El hijo del vecino de la hermana de no me importa

3 julio 2014

El hijo del vecino de la hermana de no me importa

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Pequeño poema sin rima

27 agosto 2012

– Entonces,- dijo Honky Chonqui- ¿no es poema lo que no es poesía?

– Claro que no- se echo las manos a la cabeza Tralari.- Es que no has aprendido nada de lo que te he enseñado. Te lo tendré que volver a repetir todo una y mil veces antes de que me prestes verdadera atención y, así, no me vuelvas a hacer una pregunta tan sumamente estúpida. ¿Acaso no sabes ya sumar y restar versos para saber que sólo la poesía es poema?

– No es eso maestro.- Se ofendió el joven Chonqui- Domino todas las operaciones aritméticas derivadas de las rimas, se escribir sonetos numéricos, recitar en voz baja, para dentro, cualquiera de los resultados tabulados para las diferentes estructuras ornamentales… se todo lo que me has dicho pero, en mi ignorancia, necesitaba aprender algo que no existe, una poesía que no se encuentre en los libros, carente de los ritmos y las cadencias clásicas.

– Quimeras de locos,- Grito el maestro- juegos para niños sin educación.- Después se retiró dejando un libro de ejercicios sobre la mesa.

Su discípulo arrugó un poco más el papel que había mantenido en su puño cerrado. Escrito con palabras no numeradas, dibujadas sobre el latido de su corazón.- Jamás se dividirán en la forma correcta y adecuada-. Respiró rápidamente sus pensamientos para que no impregnaran la habitación y empezó a contar los caracteres del poema-ejercicio que le había dejado Tralari- Mil cuatrocientas cuarenta y nueve – pensó- debe ser un gran poema.

 

LaRataGris


El maestro copiador

6 agosto 2012

Sin nada que contar el artista copió el mundo que le rodeaba. Pintó naturalezas muertas, rostros de sonrisa posada, costumbrismo forzado en encuadres posibles, realidad sin ser juzgada, carente de poesía… todo tan exacto que se quedaba sin vida propia. Eran fotografías de acuarela, cuadros que debían desaparecer en el mismo instante en el que la existencia cambiaba y se volvían inexactos.

Era imposible comer de aquello mientras cámaras instantáneas realizasen el mismo trabajo más rápido, más preciso, más personalizado. El maestro copiador decidió buscar en mundos ajenos. Se fijó, entonces, en grandes cuadros de renombre; redibujó las firmas en un alarde de imaginación y la comunidad aplaudió el riesgo de reinterpretar con tal precisión a los clásicos. Hacía suyos el modernismo, a los cubistas, renacentistas, impresionismo surrealista y suprarealidades que formaban parte de un todo normal y corriente. Le dio la fama suficiente como para subsistir sin necesidad de explicar nada propio.

Tanto daba que no fuesen sus palabras las que gritaban en aquellos grabados- Todo esta inventado- necesitaba autoconvencerse de que aquel camino fácil era su mejor opción, de que el largo proceso de ser el mismo resultaba demasiado penoso y sacrificado… prefería comer a tener que ser sincero.

LaRataGris.