La importancia de nada

6 mayo 2025

Aunque mi nombre es de sobras conocido no está de más que me presente: Soy el amo del tiempo; creador de incertidumbres, viajero sin hogar viviendo en un rincón cualquiera del multiverso.

Aparezco y se extiende el rumor, desaparezco y el murmullo se eleva.

Gritan mi nombre a modo de invocación, me hacen presente y se maravillan.

Soy la palabra, soy luz, viento, mar, me extiendo como la plaga. Rico en sabores, agrio para quien no me paladea.

Soy el todo y, en amplitud, nada de importancia. Recto, soberano, populacho y león y hormiga, indiscutible, insignificante soy.

– ¿Quien? – le preguntó. Había pasado el tiempo y nadie reconocía su importancia. Solo era un texto en un libro olvidado. Ismael cerró las páginas, pensó: Que rápido que se pasa todo.

LaRataGris


Hueco sin brillo

19 noviembre 2024

De repente se dio cuenta que estaba vacío: como una semilla estéril, como un libro al que le han arrancado las hojas.

¿En algún momento tuvo potencial? ¿Cuando se quedó en nada?

Alguien le había empujado a ser una sombra de una figura humana. Repetía los movimientos que había aprendido sin saber para que servía aquel baile.

Pero bailaba; se movía de la mañana a la noche, fingía entender la realidad mientras vivía hueco y sin brillo.

LaRataGris


El observador modificador

22 octubre 2024

Se acercó en silencio, intentando que su respiración no moviera las moléculas de aire.

– El Observador- susurró su presa – modifica el experimento.

Si lo escucho hizo caso omiso. Agazapado continuó de cacería mientras el sujeto a estudiar fingía pacer en aparente tranquilidad.

Creo que no me ha detectado. Rasga sobre el papel, esboza una imagen del animal, su entorno; intenta reflejar todos y cada uno de sus detalles. Unicamente respira cuando cree haber capturado su esencia.

– El observador- vuelve a decir la cobaya justo antes de salir brincando.

Pero el observador no hace caso, ya ha obtenido su trofeo. Lo vuelca todo en un libro que ofrece al mundo.

Modifica a los lectores y estos no aprendan nada.

LaRataGris.


Preparado para vivir

24 octubre 2023

Por lo que pasó en Madrid ahora siempre llevo un par de folios en la cartera. Un lápiz y un bolígrafo; tiritas, hilo y aguja. Jamás me olvido de tener un libro a mano y una muda de recambio por si a la primera le da por hablar sola. Pasta y cepillo de dientes, un peine, paraguas; un frasquito con las lágrimas de un unicornio.

Si puedo me echo la casa a cuestas, el coche, un bidón de gasolina.

Estar listo para cualquier contingencia de la vida menos para lo de vivir.

LaRataGris


Alta «Custura»

10 enero 2023

Cogió un libro gordo y sesudo, de esos que desbordan palabras cultas, complejas de pronunciar e imposibles de aprender.

Lo abrazó sobre su pecho y, sin haber leído ni uno solo de sus puntos y comas, empezó a parafrasearlo mirando a cámara con su sonrisa seductora, con la mirada perdida en el infinito y la cara circunspecta.

De vez en cuando elevaba el tono, subía un brazo señalando el cielo y fingía pensamientos; se mordía el labio inferior y carraspeaba mientras pretendía mesarse una barbilla lampiña.

Cuando la pareció haber aparentando suficiente paró la grabación y se desconecto del mundo de la fantasía. Encendió la tele para ver que tal había quedado antes de compartirlo con la globoesfera y después se quedo la noche en vela para ver a cuantos les había gustado su faceta intelectualoide.

LaRataGris


No leas, idiota

7 octubre 2022

Y aquí cositas para leer


Ceguera cultural

6 mayo 2022

El éxito


El cuento del profeta

18 agosto 2020

En mil setecientos veinte el autor francés, de ascendencia austriaca, Lukas Maximiliano Lehner, publicó la novela “Non-retour”. Esta, aunque a día de hoy se puede considerar como una obra visionaria, paso sin pena ni gloria, siendo incluso tildada en su momento mera fantasía, poco creíble y llena de ensoñaciones imposibles. Es más tarde cuando se recupera, fascinados por la increíble precisión con la que retrata rasgos de nuestras sociedades modernas, de una forma desmesuradamente costumbrista.

