Huchas rotas

7 julio 2016

Huchas rotas


Aparentar optimismo

26 diciembre 2013

Aparentar optimismo


Construido de desechos

8 octubre 2012

Cuando Marcelo recibió la carta supuso que era una broma. La dejó olvidada sobre su mesa de trabajo y siguió modelando la figura de restos desechados. Incluso llego a formar parte de la misma cuando necesito reforzar la estructura externa con pasta de papel.

La segunda misiva tampoco hizo saltar la alarma . Corrió la misma suerte que la primera y la tercera, cuarta…. al final un montón de letras se extendían sobre su escultura y, cada vez que volvía a su faena, no podía dejar de leer que el ministerio de asuntos por la seguridad y el decoro ciudadano exigía, ya en las últimas se había perdido la amabilidad con la que comenzaron, que se presentara inmediatamente en la sede de la calle genoveva.- Un hombre tranquilo como yo- pensó- tiene que ser una broma.- Pero no se le ocurría nadie que pudiese gastársela. Iba y venía al trabajo, no se relacionaba con nadie y si tenía un miserable segundo de libertad se encerraba en su mundo de inventos que no servían para nada. ¿Quien querría burlarse de el?

Aún así, con la siguiente fiesta en su trabajo, fue a un edificio mucho más pequeño de lo que esperaba. En un callejón bañado en sombras, cuando el resto de la ciudad hervía por el sol. Nadie parecía entrar, no había grandes carteles anunciando que lugar era aquel y, sólo después de mucho buscar, un muy pequeño indicador marcaba con una flecha el timbre de la institución.- Señor Veracruz- carraspeó el interfono- pase, le estábamos esperando.

Marcelo empujó la discreta puerta de metal oxidado y caminó un largo y oscuro pasillo hasta llegar a una habitación en la que una mujer, que ya tendría que estar jubilada, se escondía tras un escritorio sin adornos, fotos o plantitas. Únicamente su expediente y dos bolígrafos con los que jugueteaba.- Marcelo Veracruz Soriano- le sonrió la anciana mientras releía su informe- En los últimos años usted no ha comprado más que comida y objetos de primera necesidad.- Hizo una pequeña pausa para ponerse algo más seria y continuo- Acaso es que no se quiere. No se da caprichos, no consume por consumir, no malgasta… ¿no es feliz en nuestra sociedad?

-No- se apresuró a contestarle algo sorprendido- yo es que construyo figuritas de lo que los demás tiran, me basta con hurgar en la basura y…

– Me quiere usted hacer creer que eso es suficiente para hacerle feliz, que no necesita nada de lo que anuncian especialmente para usted.

– Si,- intentó esconderse en su silla asustado por el tono- yo no….

– Mire Marcelo,- intentó ser más conciliadora- el país, en primera instancia, pero también el planeta, el universo necesita que usted gaste para poder seguir a buen ritmo en su crecimiento. Por favor, no le voy a pedir que se olvide de sus fruslerías, pero, a ser posible, de tanto en tanto cómprese algo bonito, aunque luego lo tire pero no nos obligue a caer con todo el peso de la ley sobre usted. Necesitamos que todos colaboren para ser más competitivos. No lo olvide.

Después se despidieron para siempre,- si usted, señor Veracruz, cumple su parte del trato.- Todo aquello había sido como un sueño extraño.- ¿ Habrá sido real?- se preguntó cuando al llegar a la calle pareció desaparecer el edificio.- Tal vez fue un sueño- pero por precaución se compró lo que no necesitaba y sonrío a la cámara de seguridad del comercio.

LaRataGris


Restos en descomposición

31 julio 2011

El hombre muerto de la esquina murió de hambre o frío, tal vez de las dos cosas. Hace seis meses, su cuerpo espera que alguien lo reclame.

La familia no aparece y los vecinos se han quejado al ayuntamiento. Quieren que lo recojan por que con el calor no se puede, se descompone, huele e infecta de insectos la calle primero, barrio, ciudad y un mundo que no tiene presupuesto para salvar a la gente. No se lo pueden llevar, no hay fondos para las recogidas desde hace un año, tendremos que convivir con los cadáveres que aparezcan.

Un don nadie, cansado del hedor, lo mete en bolsas de basura. Aún lo esta troceando cuando la policía le pregunta por lo que esta haciendo con el difunto. Le explican que es un delito deleznable, horrible y motivo de una cuantiosa multa que saneara ligeramente las cloacas del estado. Si es rápido, una transferencia desde cualquier banco, le aplicaran un descuento, le felicitaran y no lo ficharan como a un terrible criminal. El hombre sonríe con su tarjeta de crédito en una mano y el carnet en la otra, se siente bien por qué esta ayudando a la recuperación de su país. Con su contribución y la de muchos desheredados seguiremos oliendo a mierda por los mismos rincones del gueto.

Recuerda, esto es una historia, es ficción. En la vida real si dejan morir a alguien recogen sus restos

LaRataGris


El container hermético

20 octubre 2008

Mi horario es sencillo y rutinario en la medida de lo posible, es decir, a menos que el jefe necesite que haga más horas extras , o que algún cliente rezagado quiera ser atendido, por tiempo indefinido, fuera de mis horas de trabajo. Así pues, ficho a las cuatro de la tarde con la esperanza de poder escapar a las diez olvidando todo lo que me halla podido pasar entre las cuatro paredes de la tienda. Los sábados es un encierro total, mañana y tarde.

Mi compañera de piso sigue un patrón similar. Solo que ella entra a las dos y media para quedarse hasta las ventidós treinta. Nuestra vida real se convierte en un limbo extraño en el que no existes para nadie. Ni tan siquiera el televisor, tan preocupado por las preferencias, se interesa por dos personas ajenas al fabuloso prime time. Te bombardea con la basura de siempre, con una calidad incluso inferior, o al menos así era antes de que decidiésemos desconectarla para siempre.

Nuestro mundo se reduce a dormir hasta tarde, desayunar poco y solaparlo con una opípara comida que te mantenga estable el resto del día. Al menos hasta que puedas cenar tras una hora de trayecto. La basura se acumula en la cocina, no podemos bajarla ni antes de irnos ni después, cuando llegas y no eres más que un fantasma inexistente. Si alguna vez te ha tocado tirarla y has leído la pegatina que tienen todos los containers, antes de que alguien la arranque, claro está, sabrás que te piden que lo hagas de Siete a Nueve. Nos han prohibido tirarla y para esto es para lo único que se nos tiene en cuenta. En los vertederos municipales hay expertos analizando tus desechos. Buscan saber cuánto tardas en lanzarla y si estás dentro del horario. Les ahorraré el esfuerzo, nosotros no seguimos su horario. Quieren que todo funcione con la precisión de un reloj suizo. La idea no es reducir las horas de condena si no temporizar la vida. Para esto último, yo les propongo que a las nueve el cubo se cierre herméticamente. Una cámara debería vigilar que no la deposites al lado y una multa, pues todo se arregla con dinero, te ayudará, en mi caso, a que la almacene toda en casa, hasta el domingo en que pueda seguir sus pautas.

En Navidad, que se abre de lunes a domingo, montaré un vertedero en la cocina o si no me llevaré la bolsa al trabajo y a las siete pediré permiso para salir un momentito, siempre a cuenta de vacaciones, por supuesto.

LaRataGris.

Tras escribir la historia me dí cuenta que según el municipio el horario de la pegatina puede variar, por eso allí donde se indica el horario de mi ciudad cámbialo por el de la tuya.