Mundo enfermo

18 octubre 2024

Baja flexible, reincorporación gradual,… llámalo como quieras que sigue siendo lo mismo. Las personas tienen derecho a enfermar sin que nadie te tenga que decir nada.


Sustitutos endémicos

23 mayo 2024

chip chip


La casa del pueblo

19 febrero 2024

La antigua fábrica textil fue desmantelada en un suspiro. Sacaron los telares, despidieron a los trabajadores y el barrio perdió la poca promesa de supervivencia que le quedaba a la gente. Unicamente el impresionante edificio, bueno para nada, seguía en pie.

– Habrá que derruirlo- dijo el hombre del ayuntamiento.

– ¡No! – gritó el pueblo que no quería un nido de ratas como el resto de solares que iban apareciendo como calvas – Pedimos, exigimos, que se destine para uso del pueblo.

Y el ayuntamiento, con la mirada puesta en el horizonte de las cercanas elecciones, donó el recinto – Disfrutad del regalo , cortesía del partido Tal y Pascual.

Que giro inesperada cuando ninguna asociación lo quiso para alguna actividad bien intencionada y mal organizada. Cada metro cuadrado se destino a la gente que había perdido trabajo, la casa, la vida… Ahora tenían un sitio gratis en el que vivir y, entonces, el ayuntamiento, presionado por constructores y arrendatarios afirmó que eran mejores las ratas.

Echo a la gente, tiró el edificio y la especulación regreso al barrio.

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Todos en marzo

29 enero 2024

En marzo nos habían echado a todas. Una máquina, la te lo hago barato 3000, podía hacer lo mismo que nosotras pero más rápido, más barato, sin protestas ni días de fiesta.

Primero tantearon el producto, convivimos aproximadamente seis meses en los que la máquina aprendía de nuestras rutinas. No tenéis que tenerle miedo, nos dijeron justo antes de despedir a la mitad, luego quedamos un cuarto de los iniciales y para marzo la empresa estaba totalmente automatizada.

Un robot iniciaba la producción a los nueve. Aceite y metal era el futuro mientras que carne y huesos nos retirábamos a morir en un rincón.

Pronto se acabaron los escasos ahorros que teníamos, pronto vimos como mañana era un lugar desolador.

El resto de empresas no estaban mejor. Sufrían el mismo cambio, era imposible conseguir un empleo si no estabas hecho de titanio. Íbamos pensando en la extinción cuando alguien entendió que nuestra fuerza estaba en nuestras manos.

Empezamos a cultivar huertos en Casa, construimos desde los desechos y nos intercambiábamos necesidades. Tejimos una red donde todos eramos bienvenidos menos los empresarios que veían como sus productos caducaban sin que la carne tuviese dinero para mover el capitalismo.

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7 diciembre 2023

libérame


El empleado modelo

7 noviembre 2023

Un día descubrió que podía vivir sin lo esencial. ¿Comer? ¿Respirar? producir era lo único que le exigía su empresario y se puso a trabajar como una mula.

Ni la muerte le detuvo- Se lo debo todo al amo- se decía circunspecto-. No necesito nada más si él es feliz.

Y no se mentía, se lo creyó incluso en su prematura muerte; a pesar de los dolores, a pesar del silencio. Fabricar, construir, obedecer… esa era su única vida.

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Intercambiables

9 junio 2023

Quebrar


Haragán

2 junio 2023

El éxito


Autodefensa

1 mayo 2023

Quebrar


Amor de teatro

14 marzo 2023

Amor de teatro

Carlota era demasiado insulsa. De ella no le gustaban sus conversaciones innecesarias o su presencia anodina. Cuando se cruzaba prefería fingir no verla a tener que aguantarla.

Pero la conocía desde hacía demasiado. Se cruzaban cada día: cada mañana yendo al trabajo, cada tarde de regreso; casi siempre en el segundo vagón, en los únicos asientos libres que quedaban. Coincidían tanto que empezaron a hablarse antes de saber que podían odiarse. De una forma casual y fluida se cedieron mutuamente el asiento para luego sentarse el uno al lado del otro y reírse de cualquier chorrada. Eran días en los que no parecía importarles lo idiotas que eran.

-¿Qué tal? ¿Cómo te va?- sabiendo que la respuesta era invariablemente: Bien, igual que ayer.

– Empezamos a coincidir demasiado. Ja ja ja- decía en broma y de verdad. Daban un rodeo a los temas habituales y adiós muy buenas con sus sonrisas de compromiso.

Carlota, igual que él, fingía con desgana, mostrando la misma cordialidad tonta y forzada.

Cansado, un día, apareció con varias hojas fotocopiadas, llenas de conversaciones.

Ella escogió un personaje y él cada noche redactaba según la personalidad elegida. Ella empezó a hacer lo propio sobre su príncipe azul; le indicaba como acercarse, que decir y la manera más suave de acariciarle con algún poema. Poco a poco las palabras fueron tejiendo la dulce mentira que cada uno quería escuchar.

Si los separaba la gente se buscaban con la mirada y la apartaban deprisa si se cruzaban. Se enamoraban de lo que habían creado.

-Te he llegado a querer tanto, oh mi fantasía, que ahora es a mi a quien no soporto.

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