El hombre del momento

12 mayo 2014

Hacía tanto ruido, se hacía notar de tal manera que todos acababan mirando para ver como gritaba- ¡ Soy el más mejor!- El todopoderoso rey del mundo empezaba a creerse la leyenda que, unicamente el, se había inventado. Según contaba podía dominar los vientos y sus súbditos habían de agradecerle desde la leve brisa hasta el huracán más despiadado.- tales son las exigencias de vuestro monarca. Su majestad I del multiverso. No, no soy vuestro rey, soy un dios, el dios.

Su deidad se había construido una torre de oro macizo, o algo similar que pudo pagar, donde recibía a todo aquel que fuera digno de su presencia. Se sentaba en su incomodo trono de zafiros de plástico y esperaba a que alguien solicitase audiencia para decidir si lo recibía o no. Evidentemente no vino nadie.

Murió de frio y hambre, esperando la comida que había ordenado telequineticamente para poder seguir haciendo nada. El hombre del momento, una pequeña nota en sucesos. No un dios, tampoco un rey, ni tan siquiera un ser vivo; un cadáver hallado tras varios días de estar muerto sin que nadie notase su ausencia de no ser por que dejo de hacer ruido para que sólo se escuchase la paz.

LaRataGris


El rey ciego

14 agosto 2011

Todos los reyes son ciegos que no quieren escuchar. Si alguno toca algo de realidad, si huele la tristeza sobre la que gobierna, prefiere quedarse mudo a tener que paladear palabras que le obligarían, con su fuerza, a ser demasiado real, casi humano.

El día en que el rey ciego contó sus tres fortunas una vez más, poseyó a dos de sus cien concubinas y mató a un rebelde contrario a su bondad, ese día, se sintió envejecer. En apenas un segundo pasaron al menos veinte años que le volvieron rancio y deslucido.

Llamó al único consejero en que confiaba y vio que también se había gastado tras el cristal del espejo.- ¿Qué nos a pasado?- se interrogó sin fuerzas. Su reflejo, que llevaba al menos dos decadas preparando ese momento, sonrío sutilmente. Había ido añadiendo imperceptibles arrugas, cabellos desteñidos, caídos, ligeras lorzas y pequeñas flacideces que se habían unido para hacer el instante posible.

-Tu vida se acaba.- le insinuó con escasa delicadeza- alejate de tu castillo de nubes, conoce tu mundo y llevate el recuerdo de lo que gobernaste con sabiduría. Deja de ser uno de esos reyes ciegos.

Siguiendo los sugerencias del futuro monarca se desprendió de cualquier recuerdo del pasado y viajo de noche. Así podía volver a llenarse de los sueños que se escapaban de las casas dormidas. Empezó a ver su tierra a través de los ojos de sus súbditos, de las esperanzas e ilusiones con las que chocaba en su camino. Todo olía tan bonito y suave, tan distinto a aquel acumular sin deseo, que lloró superficialmente hasta el amanecer.

El nuevo día despertó con el ansia de ver todo lo que le habían prestado los ensoñaciones ajenas. Preparó sus cinco sentidos y descubrió que la vida de aquella pobre gente no era ni una simulación imperfecta de lo que había visto. Corrió hacía su palacio, sorteó a los guardias que, por orden de su soberano no le permitían el paso, y llego por pasadizos secreto hasta la habitación del rey. Allí intento explicar en balde que aquel sistema no funcionaba, necesitaban cambiarlo para que todos pudiesen vivir cuentos de hadas. Pero el rey ciego se había sacado los ojos, arrancado las orejas, cortado las manos, saturado de perfumes y tragado la lengua para no tener que sufrir como aquél rebelde que sería presentado al verdugo…

LaRataGris


¿Quieres ir a la cárcel?

29 diciembre 2010

Ya esta libre como un pajarillo.

Para un día que se me ocurre abrir la boca y tiene que ser un veintiocho de diciembre, o lo que es lo mismo mea culpa y cagaras miserias. Todo empezó una semana antes, le envié un correo al kalve encabezado por un sonoro- He tenido una idea tonta¿quieres ir a la cárcel?- y de su si se lió bien gorda.

