Mi presente es mi futuro
7 marzo 2009Siempre más
5 marzo 2009Vivían en la ciudad de plata siempre preocupados por no ser oro.
Vivían en la ciudad de bronce como podían o, más bien, sobrevivían.
Una al lado de la otra, separadas por un río de platino fundido; ensuciado con cuarzo, mármol y pirita.
Se miraban. pensaba la más pobre: ¿Quién fuera mi vecina, engalanada, siempre en fiestas?. Mientras, con voz sibilina, se oía entre las torres de tan noble metal: ¿Qué es lo que podría obtener de esa cochambroso lugar que alimente mis arcas?
Y cada día pensaba y cada día se oía hasta que, de noche, dos mensajeros, rompieron los reflejos y se encontraron con sus barcas a mitad de camino, entre ambas ciudades.
– Queremos ser plateados.
– Nosotros más poderosos- Y así quedo sellado un pacto. Los Bronceados, mano de obra más barata, construían un enorme puente que uniera las ventajas que tanto ansiaban, las que acabaron convirtiéndose en una plata cada vez más rica y un bronce como siempre había sido, pobre y desvalido.
LaRataGris.
Televisa audiencia para que no te entienda
26 febrero 2009«Cuando la gente no te hace caso hay que cambiar de estrategia»- les dijo el señor Henkkujpers, y dicho y hecho:
Se presento el nuevo concurso informativo, el Telediario. Había siete u ocho noticias sobre las que el espectador opinaba en un nueve cero seis y, según los votos así serían las noticias del día siguiente. Podías ganar hasta un millón de pesetas, que al fin y al cabo lo pagabas en teléfono, de propina un piropiyo televisivo, que nunca va mal, por lo del ego («pues si chico, mi voz salió por la televisión y el presentador me dijo que tenía un cuerpo precioso»)
Con el tiempo la fórmula se fue consolidando y lo que nació como un programa piloto se transformo en un bonito show donde la única noticia que tenia cabida era: » Un pato ha cruzado la carretera», ya que siempre era la más aplaudida.
Al principio siempre cruzaba el mismo, pero después de muchos programas la gente se iba cansando de ver todos los días al mismo animal de plumas marrones llegando a la otra cera. Así que se fue de granja en granja, buscando aves que se situaban antge la carretera por si querían cruzar, y sino se les empujaba.
Todo el mundo se entristecía cuando el pato, tras siete horas de programa no llegaba al otro lado y había charquitos de sangre.
Por supuesto hubo uno de estos palmípedos que cayo en gracia. El día que cruzo casi nadie dejo de llamar para preguntar quien era ese ánade tan apuesto, (aunque en realidad lo llamaron pato). Así fue como nació el primer presentador pato.
Se llamaba, o más bien lo bautizaron, Alfredo Pato III, y se dedicaba a decirle «Cuac cuac» a todo aquel que telefonease para contarle sus problemas.
Como por ejemplo un día que uno le dijo- «Mi mujer me engaña»
«Cuac»- respondió.
Y-«Vale»- el hombre feliz y contento.
Epílogo: Así fue durante muchos programas en los que solo cambiaban la pregunta pero no la respuesta, al menos hasta que se lo comieron para que parte de el estuviera en todos. Y de esta manera, se creo al primer dios Pato, pero quizás sea esta otra historia a contar en otro momento y otro mundo.
LaRataGris.
Te escuchan
18 febrero 2009Te preguntan qué quieres, lo que esperas de ellos (siempre son hombres), y qué esperas conseguir al trabajar con (para) ellos. Tú dices la verdad; mientes, sabes que estás mintiendo, pero dices la verdad, el perfil que buscan, la forma de poder comer.
Tu engaño va creciendo día a día, el cansancio se va haciendo un hueco en tu cuerpo, pero sigues con la amplia sonrisa que esta a punto de fagocitarte. Serás una boca que camina, que sólo habla para decir lo bien que te tratan, que no podrías estar mejor que con ellos, hombres, siempre son hombres que te escrutan con la mirada. Te ponen a prueba a cada segundo, no se te puede escapar una sola palabra más alta que la anterior, un soy feliz monocorde, nada de tristezas ni quejas que puedan salvarte.
