Adelantando trabajo

14 octubre 2009

Aquí, donde nadie para, en la ciudad del trabajo y la rutina, hay una norma no escrita. Se basa en la producción seriada, en la que cada cuál se encarga de una parte del proceso.

Alguien le da a un botón rojo cada cinco segundos, se abre una compuerta y cae un tornillo sobre una cinta transportadora. A miles de kilómetros, algún desconocido pulsa, también, otro botón cada cinco segundos y, sin saberlo, pone en marcha los engranajes de la cinta que se lleva su metálica carga entre unas cortinillas de fieltro. En la sala de al lado, un tercer operario recoge el tornillo, lo deposita en una cajita de metacrilato y la apila sobre el resto de cajas hasta que el turno de las ocho las recoja todas y continúe el proceso a intervalos de diez milisegundos. Si un eslabón falla, si rompe la cadena, detiene la gran fábrica de la humanidad en la que todas las personas son parte de la misma maquinaria.

Es por eso que nadie deja para mañana y la eficacia se lleva trabajo a casa, sin saber realmente para qué sirve.

El tiempo libre desaparece, a excepción de unos minutos que se gastan en adoctrinar a los niños en la bondad de un sistema en el que todo está perfectamente estructurado, hasta el sentimiento de dolor más básico.

La alienación es tal que se adelantan los días. El Lunes ya se hace la faena del Viernes y el Viernes se concluye la producción de todo el año seis meses y cinco minutos antes de tiempo. Las celebraciones invaden todo el globo aumentando el rendimiento en un setenta y seis por cien. Cada vez va todo más rápido. Los diarios salen en segundos, hablan del triunfo de la masa obrera : Ocho mil coches más, la carne del planeta ya está envasada, lista para ser comida, talados todos los árboles necesarios para poder publicar este periódico por dos siglos más,… y nos ahogan los automóviles, la carne se pudre envasada sin que nadie tenga tiempo de alimentarse, la gente muere desnutrida en un ambiente con cada vez menos oxígeno,…

Poco a poco somos la única especie sobre la Tierra. Desaparecen los animales que nos alimentaban, se marchitan las plantas que aún no habíamos cortado y la Tierra perece llevándose a su tumba a todo aquel que aún estaba preocupado por seguir corriendo.

LaRataGris.


Siempre te acaban dando por culo

19 septiembre 2009

Siempre te acaban dando por culo


inútil

16 septiembre 2009

Soy inútil, soy mujer, porque así me hacen sentir. Buena para nada, de ese montón de la normalidad del que no te dejan escapar.

Estudié con la vana promesa de un futuro que, en realidad, es como el de todos, te apliques a los libros o a la cerveza. Más me hubiera valido no perder el tiempo y, quizá, ahora me sentiría mejor. Soy óptica por que me dio miedo suspender bellas artes. La cobardía me empujó y seguí caminando gracias a la inercia- Aquí,- pensé- obtendré un título que me permita comer- después quemaría el mundo con mis ilusiones.

Aquella carrera rezumaba rebotados. Vienen de sitios en los que no pudieron entrar gracias a una baja nota de corte. Se instalaron, como yo, en la rutina y la hacen suya. Tras dos o tres años en su facultad da miedo descubrir cómo la gente se miente para ser feliz, por el bien de su cordura- Esto es lo que siempre quise hacer, desde pequeñita- Eso es lo que cuentan, y, a veces, me creía sus fantasías. De repente, ves a alguien por aquellos pasillos, un compañero que conoces desde que quiso ser médico y que te explica como nunca hubiera soñado otra cosa que no fuese ser óptico. El descalabro es mayor con los que estan trabajando, dependientes con título, con aires de superioridad.

Yo no quise vivir ese autoengaño, me conformé con acabar lo antes posible para dedicarme a algo realmente hermoso. Me apliqué tanto en escapar que no ví lo que pasaba a mi alrededor. Hoy si me viera obligada a repetir, me quedaría en el bar; jugando a cartas, bebiendo, charlando. No volvería a perder mi tiempo de aquella manera. Cuando terminas se acaban las becas. Con una carrera las suponen innecesarias y cualquier otra universidad que tantees te sale al doble de lo que ya has pagado. Te tienes que poner a trabajar en prácticas, por un sueldo risorio, de los que te dan para bien poco pero te quitan todo el tiempo del mundo.

Al final desistes, buscas cualquier sitio con un sueldo decente, un horario que no te trate como una máquina que no necesita descanso. Obviamente no lo encuentras, el paraíso no existe y tras muchas entrevistas te das cuenta de que no estas preparada, eres fea y exiges demasiado, un poco de respeto que nadie te va a conceder. Sólo eres una puta que encima tiene que poner la cama.

LaRataGris.


Adaptación

12 septiembre 2009

Adaptación


¿¡Dónde!?