Unicamente al alcance de otros grandes autores de ciencia ficción como Asimov, Bradbury, K. Dick, Ursula K. Le Guin,… su obra parece no envejecer, más bien al contrario. Con un grado de descripción tan aterradoramente acertado que parece estar describiendo situaciones actuales sobre las que, evidentemente, el señor Lehner no tenía ningún tipo de conocimiento, llegando hasta el punto de hacernos aceptar como plausible la idea de un viajero del tiempo.

Lukas escoge el año dos mil veinte para desarrollar su historia, sin miedo a la futuras comparaciones que esto pueda generar.

Vislumbramos ahora, a toro pasado, todas las advertencias que el autor vertió en dicha obra.

Antes de adentrarnos, por eso, en una valoración más detallada del contenido detengámonos en ciertos paralelismos que no debemos dejar pasar por alto. Tanto mil setecientos veinte como dos mil veinte son años bisiestos, hecho que seguramente el autor determino con un sencillo calculo para, de está forma, poder reflejar su tiempo en el nuestro. Además en mil setecientos veinte una epidemia de peste negra asolo Francia, si bien no tuvo un carácter tan desbastador como la más recordada de mil trescientos cuarenta y ocho, es evidente que fue el detonante para comenzar a fascinarnos con su gran novela.

Entrando de lleno en la obra diremos que la trama oscila entre lo tópico y lo absurdo, permitiendo al estudioso que no se distraiga con hechos triviales. Lukas consigue así que el lector se centre en la verdadera fuerza de su escrito, en su anticipación de sucesos venideros.

Habla por ejemplo de una tecnología futurista en la que se pueden reconocer los actuales móviles: » … deslizó la tapa de la bonita caja, donde guardaba un millón de datos entre lo relevante y lo estúpido. ¿Cómo erá posible que cada persona del mundo guardase una entre los pliegues de su traje? ¿Cómo podían esconder en ellas tanta información?». Sus protagonistas, encerrados en colmenas habitáculos para protegerse de la enfermedad, se pasan la mayor parte de la novela atrapados en las imágenes que habitan sus cajas mágicas, no paran de consultarlas y guardar en ellas más recuerdos que no volverán a mirar.

Tras varios intentos por recuperar la normalidad y sus consiguientes rebrotes, la población va diezmando hasta que, finalmente, se convencen de la gravedad y abandonan el uso de mascarillas estéticas, decantándose por aquellas que pueden dar mas protección.

Claro que no coinciden los nombres y los carruajes subterráneos son una suerte de metro masificado, en el que mensajes contradictorios se mezclan con lo que se debe hacer y lo que se puede: “No use el transporte para evitar aglomeraciones pero no deje de usarlo para ir a trabajar”

Habla de héroes de no hacer nada, de aplauso fácil para luego esconder la cabeza bajo el suelo.

Las copias que se pueden consultar a día de hoy son escasos y en mal estado. Son ejemplares que han pasado de generación en generación como una reliquia que cada nuevo vástago ha ido cuidando y atesorando con menos intensidad.

Algunas de las copias que he podido ojear pueden resultar curiosas a nuestros coetáneos. Las que han podido salvarse de la quema del olvido cuentan con preciosos grabados que parecen dibujar, con la misma precisión que sus palabras, los tiempos que nos ha tocado vivir.

Tres encierros nos quedan, si hacemos caso de sus palabras, tres encierros antes de tomar conciencia e intentar solucionarlo. Con el tercero, el libro, describe un punto de no retorno en el que las clases populares serán el primer sacrificio al Dios vengativo del dinero. Tras el martirio volveremos a respirar no sin antes provocar un verdadero cisma en la sociedad.

¿Lo conseguiremos? un final abierto y algo vago nos impide anticipar la interesante conclusión.

-Tendrás que vivirlo.- parece querer decirnos Lukas, como si ya hubiese hecho demasiado avisándonos y la salvación solo estuviese en nuestros manos.

LaRataGris


Modern virtual classroom

14 abril 2020

Modern virtual classroomd


Vivir las horas muertas

14 junio 2018

Vivir las horas muertas

Por fin puedes conseguir el «Vota Charlie» en Lektu, a traves de la editorial «Las horas muertas». Todo en un formato muy respetuoso para los alérgicos a los acaros del polvo. No te lo pierdas y disfrútalo.