Intereses comunes, aficionados a lo mismo porque si eres diferente no interesas y, entonces, dices la verdad a todos los que te escuchan.
LaRataGris.
El engranaje
13 febrero 2009El catorce de septiembre del tres mil veinticuatro un coche se paró en medio de Vía Laietana. En un principio los que iban por delante ni se enteraron, seguían pisando el acelerador aunqeu no se movían del sitio. Detrás, un conductor tuvo que girar el volante para no comerse el parachoques de aquel Ford Juerga que intentaba arrancar sin éxito, el automóvil no le hizo caso.
Un policía que lo había visto todo, de lejos, se ordenaba correr para ir a ver si todo estaba bien, pero sus piernas prefirieron arraigarse en el suelo; solo podía mirar alrededor, a todo una ciudad que se había detenido bruscamente, a la par que aquel vehículo.
Las nubes desde el cielo, el Sol que no se decidía a seguir su curso persiguiendo a la Luna, las horas estáticas en un reloj, … Todo esperando que alquien le diese, de nuevo, cuerda a esta enorme atracción de feria. Pero nadie llegaba, y la gente se impacientaba, pensaban que los despedirían en el trabajo por llegar tarde, que morirían de hambre sin poder ir por comida. Murmullos que se elevaban, pitidos que luchaban por ser los más insoportables, gritos y entre ellos, uno que se impuso por su lógica- ¡Que alguien con móvil llame a reparaciones!- pero no tenían cobertura, se había esfumado con el movimiento – ¿Sirve una cabina!?- claro que sirvió.
Desde que el hombre que se había quedado enganchado en la cabina llamó, hasta que llegaron, sólo pasaron tres días. Con la habitual rapidez y eficiencia llegó un operario vestido con su mono marrón, llevando un maletín imitación de piel.
La gente, que había permanecido setenta y dos horas en el mismo sitio empezó a meterle prisa, sin conseguir nada a cambio. El hombre hizo caso omiso, incluso parecía ir más lento.
Se acercó al auto que inició el embrollo, abrió el capó y le echó una ojeadaa la motor, lo cerró. Miró dentro, debajo y finalmente quitó una piedra de la rueda trasera, la tiró a la papelera y todo regresó a la normalidad.
Cada instante, cada elemento volvió a girar en la dirección de siempre y, nadie, hablo nunca más de aquel incidente.
LaRataGris.
En el umbral de la eternidad
4 febrero 2009El señor Jorge de Salazar y Vete al Cuerno, que ahora tiene setenta y siete años,, lleva cincuenta y uno buscando el elixir de la eterna juventud.
Comenzó cuando a los veintiséis se dio cuenta que se empezaba a quedar calvo. Después de algo más de dos décadas de desorden y descontrol se gradua, con bastantes méritos y en un tiempo récord, en bioquímica, medicina y genética. Tras esto nadie vuelve a saber de él.
Se encierra en un laboratorio del que sólo sale para comprar cobayas y otro material.
Su dedicación al trabajo es asombrosa, casí no para a comer y mucho menos a dormir. Fallo tras fallo viendo cómo mueren sus conejillos de indias, va minvando su esperanza de ser joven, aún así sigue.
Hoy cincuenta y un años después del inicio de su gran epopea, cuando ya parecía haber perdido toda su fortuna familiar en una quimera imposible, hoy, por fín, una rata ha sobrevivido a todo el material inyectado.
Feliz, apunta la fórmula en una libreta, con todos los detalles de preparación, a fin de que no se le olvide.
Asegurada la fórmula prepara una gran cantidad destinada a su uso Casí tres garrafones de diez litros, el último no lleno del todo. La jeringuilla y todo esta dispuesto.
Cuando va a inyectarse el producto de años de encierro duda.
-» Y si no funciona con humanos. Podría haber creado mi muerte prematura.» Indeciso y temeroso pasa el resto de sus días sin comer, beber o dormir. Delante de los garrafones. Jactándose de que tuvo la inmortalidad en sus manos y se le escapó en el último grano del reloj.
LaRataGris.

Escrito por laratagris 










