo y la escritura. Si no espero que sigas disfrutándolo por aquí.

Por supuesto también se agradece todo tipo de difusión que puedas darle a este proyecto.

Salud

LaRataGris

Guía de lectura de la historia Vota Charlie, a la que pertenece esta: Portada Vota Charlie: Piezas

 

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Piezas del congreso

21 enero 2016

Piezas del congreso


Piezas rotas (objeto de amor)

17 julio 2013

 

piezas rotas

objeto de amor


Vientos conocidos

12 septiembre 2012

Que maravilla de viento nos ha tocado vivir que nos gira donde quiere y le sonreímos gustosos. Que increíble modernidad; poder radiografiarnos el alma y calcular el tiempo exacto de la caída, en ese instante, a un segundo conocido. Que días, que pensamientos nos prestaron para toda una vida. Que incongruencias más bien llevadas y elegantes.

Somos hijos del ahora más inmediato, sin recuerdos dolorosos, sin sueños propios. Nos educaron para ser la pieza necesaria y fabricantes de más tornillos, tuercas, arandelas… niños objetos que cometerán los mismas muertes que sus padres. – No quieras ser- les inculcamos sin siquiera ruborizarnos, sin sentir la vergüenza de su condena. Para nuestras vidas los mismos pecados que siempre hemos conocido.

LaRataGris


Sinsentido

16 mayo 2011

Sinsentido


Pequeñas construcciones

10 mayo 2011

Desde que nació su habitación se había convertido en un almacén de juguetes. Le regalaban peluches, sonajeros, coches, princesas y, sobretodo, cacharros que hacían mucho ruido. Todos tenían un botón y una frase típica, una canción o se tiraban pedos sin parar. Ocupaban tanto espacio que ella siempre los miraba desde la puerta.

Cada mes, su madre, lo recogía todo en bolsas de plástico, se las llevaba y ponía en su lugar nuevas diversiones que jamás utilizaba.

Un día alguien se equivoco y, donde tendría que haber habido un castillo con luces y sonidos, aparecieron unos bloques de construcción de formas simples y abstractas. Empezó a apilarlas mientras les buscaba el interruptor, la gracia, la cualidad de aquel juguete que parecía inventado para nada. No le encontraba las tripas pero, sin darse cuenta, las montañas de piezas fueron dibujando el contorno de una ciudad. Cansada de rebuscar volvió a la seguridad de su puerta y, fue entonces cuando, desde allí, consiguió ver los edificios que había construido.

Desde entonces, cada tarde, después de su hora de teleducacativa, se perdía por calles inventadas, corría por solitarias plazas y disfrutaba de sentarse sobre algún edificio mientras la urbe se iba haciendo más grande. Era tan divertido estar allí que cuando paso un mes le suplico a su madre que no tirase la villa hasta que hubiese podido trazar un mapa de sus rincones. Esta aceptó aunque no entendía que tenían de especial aquellos trozos de madera pintados de colores llamativos, se los dejaría treinta días más.

Para entonces su ciudad de futuro había ocupado toda la habitación. Se había empezado a nutrir de todo lo que encontraba a su paso. Reclutaba a los peluches, les daba un trabajo a los dragones y los coches se lanzaban en todas las direcciones, todos con las pilas quitadas para que no estropeasen la diversión con historias que no venían a cuento.

No lloró cuando vinieron a quitárselo. No sintió pena, ni tristeza. Ella ya había memorizado todas y cada una de las piezas y podía seguir construyendo en su cabeza, dando vida a un mundo en el que sólo le faltaría encontrar a sus amigos invisibles para que no le faltase de nada.

LaRataGris