La llave escrita

4 junio 2018

El cuento no era gran cosa, quizá por eso era tan buen cofre. Una historia de príncipes y princesas, de corte clásico. Ella: meliflua, enfermiza; él: gallardo, apuesto, salvador.

No aportaba nada a la realidad excepto una pequeña llave escrita. Ningún adulto era capaz de distinguirla, incluso a algún niño se le escapaba que en la frase “… Era un canalla veterano en mil refriegas” Justo allí, se escondía la llave.

Era la presentación del malo, malísimo. Resulto ser más progresista que los buenos.

Al leerlo de forma rápida y apresurada se desdibujaban las palabras y, sobre los páginas del libro, se formaba una pequeña puerta por la que solo cabía un cuerpo de pequeño. Necesitabas imaginación para poder abrirla pero quien la veía ya no podía cerrarla.

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puertas a otros mundos

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Cuentos por escribir

7 febrero 2013

-¿ Qué haces? – y Jo lo despierta del sueño de describir sin papel.

– Nada,- vuelve a respirar hondo la realidad- estaba a años luz, justificando la obra.- y la respuesta es un tramite para estar conectados un momento, igual que lo fue la pregunta primero. Empiezan a divagar sobre cualquier otra cosa antes de que él vuelva a dormirse sobre la hoja blanca y ella regrese a su mundo de pinceles manchados de miedos y esperanzas.

– Erase una vez- en su cabeza resuenan los principios de siempre necesitados de un final propio- un rey, la desgraciada de su mujer y tres hijos estúpidos con tres fortunas por nacer donde nacieron, con nada por demostrar y todo por recoger…

-¿ Como piensas explicar todo eso

– No tengo ni idea muchacho- se separa de la otra realidad.

– Es muy real,- se ríe- te meterás en un problema.

– claro, ja ja ja, son reyes, por eso son reales.- y los dos estallan por jugar con las palabras como niños pequeños.

– Caca, culo, pedo, pis. ¿ Quieres una birra?- y Eugenio abre las dos sabiendo que, el casi abstemio, le dirá que no. Que se las tendrá que tomar solo por no desperdiciarlas- Me encanta ofrecerte por que darte es recibir el doble. Pero no te desvíes,¿ como piensas justificarlo?

– Yo que se,- se despierta con cada acento- la realidad funciona a golpe de imposibles y la gente se alegra, lo ve normal.

– La suerte que llaman- levanta la botella- brindemos por ella.

– Si, pero en literatura no funciona. Si no atas todos los cabos el relato se va a la mierda.

-¿ Jo?- llama entre trago y trago- estas escuchando las milongas de este muermo.

– No, pero traigo ganchitos.

– Pues casi mejor, acércate y tráete unas cervecitas.

– Erre, Eu- Les avisa desde el sofá-¿ Queréis ver los cuentos dormideros? Empiezan ahora.

Eugenio espanta las pulgas del sueño y le echa un vistazo a la tele- Uff, Jo, solo son políticos en campaña.

– Acaso no hay mejor cuento. Explican todo lo importante que no piensan cumplir.

– Y no te olvides que aburren hasta dormirnos- puntualiza el tercero.- Estos si que saben contar cuentos ¿ Como conseguirán que siga picando tanta gente?

– La mayoría ya ni les cree- Se aleja Jo- que se ha cansado al empezar el mitin- Lo tienen montado para que los cambios parezcan imposibles si no juegas con sus reglas y si participas, en realidad, sigue sin transformarse la realidad. Sabéis, mejor me voy a colorear el mundo.

– ¿ Para eso me levantas, Majo?- y Eugenio tampoco se para dispuesto a definir las cosas en la siguiente aventura- la próxima por algo importante, ¿ ok?

Coge el borrador de lo que lleva escrito- Menuda mierda- piensa intentando que ni Jo ni Eugenio le lean la mente. Dibuja un final feliz alternativo, arruga el papel y lo tira al cajón de proyectos inacabados.

-¿ Que pasa, roedor?- se acerca Eugenio.

– si,- deja de manchar el lienzo Jo- Espera a que otro lo destroce.

– No, gracias.- Intenta justificarse- me habían quedado unos personajes muy raros, un final sin sentido. Como cuando entra un dragón por la ventana.

– No te sigo, Rata.

– Si, hombre. Cuando un bicho que no debería estar aparece en escena, y segun el tamaño mas, ¿ que seria lo lógico?

– Salir por patas- dicen los tres a la vez.

– Pues los personajes, en los cuentos, se quedan, quieren saber por qué apareció la bestia. Como si no les importase sobrevivir.

– Sabéis,- se escucha a Jo sobre los grititos de Eugenio- esta genial que habléis de esto por que un enorme hipogrifo viene directo hacia nosotros. Así que ¿ que hacemos? ¿ huimos o ser súbditos de una mala comedia?

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Restos en descomposición

31 julio 2011

El hombre muerto de la esquina murió de hambre o frío, tal vez de las dos cosas. Hace seis meses, su cuerpo espera que alguien lo reclame.

La familia no aparece y los vecinos se han quejado al ayuntamiento. Quieren que lo recojan por que con el calor no se puede, se descompone, huele e infecta de insectos la calle primero, barrio, ciudad y un mundo que no tiene presupuesto para salvar a la gente. No se lo pueden llevar, no hay fondos para las recogidas desde hace un año, tendremos que convivir con los cadáveres que aparezcan.

Un don nadie, cansado del hedor, lo mete en bolsas de basura. Aún lo esta troceando cuando la policía le pregunta por lo que esta haciendo con el difunto. Le explican que es un delito deleznable, horrible y motivo de una cuantiosa multa que saneara ligeramente las cloacas del estado. Si es rápido, una transferencia desde cualquier banco, le aplicaran un descuento, le felicitaran y no lo ficharan como a un terrible criminal. El hombre sonríe con su tarjeta de crédito en una mano y el carnet en la otra, se siente bien por qué esta ayudando a la recuperación de su país. Con su contribución y la de muchos desheredados seguiremos oliendo a mierda por los mismos rincones del gueto.

Recuerda, esto es una historia, es ficción. En la vida real si dejan morir a alguien recogen sus restos

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