
Bienvenida al mundo del faranduleo, del baile desenfrenado, de cantar, de experimentar la vida al doscientos por ciento.
Bienvenida y bienaventurado yo que, desde que llegaste, soy más feliz.
Diecisiete años de alegre terremoto y sumando.

8*
Sin cambiar ni llegar a morir¿Ha cambiado el mundo? ¿Soy yo el diferente? Sigo pensando en la belleza de la revuelta, en la pena del pobre.
Recojo, como recogía, con las que levantar altos muros; las lanzo si es necesario .
Soy el mismo; viejo, gruñón y cansado que no deja de caminar.
LaRataGris
Es un síntoma de este síndrome el desorden y la apatía. El paciente se muestra disperso, con tendencia a la melancolía. Divaga sobre un tema, salta al del tipo que mató a su vecino. El que escondió trozos de cuerpo por diferentes partes de la ciudad con la esperanza de que todos participásemos de la gincana de encontrar piezas, reconstruir el puzzle. Aún no se ha encontrado la cabeza.
Salta de un lenguaje frío y técnico al más puto barriobajero. La autodiagnosis y automedicación por parte de estos lumbreras… Sabías que no son los leones los que cazan, lo hacen las hembras, hombre.
Azul indigo, suspiro.
-¿Es grave, doctor?-y me autorespondo que esté tranquilo – No es más que el síndrome de Orkano: un bucle donde en cada pasada se le añade un algo para no repetirse.
Es un síntoma de este síndrome el desorden y la apatía. El paciente se muestra disperso, con tendencia a la melancolía. Divaga sobre un tema, salta al del tipo que mató a su vecino. El que escondió trozos del cuerpo por diferentes partes de la ciudad con la esperanza de que todos participásemos de la gincana de encontrar piezas, reconstruir el puzzle. Aún no se ha encontrado la cabeza.
Salta de un lenguaje frío y técnico al más puto barriobajero. La autodiagnosis y automedicación por parte de estos lumbreras… Sabías que no son los leones los que cazan, lo hacen las hembras, hombre.
Azul indigo, suspiro.
-¿Es grave, doctor?-y me autorespondo que esté tranquilo – No es más que el síndrome de Orkano: un bucle donde en cada pasada se le añade un algo para no repetirse. En seguida se dará cuenta de que no va a ninguna parte. notas la fluidez del viento, el aroma de las flores. Aunque para alguien tampoco avezado puede parecer asintomático se pueden observar varios signos característicos.
Es un síntoma de este síndrome el desorden y la apatía. El paciente se muestra disperso, con tendencia a la melancolía. Divaga sobre un tema, salta al del tipo que mató a su vecino. El que escondió trozos del cuerpo por diferentes partes de la ciudad con la esperanza de que todos participásemos de la gincana de encontrar piezas, reconstruir el puzzle. Aún no se ha encontrado la cabeza.
Salta de un lenguaje frío y técnico al más puto barriobajero. La autodiagnosis y automedicación por parte de estos lumbreras… Sabías que no son los leones los que cazan, lo hacen las hembras, hombre.
Azul indigo, suspiro.
-¿Es grave, doctor?-y me autorespondo que esté tranquilo – No es más que el síndrome de Orkano: un bucle donde en cada pasada se le añade un algo para no repetirse. En seguida se dará cuenta de que no va a ninguna parte. notas la fluidez del viento, el aroma de las flores. Aunque para alguien tampoco avezado puede parecer asintomático se pueden observar varios signos característicos.No se si me entiende cuando digo que:
LaRataGris
Aunque nadie nos conocía éramos parte de un algo mayor: La masa infinita que sostiene el mundo.
De tanto en tanto, los que tienen nombre y apellido, nos señalaban. Su dedo buscaba a alguien de entre todos y sin, dejar de marcarnos, nos decían- Tú, si tú, eres especial.
Recuerdo tan vivamente la felicidad de ese momento. Nos aplaudíamos como si el dedo se hubiese detenido sobre todos y cada uno de nosotros de forma individual.
El grupo enloquecía, aplaudía, silbaba y producía el doble durante toda una semana.
– Muchas gracias, chicos – decían mientras se alejaban hasta el próximo baño de multitudes.
Y no éramos nadie pero nos sentíamos especiales, no nos quejabamos, producíamos.
LaRataGris