Ya con su consentimiento empecé a preparar la noticia(libertad para Jkal) con la idea de que nadie iba a picar, cantaba a la legua la mentira, se reirían un rato a nuestra costa y pasaríamos el día sin pena ni gloria. Pues bien, se lo ha tragado más de uno y no veas como se han puesto, cómo si la libertad de expresión sólo sirviese para que te la quiten, nunca para hacer una broma, (sobretodo si es a ti a quien te toman el pelo y no al vago del rey). Por suerte han sido más los que han sentido que era una bufonado. Para los que no lo supieron ver a tiempo pido disculpas, no era mi intención herir sensibilidades. Habiendo aprendido la lección para los próximos santos inocentes intentare ser más evidente, avisar con antelación y asesinar al Papa, seguro que nos reímos más…

Por cierto, esta broma no hubiese sido posible si realmente hubiese libertad de expresión.

Salud y anarkía

LaRataGris


El pedo de su majestad

30 abril 2008

Aunque al principio nadie pareció darle importancia, la verdad es que la noticia había trastocado la vida en aquel humilde barrio. Lxs pobres comenzarón a engalanar sus chabolas con banderines, llenaron el suelo con confetti de colorines para que el rey, que había prometido ir, se sintiese como en una hermosa fiesta organizada para él. No importó que las banderas estuvieran descoloridas por el Sol de tanta celebración a sus espaldas, ni que los papelitos esparcidos perdieran enseguida su luz ensuciados por el barro de las calles. Era un día grande y nada podría estropearlo.

Llegaron primero lxs escoltas, que empezaron a aparcar en las inmediaciones incapaces de hacerlo en las diminutas callejuelas, no preparadas para limusinas. Cuando por fin el último coche de la caravana hizo su entrada, tres horas despues de su inicio, se bajó de él su majestad el rey, señorial y divino.

Saludó como si su brazo fuera un parabrisas en un día de lluvia, aceptando los vítores y alegrías que salían de la boca del pueblo. Todas las autoridades que se habían dejado caer por el evento, se aproximaron sumisas a inclinarse ante la regia figura e indicarle el camino- Por aquí, majestad.- Le señalaron el pasillo de manos que apartaban a la chusma para que él pudiese acercarse al estrado construido para la ocasión.

Sentado en el cómodo trono que un centro comercial cercano había cedido de su campaña navideña para la ocasión, escuchó uno por uno los discursos de los candidatos a alcalde. Las falsas promesas de una vivienda digna y maná para todxs. Se sintió un poco como un rey mago escuchando lo que los niñxs piden. Ya les desilusionaría después con los mingües regalos que les traería de su extensa lista.

A la tercera arenga, una presión comenzó a extenderse desde el estómago hasta el ano, un estremecimiento que le puso todo los pelos de punta mientras un sudor frío le bañaba del esfuerzo de intentar contener el pedo. Una mueca y una convicción le llevaron a expulsarlo, esperando que fuera silencioso y nadie se percatase de que el olor era por sus manos rojas. No hubo suerte.

El estruendo se esparció en una de las pausas que realizaba el comunicador, consiguiendo que el pequeño descanso de la voz fuese un parón definitivo en el que todas las miradas se posaron en su alteza. En dirección contraria a la que enfocan los cientos de ojos, desde su culo, el hedor se fue extendiendo por la barriada. Nauseabundo, penetrando por las fosas nasales de políticxs y desfavorecidxs, sin hacer distinción de raza, religión o credo. Un mutismo se adueñó de lxs asistentes, nadie se atrevió a pronunciar la primera palabra hasta que, finalmente, alguien salió al paso con una alabanza.- Qué aire más calido y puro, nunca había respirado una fragancia tan dulce.- Y como si nadie quisiese admitir la realidad, todxs siguieron la mentira, pues a los reyes no se les ha de contrariar aunque se tiren una ventosidad real.

Más tarde, en el lecho marital, junto a su mujer, el rey pensaba en lo que le había sucedido. Y con una pronunciación algo gangosa le comenta- ¿Sabes, reina? Lxs pobres no sienten el alivio de cagar. Hoy se nos escapó un pedete y estábamos algo avergonzado. Pero lo que nos es desagradable, para la plebe resulta delicado, casi divino.- Hizo una pausa para lanzar otro exhabrupto a través de su orificio rectal, esta vez sin la preocupación de la compañía- Nos creemos que fue la novedad lo que les hizo admirarlo. Nos somos un hombre del pueblo, así que ahora no sé qué hacer. No darles envidia con mi arte o dejar que lxs pobrecillxs disfruten con lo más cercano que pueden tener de tocar el cielo. Pero la reina no respondió, estaba enfrascada en el profundo sopor del alcohol y para ella esta conversación nunca existió.

Aquel año, nadie le preparó el discurso de Navidad al rey. Sólo pidió una fabada y que le dejaran improvisar.

LaRataGris

( Si tus peos huelen tan mal como los de un rey no los idolatres, derroca y anarkia.)