29 agosto 2009

¿¡Dónde!?


Cayendo

4 agosto 2009

-¡Más deprisa!- gritaban desde arriba- ¡Corred o no llegaréis!

Y salíamos disparados sin fijarnos en los que caían. Sólo mirábamos el horizonte; la lejana meta a la que llegar para, desde lo más alto, dejarnos la voz chillando- ¡Vamos, cabrones, acelerad!

Pero nunca alcanzábamos la cúspide. Parecía suficientemente cercana como para que el desaliento no nos pudiese y, a la vez, jamás, podíamos tocarla. Llegar a ella era ver un pico más alto, escondido por las nieblas del ascenso. Su inquilino nos regalaba una corbata antes de irse y nos dejaba las instrucciones en un tono más apropiado, mirando siempre hacia abajo, preocupado de que nadie más se enterase.- Jalea a los galgos, que suban como balas. Solo cuando uno ocupe tu nuevo puesto podrás seguirme, subir un poquito más

Y veíamos pasar los años, las gentes, los caídos en contradirección. Siempre encontrábamos nuevos objetivos cada vez más altos, siempre más deseables porque en cada uno de ellos podías volver a bramar como te habían hecho a tí antes. Te desplomabas, solo que en la dirección correcta.

LaRataGris.


Pequeño

23 julio 2009

No era cierto que Rubén viviese en una casa tan pequeña. No podía ser porque era humanamente imposible caber en ella. Ya no sólo él, había que contar con los muebles, el polvo acumulado, el aire, el sonido, cosas tan ridículamente diminutas como un electrón, pero que también necesitan suficiente espacio para llegar a estar. Y, por supuesto, precisaba de un pequeño margen como para que Rubén pudiese respirar. Así que, definitivamente, aquella posibilidad no podía ser cierta y, sin embargo…

Si se quedaba tumbado, llegaba a cualquier rincón. Sólo tenía que encogerse ligeramente para no estar ya fuera al intentar coger algo. Hoy podría no levantarse de la cama, hacer toda su vida desde ella. Conseguir el poco desayuno que quedase en la cocina y no ir a trabajar. Al fin y al cabo, ya ni se acordaba de la última vez que le habían pagado con la excusa de la crisis. Su único incentivo era la promesa de seguir teniendo trabajo una vez se fuesen las vacas flacas. Por desgracía, las facturas no entendían los compromisos a largo plazo y Rubén se iba ahogando cada vez más.

Se miró, vestido ya estaba. De hecho siempre lo estaba desde que las polillas aprovecharon un despiste para dar buena cuenta de su pijama (él mismo se lo hubiese comido de haber llegado primero).

– ¿Por qué no ir?- pensó. Hasta la fecha se había dejado llevar por la corriente y eso era algo difícil de cambiar. No tenía el hambre necesaría como para replantearse según qué cosas, eso llegaría en un par de días, pero para entonces estaría demasiado débil como para levantarse.

Ya en pie se caga en todo por haberse golpeado contra el techo, da gracias por el pan duro que le destroza las encías y sale corriendo para no llegar tarde, puede que hoy sea el día en el que le vuelvan a pagar.

LaRataGris.


El pedigüeño

13 mayo 2009

Hacía un mes que se había muerto el pedigüeño del barrio. No era ni guapo ni simpático, pero… era sobre el que descargaban sus culpas todos cuando hacían algo mal.

Como cuando el del quinto abandonó a la mujer y al poco se enteró que se había suicidado; le dió veinte duros al mendigo, ( unos sesenta céntimos de euro), y se sintió mejor. Pero ahora no tenían pobre. ¿Qué pasaría, irían todos al infierno!!!? Eso no podía ser. La asociación de Maruj… que diga de mujeres del barrio tomo la iniciativa; alquilaron una página en el periódico y pusieron el anuncio: – “Barrio de San Cristóbal necesita mendicante. No le faltará comida ni dinero” – y en letras pequeñas- “inconvenientes: vivirá entre cartones”- Volviendo a caracteres grandes – “interesados ir el día tal, a tal hora, a tal sitio”.

Tal día había por lo menos trescientas mil personas. Gracias a Dios salíamos de la crisis, o eso decía el gobierno, si no aún entrevistarían aspirantes.

Se quedó el puesto un joven en paro. Tendría unos veinte años, pero era el más cualificado: a más de su barbita y su pelo grasiento, tenia un master en medicina por la universidad de Harvard. La ropa sería un problema, aunque pronto se le consiguió una poca raída y el puesto a las afueras de la iglesia de nuevo estuvo ocupado.

LaRataGris.


Experto analizando

1 mayo 2009

Experto analizando

Feliz día del trabajador o… ¿debería decir del parado?


Nadar y mantener la ropa

11 abril 2009

Nadar y mantener la ropa