
Derecho ilegal
15 julio 2025La muerte del arte. El chisme
17 junio 2025– Con todos ustedes – Dijo el maestro de pista-, con todos, todas y todes: el increíble, el fabuloso, el magnífico hombre menguante.
Un fuerte aplauso llena la carpa cuando irrumpe en ella un hombre corpulento, de aproximadamente cuarenta y cinco años. El mastodonte; alto como de aquí al sol, ancho como la tierra, mantiene los ojos cerrados mientras inspira y expira rítmicamente. Entre los espectadores nadie rompe el silencio.
Flexiona las rodillas, se dobla sobre sí mismo, se queda en posición fetal, menguando triste y solitario en un rincón oscuro.
– ¡El impresionante hombre menguante! – vuelve a gritar el maestro de ceremonias.
La gente estalla en vítores de admiración mientras el artista no para de llorar en la penumbra.
LaRataGris
Perdida de la inocencia
13 junio 2025
Para cambiar el mundo tenemos que recuperar la inocencia perdida.
Cuenta atrás
11 junio 2025Como una cuenta atrás a ninguna parte.
¿Qué sucederá cuando llegue a cero?
Remi buscó a su alrededor sin ver nada interesante. Ya habían pasado noventa y un números de forma regresiva.
– Nueve.
Estalló megafonía mientras él volvía a abrir el único armario de la habitación
– Ocho.
Buscaba una llave, un algo entre la ropa ya muy desordenada.
Miró al techo.
– Siete.
como si le fuese la vida palpó las paredes. Respiraba cada vez más rápido.
– Seis.
– ¡Hola!- gritó subiendo el tono.
Se derrumbó sin fuerzas para continuar.
-Cinco.
Seguía en el suelo llorando, dejando que el tiempo fuese cada vez más insignificante.
– Cuatro.
Se levantó dispuesto a golpear algo desesperado, algo que alguien escuchase desde fuera.
-Tres.
¿Alguna puerta secreta?
– Dos.
Una maldita salida.
– Uno.
Demasiado rápido.
– Cero.
Se abre un agujero por el que simplemente sale. Acaba la película y no importa lo que ha pasado.
LaRataGris
El bicho ateo
3 junio 2025Habitaba en sus ojos, microscópico, irreverente. Su hogar entre lágrimas y desesperación.
-Marchate – le suplicaba su huésped con poca fortuna.
– Aquí estoy bien – le respondía el bichito.
Nada podían contra él los remedios de brujo ni los rezos cristianos, elige la superchería o religión que profeses, de nada servirán.
Era un virus, una bacteria, un dragón; para él todo era lo mismo, resistente a las súplicas y a los inventos caseros.
Invitaba,el bicho, a sus amigos; se derramaban por los párpados, borrachos de poder.
Sin pretenderlo conquistaron el cuerpo de aquel ingenuo.
– ¡Sálvame, Diosito!- pero Dios, en el poco probable caso de que exista, hacía oídos sordos para todo lo que no fuese ciencia.
LaRataGris
Escrito por laratagris 











