El pueblo de los dorados

19 marzo 2019

Todos podemos ser un elfo. Vestirnos de forma volátil y afilar nuestras orejas con una sencilla operación. Actuaríamos como si fuésemos uno con la naturaleza, construyendo un pequeño bosque en el balcón de casa para pasar allí cada hora libre de la que dispongamos.

Podríamos hablar con pesada afectación, en un lenguaje inventado. Charlaríamos sobre como el mundo humano se come la realidad de los viejos tiempos de luz, lo tiñen todo de gris y, con otros iguales, trazaríamos un plan sencillo para salvar a la madre tierra.

Es tan fácil, todo el mundo puede ser un elfo, con o sin disfraz. Fingir causas nobles e inventarnos un crepúsculo lejano. Sin embargo, hemos decidido ser luces que se apagan.

LaRataGris

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Luz de luna

14 diciembre 2018

Luz de luna

Y todo el dinero a la factura, nada para


Luces del lago

3 enero 2017

La ciudad era un lago de luz en el que ahogarnos cada noche. Habíamos seguido su rastro replasdenciente como pequeñas y crujientes moscas hipnotizadas por sus haces luminosos.

Siempre había alguien que te prevenía para que no te alejases- Siga la senda marcada, no se pierda.

Toda urbe era construida pensando los caminos. Los altos edificios proyectaban sombras por los rincones potencialmente peligrosos. Condenaban los callejones a la oscuridad más absoluta para que solo su senda fuese visible.

Aunque, si buscabas, siempre podías encontrar esas calles sin salida, donde se amontona a los desheredados, pero ¿quién querría buscar?.

Yo siempre era de los privilegiados. Siguiendo el rastro de las miguitas de pan, era imposible que me perdiese. Yo llegaría al lago de luz y tendría el privilegio de morir asfixiado en el. Yo era uno más, enamorado de lo cotidiano, fingiendo ser el rey de mi vertedero. Por eso no vi venir la caída, nunca se ve cuando te ciega el brillo, artificial, de la nada.

LaRataGris