La ciencia en España no necesita tijeras
7 octubre 2009Compra barato en almacenes Onorato
30 septiembre 2009No me encuentro muy bien. Me gustaría que todo acabara en seguida, como sucede en la tele….Síííí, eso es, quiero ser una mujer anuncio para estar siempre feliz aunque tenga la regla. Y entonces me pondría tan guapa que hasta un desconocido me regalaría rosas, compradas en el supermercado que tengo frente a casa, por que lo bueno si barato dos veces bueno. Pondría las flores en un jarrón obtenido por entregas, cada semana un pedacito para pegar, con el primer número un fascículo y dos piezas de regalo. Una vez acabado hasta lo puedes lavar con los platos, por eso siempre llevo en el bolso una botellita de jabón, así cuando tenga el último trozo le quitaré las bacterias con el que lava más blanco, por que se introduce hasta en la grasa más incrustada. Creo que, como incluso funciona con la ropa de color, me compraré un vestido azul en la moda india de la planta mediana edad del tajo francés, muy entalladito y sensual, haciendo juego con el capó del coche en el que me subiré. Aunque ahora que lo pienso, lo mejor para tumbarse en un coche es un minibikinicito. Así, de paso conduciré el coche hasta la playa. Paco me estará esperando, aunque habrá llegado por su cuenta, con aguilas viajes, para no tener el Strees de conducir. Yo sí que llegaré un poco streesada, menos mal que mi madre piensa en todo, me tomaré la aspirina efervescente: shishiishisish y todo habrá acabado. Todo incluso el sueño, despertaré en un tren. En él siguen hablando dos testigos de Jehová sobre sus paranoias. Les digo- “Lo siento tengo la regla”- me fumo un peta y me pongo a volar a mundo realidad, donde aún siento dolor y no hay final de anuncio, os lo aseguro.
LaRataGris.
Oniria
23 septiembre 2009un indicador en blanco
me dio la bienvenida a Oniria.
Y, desde que estoy aquí creo en todo.
Incluso, a mis venticinco años,
vuelvo a creer en el ratoncito Pérez;
hecho insólito desde mi crisis del setenta y siete.
Lord Morpheus de Canterville
Habitante de Oniria.
Cuando Lord Morpheus decidió escoger Oniria como su nueva residencia lo hizo en vistas de un lugar tranquilo. Y tan tranquilo, con él doce habitantes, y no esperéis que lleguen más, al chocar con aquel cartel mudo lo escondió de todo posible viajero. De los otros once habitantes nada sabía, puede que se cruzara con alguno antes, pero lo tomaría como otro más; pues en Oniria sus habitantes creen convivir con toda una comunidad, aunque sean producto de su imaginación. Lord Morpheus trabajaba en un gran edificio cuyo dueño era Samuel Gaiman, amigo imaginario del undecimo en llegar a la ciudad. No es de extrañar, pues, que tanto el undecimo como el duodecimo se encontraran bajando en el descanso del trabajo, Maese Byrne bajaba de visitar a Gaiman. A pesar de ser de los pocos personajes reales de la historia no intercambiaron palabra, cada cual a su asunto hasta la planta baja. Se abre el ascensor y Lord Morpheus va a salir primero, pero no puede, un fuerte brazo le sujeta.
– “Espera, ¿no ves cómo caminan, vagueantes y errantes, espíritus sin rumbo ni descanso?”- pronunciadas las palabras de Maese Byrne, Lord Morpheus observa el lugar al que iba a entrar y por una de esas extrañas cualidades que posee Oniria, la imaginación de Maese Byrne se hace (hizo) del Lord. Un montón de zombies arrastran sus cuerpos por pavimento gris.
– “tranquilo, tengo una idea. Podemos subir entre plantas y provocar un cortocircuito en el ascensor, aquí no entrarán esos malnacidos”. ¿Qué podía hacer Lord Morpheus?, el nunca antes estuvo en tal situación, y el plan de Maese Byrne parecía bueno. Seguido a rajatabla lo dicho, dos de los doce comenzaron a vivir allí.
El asunto de la comida fue un poco más peliagudo, por suerte el pasado ventitres Lord Morpheus estuvo en las costas de Oniria, se le había metido un poco de arena en los bolsillos con la que tapizaron el suelo del ascensor, y con las semillas que Maese Byrne llevaba, por lo que pudiera pasar, hicieron crecer su propio huerto. El agua les vino de las lágrimas de insatisfechas hormigas, que sin pan que recoger, allí mismo se ponían a llorar, ellos recogían sus lágrimas en pequeños dedales que alguien olvidó en la esquina del ascensor. De ellos bebían y con ellos regaban su huerto que dio frutos a las tres horas de ser plantado.
Trece días viviendo así pasaron, más por su voluntad ya que si se hubieran preocupado en salir se habrían dado cuenta de que el décimo cambió el sueño y todo era de nuevo “normal” en Oniria…
LaRataGris.
inútil
16 septiembre 2009Soy inútil, soy mujer, porque así me hacen sentir. Buena para nada, de ese montón de la normalidad del que no te dejan escapar.
Estudié con la vana promesa de un futuro que, en realidad, es como el de todos, te apliques a los libros o a la cerveza. Más me hubiera valido no perder el tiempo y, quizá, ahora me sentiría mejor. Soy óptica por que me dio miedo suspender bellas artes. La cobardía me empujó y seguí caminando gracias a la inercia- Aquí,- pensé- obtendré un título que me permita comer- después quemaría el mundo con mis ilusiones.
Aquella carrera rezumaba rebotados. Vienen de sitios en los que no pudieron entrar gracias a una baja nota de corte. Se instalaron, como yo, en la rutina y la hacen suya. Tras dos o tres años en su facultad da miedo descubrir cómo la gente se miente para ser feliz, por el bien de su cordura- Esto es lo que siempre quise hacer, desde pequeñita- Eso es lo que cuentan, y, a veces, me creía sus fantasías. De repente, ves a alguien por aquellos pasillos, un compañero que conoces desde que quiso ser médico y que te explica como nunca hubiera soñado otra cosa que no fuese ser óptico. El descalabro es mayor con los que estan trabajando, dependientes con título, con aires de superioridad.
Yo no quise vivir ese autoengaño, me conformé con acabar lo antes posible para dedicarme a algo realmente hermoso. Me apliqué tanto en escapar que no ví lo que pasaba a mi alrededor. Hoy si me viera obligada a repetir, me quedaría en el bar; jugando a cartas, bebiendo, charlando. No volvería a perder mi tiempo de aquella manera. Cuando terminas se acaban las becas. Con una carrera las suponen innecesarias y cualquier otra universidad que tantees te sale al doble de lo que ya has pagado. Te tienes que poner a trabajar en prácticas, por un sueldo risorio, de los que te dan para bien poco pero te quitan todo el tiempo del mundo.
Al final desistes, buscas cualquier sitio con un sueldo decente, un horario que no te trate como una máquina que no necesita descanso. Obviamente no lo encuentras, el paraíso no existe y tras muchas entrevistas te das cuenta de que no estas preparada, eres fea y exiges demasiado, un poco de respeto que nadie te va a conceder. Sólo eres una puta que encima tiene que poner la cama.
LaRataGris.


Escrito por laratagris 












